Una economía fuera de las oficinas

La modalidad de trabajo no presencial se está dinamizando en el país desde hace dos años. Hoy hay menos de 35 mil personas que laboran por fuera de las empresas. Expertos hablan de los beneficios que tiene para la sociedad.

Las empresas deben enfocarse en la calidad del trabajo de sus empleados, no en la forma de hacerlo. / 123rf

Escribir desde la casa, presentar los reportes financieros por medio de teleconferencias, programar reuniones en un espacio al aire libre, cumplir con las citas en un café o promover la imagen de una compañía desde una biblioteca son algunas ilustraciones que sirven para definir de forma gráfica lo que significa el teletrabajo.

Una nueva modalidad de contratación no presencial que en los últimos 15 años ha cobrado dinamismo alrededor del mundo y que en Colombia empezó a reglamentarse desde hace dos con el Decreto 0884 de 2012, de la Ley 1221 de 2008, lo que explica por qué en el país por cada diez empresas, sólo tres conocen esta figura de contratación.

La letra de ley lo define como “una forma de organización laboral, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o prestación de servicios a terceros utilizando como soporte las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para el contacto entre el trabajador y la empresa, sin requerirse la presencia física del empleado en un sitio específico de trabajo”.

De acuerdo con el informe “Teletrabajo: un vistazo al caso colombiano”, que recientemente presentó la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), en alianza con Fedesarrollo, sólo el 9% de las empresas generan empleo mediante esta modalidad, lo que significa que en el territorio nacional hay menos de 35 mil teletrabajadores, que integran un 0,2% de los ocupados en Colombia.

Cifras que parecen convertirse en resultados positivos a largo plazo, teniendo en cuenta que el reporte detalla que “nueve de cada diez empresas perciben el teletrabajo como una modalidad de contratación viable y tres de cada diez que desconocen las ventajas de la modalidad estarían dispuestas a adoptarla”.

Para Samuel Yohai, presidente de la CCIT, “el país va por la ruta correcta, el tema de la conectividad ha sido el mayor aliado. Aunque los números no son tan relevantes, hay que tener en cuenta que es un proceso que hasta ahora estamos empezando. Nosotros celebramos que Colombia ya cuente con un marco legislativo y regulatorio, porque demuestra el interés que existe desde el Gobierno por esta apuesta”.

Y agregó: “Antes de finalizar 2015, desde la Cámara Colombiana, esperamos tener entre 150 mil y 200 mil teletrabajadores en el país, una misión bastante ambiciosa que podemos lograr con una labor mancomunada de todos los sectores”.

Estadísticas de Colombia Digital y el Centro Nacional de Consultoría revelan que “el 52% de las empresas que emplean esta medida se vieron beneficiadas en el aumento de la productividad, el 45% identificó bienestar en los teletrabajadores, el 30% notó una reducción de costos, un 10% mejor servicio al cliente y un 22% otras razones”.

Dentro de los obstáculos por los cuales la mayoría de las organizaciones no se han vinculado al teletrabajo, están las limitaciones tecnológicas y la alta aversión al cambio de esquemas tradicionales. Es necesario aclarar que antes de implementar el trabajo a distancia las empresas deben cumplir con una serie de requisitos. “Establecer relaciones sólidas que impulsen la motivación, la colaboración y la productividad; formar un equipo fuerte que esté listo para gestionar a distancia; encontrar herramientas que se ajusten tanto al trabajo como a las personas; dominar el arte de la comunicación para mantenerse comunicados con sus empleados, y crear un sentido de pertenencia.

Trabajar por resultados. Enfocarse en la calidad del trabajo de sus empleados, no en su forma de hacerlo”, explicó el argentino Sebastián Siseles, director de Freelancer.com para América Latina.

Y aunque el teletrabajo en Colombia aún no alcanza el 13% de los ocupados como en Estados Unidos, y la tercera parte de las pequeñas y medianas empresas, correspondiente a 450 mil, todavía no utiliza ningún tipo de solución TIC en sus procesos. Jorge Restrepo, director de apropiación y líder del programa de trabajo a distancia del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, afirma que el progreso que ha venido teniendo durante dos años ha sido significativo.
“Hace poco firmamos un acuerdo de cooperación con Argentina, líder de teletrabajo en la región, con el propósito de aprender de sus prácticas, evitar riesgos e instruirnos en el tema. Actualmente más de 120 entidades privadas y públicas del país han firmado el pacto que promueve esta modalidad. Desde el Ministerio estamos apoyando con la predicación del tema”.

Y aunque no conoce las cifras exactas de cuánto puede ganar la economía nacional con el teletrabajo, espera que al terminar este año el total de personas que ejercen el método aumente a 70 mil, “lo que se traduce en un reto diario de capacitación a las empresas, porque deben hacerles pruebas psicotécnicas a sus empleados y a los trabajadores, porque no todos tienen el perfil o están dispuestos a laborar a distancia”.