Una elección donde todo es posible

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La junta del banco central tiene una baraja de lujo para escoger a su nuevo líder. Ana Fernanda Maiguashca, Leonardo Villar Gómez y Hernando Vargas tienen buenas perspectivas. La principal preocupación de observadores y analistas es que se siga preservando la independencia de la entidad.

En medio de la más fuerte turbulencia que ha atacado a la economía mundial y tiene tambaleando al PIB colombiano, el Banco de la República se juega su bien ganado prestigio y declarada independencia en el mercado financiero internacional. Tiene que elegir al nuevo gerente para reemplazar a su actual titular, Juan José Echavarría, quien sorpresivamente dejará el cargo el 31 de diciembre de este año, al cumplir cuatro años de los doce posibles al frente de una de las instituciones de mayor credibilidad entre los colombianos.

El Gobierno va por el Banco de la República también, dicen con alarma algunos analistas. Esto en un momento en el que la administración del presidente Duque tiene personas cercanas en la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría, la Contraloría General y la Fiscalía. Queda por fuera la gerencia del banco central.

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Las suspicacias crecieron cuando se registró la renuncia del codirector Juan Pablo Zárate, quien debía haber estado hasta enero del próximo año. Zárate fue nombrado luego viceministro técnico de Hacienda. El actual ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ha mostrado interés en llegar a la gerencia de la máxima autoridad que rige la política monetaria y cambiaria del país. Esos rumores se hicieron más fuertes con la sorpresiva renuncia de Echavarría, quien argumentó asuntos familiares como motivo para su salida de la institución.

La razón que ha dado el gerente Echavarría para retirarse al cumplir sus primeros cuatro años es “clara y transparente”, dicen personas allegadas al círculo del banco. El gerente pudo haber seguido su carrera y cumplido por lo menos dos periodos. “Tenía mucho camino por recorrer”, sostienen analistas del tema.

El mensaje enviado al mercado internacional y local es que las razones esgrimidas por Juan José Echavarría, aunque sorpresivas, son valederas y de peso. No fueron argumentos expuestos a última hora; desde meses atrás se venía hablando del tema.

Por su parte, Carrasquilla ha mostrado intención de dejar el Ministerio. En su futuro inmediato hay dos caminos: presentar su nombre para la gerencia del Banco de la República o asumir como representante de Colombia ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El camino para llegar a la gerencia no pareciera fácil. Solo contaría con dos votos, pues tres codirectores vienen del gobierno anterior y uno ha mostrado que no se doblega fácil. El gobierno del presidente Duque tiene la potestad de cambiar a dos miembros de la junta el próximo año y solo entonces podría tener una junta en la misma corriente.

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“Con las renuncias a la junta directiva del banco de Juan Pablo Zárate —quien pasó a la junta del Ministerio de Hacienda— y de José Antonio Ocampo, el presidente Duque nombró dos reemplazos: Roberto Steiner y Arturo Galindo, antiguo colaborador del ministro Carrasquilla. Además, en 2021 Duque podrá nombrar a otros dos, que eran los cambios previstos para este Gobierno, situación que lo deja con cuatro miembros en la junta, que sumados a Carrasquilla dan cinco; es decir que el Gobierno tendría mayoría en la junta del Banco”, sostiene Guillermo Maya, profesor titular de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, en el periódico digital UN.

El Banco de la República siempre ha sido una institución tremendamente conservadora. En principio, la estadía natural de un gerente es para doce años. Entre escoger uno nuevo o darle apoyo al existente, los miembros de la junta habrían preferido la reelección, dando así una muestra de independencia de los vaivenes políticos propios de los gobiernos.

“El enroque que hizo el ministro Carrasquilla al llevarse a Juan Pablo Zárate de la junta directiva del Banco de la República al Viceministerio Técnico de Hacienda hacía prever que sería su sucesor cuando se cansara del cargo y pasara él a la gerencia del emisor”, escribió Salomón Kalmanovitz, columnista de este diario.

La difícil elección

Lo cierto es que el camino se antoja empinado, muy empinado, para la escogencia del sucesor de Echavarría.

Lo que muestran las elecciones de los últimos tres gerentes es que la persona seleccionada tiene que ser conocedora del Banco. Eso hace parte de la tradición. A esta institución no puede llegar alguien que no sepa de política monetaria y cambiaria, pero, sobre todo, es necesario que sepa cómo funciona la institución.

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Con este escenario, el nombre del nuevo gerente del Banco de la República debe ser seleccionado de tres posibles grupos: entre los actuales miembros de la junta, del clan de excodirectores del banco y del equipo técnico de la entidad, en donde sobresale Hernando Vargas, el gerente técnico.

Actualmente, las apuestas están así entre el grupo de los miembros de la junta. Por cuestiones de tiempo del nombramiento se descarta a Arturo Galindo, a Roberto Steiner y a Carolina Soto, dos designados por Duque y uno por Santos, respectivamente.

Steiner tiene el conocimiento suficiente para alcanzar esta dignidad, pero está recién llegado. Por su parte, Gerardo Hernández es un conocedor del banco y por varios años se desempeñó como secretario de la junta. Y, por último, está Ana Fernanda Maiguashca, quien llegó en 2013 y fortaleció la regulación financiera y el mercado bursátil. Con ella se podría dar el giro que mostró la Reserva Federal de Estados Unidos cuando, en 2013, Obama postuló a Janet Yellen como la primera mujer para presidir la FED. Maiguashca tiene todas las calificaciones posibles para dejar huella como líder en la historia de la institución.

Ana Fernanda Maiguashca llegó a la junta en 2013, en reemplazo de Fernando Tenjo. Gerardo Hernández entró de codirector en 2017, cuando se fue Carlos Gustavo Cano. Y Carolina Soto relevó a Adolfo Meisel, cuando este renunció en 2018.

El año pasado, ante la renuncia de Juan Pablo Zárate y José Antonio Ocampo, el presidente Duque designó a Steiner y Galindo. Cada codirector es elegido, en principio, por un periodo de cuatro años y puede aplicar a dos más, o sea, a una estadía de doce años, de la misma forma que sucede con el gerente.

Entre el grupo de excodirectores aptos y con el camino despejado para asumir la gerencia del emisor están Hernando José Gómez y Leonardo Villar. El primero ya se comprometió con los banqueros para asumir desde enero del próximo año la presidencia de Asobancaria, el gremio de las entidades del sistema financiero.

Villar, designado en 2018 como miembro principal del Directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI), se perfila como una opción seria a tener en cuenta por los miembros de la junta del Banco de la República a la hora de escoger los candidatos para seleccionar el próximo gerente del emisor. La elección se espera para la primera o segunda semana de diciembre.

Al anunciar su retiro, Echavarría manifestó su plena confianza en que la junta escogerá como nuevo gerente al mejor candidato posible, “de manera que se preserve la independencia del Banco y su apego a las decisiones técnicas alejadas de matices políticos”.

Destaca el Banco que “estos atributos han sido subrayados por los expertos nacionales e internacionales como condiciones esenciales para garantizar la estabilidad económica del país en el mediano y largo plazo”.

La elección del gerente del Banco de la República es fundamental para la economía colombiana, sostiene Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo. El gerente del Banco es el vocero, junto con el ministro de Hacienda, de las decisiones de política monetaria y cambiaria adoptadas por la junta en pleno, dice. “Estoy convencido de que la junta elegirá a una persona con la idoneidad y trayectoria necesarias, con el fin de continuar con la tradición de reputación e independencia del banco que se ha construido con esmero por décadas”, concluyó.

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