Una fórmula efectiva

El creador de esta revolución laboral, que le permitió a la gente trabajar sin ir hasta la oficina, será uno de los panelistas de Foros El Espectador los próximos 26 y 27 de julio.

Antes de cumplir 40 años, el principal reto de Jack Nilles era contrarrestar los efectos de los trancones. Se lo propuso en 1972, en los tiempos en los que trabajaba como ingeniero aeroespacial diseñando vehículos y sistemas de comunicación para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, justo después de que en una conversación casual alguien le dijera: “Si puedes enviar gente a la Luna, puedes hacer algo con los trancones”.

Él lo asumió como un reto, uno que nunca lo abandonaría, que lo llevó a analizar una y otra vez múltiples variables para solucionar el problema del estrés causado al hallarse inmóvil dentro de un vehículo. Pero en 1973, ya como catedrático universitario, encontró la oportunidad perfecta para trabajar en una solución: el conejillo de indias sería una aseguradora californiana, acosada por el bajo rendimiento de sus empleados y los costos de reemplazar y capacitar al 30% de su fuerza laboral.

“Rastreamos el problema y encontramos que el sitio de trabajo distaba de su lugar de residencia, por lo que el estrés del desplazamiento influía en su trabajo”, recuerda. Su solución fue la apertura de una oficina satélite en un lugar intermedio, con comunicación directa y constante con las oficinas centrales, una estrategia que le permitió a la compañía no sólo mejorar sus ventas y desempeño, sino ahorrarse hasta US$5 millones al año.

Fue así como nació el teletrabajo, término que el propio Nilles acuñó y que fue internacionalizándose por sí mismo cuando las oficinas satélites desaparecieron y los teletrabajadores comenzaron a desarrollar sus rutinas sin salir de casa. Una realidad que fue posible a partir de la segunda mitad de los años 80, con la aparición del computador personal: “Eliminó la necesidad de estar conectado todo el tiempo. Además, su capacidad de almacenamiento trajo consigo ahorros decisivos en los presupuestos corporativos” explica.

Desde entonces, la evolución tecnológica que ha traído consigo los dispositivos móviles y la banda ancha ha convertido el teletrabajo en un aliado estratégico de las compañías de todo el mundo, especialmente de las micro, pequeñas y medianas empresas. Es así como, a pesar de que Estados Unidos cuenta con el mayor número de teletrabajadores, Nilles señala que los países nórdicos son los líderes en su adopción e implementación: “En lo que corresponde a la actitud del Gobierno, probablemente el mejor es Finlandia, país que comenzó a tomar medidas concretas a comienzos de los años 90. En la década anterior, los bancos suecos se unieron a la tendencia”.

El turno ahora es para Colombia, donde el Gobierno expidió hace mes y medio el decreto con que se regulará esta práctica. El documento se ha convertido en una de las fórmulas para el aprovechamiento, por parte del sector productivo, de todas las oportunidades de negocios que está trayendo consigo la apertura de nuevos mercados a través de la firma y puesta en marcha de los tratados de libre comercio.

Pero Nilles advierte que para asegurar su éxito, el país y los empresarios deberán superar primero los inconvenientes que desde siempre han rodeado la adopción del teletrabajo: “El gran problema, tal como lo fue hace 40 años, es la actitud de los gerentes. Hay ciertos jefes que se ponen nerviosos al tener subordinados que trabajan en un lugar donde no pueden controlarlos ni darles órdenes directas”.