Una receta de pensiones 'a la OCDE'

Aumentar la edad de jubilación y equipararla para hombres y mujeres son algunas de las recomendaciones de ese organismo. Los que se oponen dicen que son inviables en un contexto de mercado laboral precario, como el colombiano.

En Colombia, sólo el 22% de la población en edad de jubilación recibe una pensión de alguno de los dos sistemas, ya sea el plan público de prestaciones definidas (régimen de prima media) o el privado, de contribuciones definidas, administrado por los fondos de pensiones. La cifra le resultó escandalosa a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su estudio sobre nuestro sistema pensional. El documento, presentado el pasado 19 de enero en Bogotá, fue solicitado por el Gobierno colombiano, pues para ser aceptado en ese ‘club de buenas prácticas’ lo mínimo es saber qué opina este grupo de países sobre la situación económica nacional. Seguir sus sugerencias en materia pensional, o no, es decisión de Colombia, pues no son vinculantes.

Para la OCDE, la baja cobertura de pensiones en el país es indicio de que muchas cosas no andan bien. “Colombia tiene una cobertura por debajo de la media regional. Para su nivel de ingreso debería tener una de entre 10 y 20 puntos porcentuales más”, explica Mariano Bosch, especialista en la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que también ha seguido de cerca las prácticas pensionales del país.

Una de las mayores conclusiones del documento presentado por la OCDE es que en Colombia se necesita una reforma pensional integral para hacer el sistema menos complejo y que se proteja más a la población de la tercera edad. La propuesta, en definitiva, es eliminar gradualmente el régimen de prima media, pues “es muy generoso para el reducido grupo de personas que se beneficia del mismo, lo cual contribuye a la desigualdad entre las personas de la tercera edad”.

El sistema, visto con los ojos de la OCDE, es insostenible. Los subsidios del plan público son muy generosos y calcular el nivel de pensión con base en el salario de los últimos 10 años, como sucede, es inconveniente, pues se favorece a los más ricos. Ya lo había dicho el club de países en sus estudios económicos de 2013 sobre Colombia: “El sistema también tiende a beneficiar a aquellos con un perfil de ingresos elevados, que suelen ser las personas con mejor formación y rentas”.

Para la OCDE, que la pensión mínima sea el 60% del salario medio en Colombia es excesivo e impide que más gente pueda ser cubierta por el sistema. En los países del club, la pensión mínima es cercana al 20% del salario promedio. “Hoy Colombia se gasta en pensiones más que en educación o salud, pero apenas cubre a una cuarta parte de sus adultos mayores”, señala Bosch.

La idea de la OCDE es permitir que en Colombia existan pensiones por debajo del salario mínimo mensual para ampliar la cobertura. Pero, más allá, a nivel estructural, una de las propuestas es que “el plan privado actual de contribuciones definidas podría complementarse con un plan público básico de prestaciones definidas”. La OCDE sugiere, alternativamente, ampliar el programa Beneficios Económicos Periódicos (BEPS), el ahorro voluntario para población vulnerable que cuenta con un subsidio del 20% para completar el capital que asegure una pensión. “A través del programa BEPS, el Gobierno subvencionaría las contribuciones a los trabajadores con bajos ingresos”.

Sobre la posibilidad de permitir que existan mesadas por debajo del salario mínimo, el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario cree que “debe realizarse un estudio de proporcionalidad y razonabilidad en consonancia con la Constitución (para evitar la contingencia de declaración de inexequibilidad de la reforma)”.

Iván Daniel Jaramillo, investigador del Observatorio, cree, a diferencia de la OCDE, que se debe fortalecer el régimen de prima media, “para lo cual resulta idóneo adoptar el sistema de pilares”, es decir, que todos los afiliados estén de forma obligatoria en Colpensiones y que coticen hasta un tope que, se sugiere, sea de cuatro salarios mínimos mensuales. A los fondos privados se les asignaría el manejo de un sistema complementario para los ingresos que superen el tope. “Los fondos entrarían a complementar el sistema público de prima media y no a reemplazarlo”.

Algo similar cree la exministra Cecilia López. “Colombia tiene que construir un sistema de pilares, que el primer pilar cubra a los de menores ingresos y que la gente que quiera una pensión mayor pueda contribuir con los fondos de pensión”. Considera que apostarles a los BEPS tanto como lo hace la OCDE es riesgoso, pues la solidaridad dependería de la voluntad del presidente de turno.

Ahora, pocos dudarían que, si en el plan de pensiones hay problemas, los defectos derivan de fallas en el mercado laboral. Para la OCDE, la poca cantidad de gente que accede a pensión es muestra de la enorme informalidad que hay en el país, que, según el DANE, es de casi la mitad. “La clave aquí no es tanto el sistema pensional, sino cómo funciona el mercado de trabajo. Uno en donde sólo el 35% de los trabajadores son formales va a dar muy poca cobertura, independientemente del sistema pensional”, opina Bosch.

Alejandro López, vocero de una organización del Valle del Cauca, llamada Alianza Nacional de Pensionados, dice que no entiende “por qué los pensionados tienen que llevar las cargas de las finanzas públicas. Si no hubiera mal manejo de los dineros públicos, con seguridad alcanzarían”. Cree, además, que actualmente hay una inestabilidad laboral que obliga a que la pensión haga las veces de ingreso familiar para mantener a los hijos adultos y hasta a los nietos. “No es que uno sea alcahueta con ellos, sino que no consiguen trabajo”. El desempleo juvenil en Colombia ronda el 15%.

Quizá la recomendación de la OCDE que más polémica ha generado es la de aumentar la edad de pensión y equipararla para hombres y mujeres. La expectativa de vida aumenta. Por lo tanto, según el organismo, la edad de jubilación debe hacerlo también, si no, el sistema se vuelve costoso para el Estado. Sobre lo segundo, el argumento es, por un lado, que, en un contexto de igualdad de género, las mujeres deben tener los mismos derechos, pero también las mismas obligaciones de los hombres. Además, más años de contribución asegurarán una mejor pensión.

“La esperanza de vida actual de un colombiano de 60 años es vivir otros 22 años más. En 2050 será vivir otros 26. Esto significa que cada vez vamos a tener que financiar períodos de vejez más largos una vez dejemos de trabajar”, dice el investigador del BID.
Cecilia López cree que la propuesta se hace “sin conocer la terrible situación laboral de las mujeres”. Ellas, según estudios de organismos como el BID, tienen más años y niveles de educación, pero con respecto a los hombres aún sufren brechas salariales de cerca del 15%. Al estudio de la OCDE “le falta profundidad”, según López. “Ignoran el tema de la economía del cuidado” y, por demás, la economía política, es decir, cómo se maneja políticamente lo que se plantea.

El Observatorio de la Universidad del Rosario sostiene que hablar de una reforma pensional es un despropósito en este momento, pues la Ley 797 de 2003 entró a ser aplicada con plenitud este año. “No existen suficientes parámetros técnicos o elementos de juicio frente a la efectividad del régimen actual para que se pueda proponer una reforma estructural al sistema de seguridad social en pensiones”, explicó Jaramillo.

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