Una 'revolución' portátil

La fundación One Laptop Per Child creó un exitoso modelo educativo a través de computadores a bajo costo que ya llegó a 41 países.

Las unidades cuentan con una interfase que las mantiene intercomunicadas sin necesidad de internet.
Las unidades cuentan con una interfase que las mantiene intercomunicadas sin necesidad de internet.

“Nosotros creemos que esta herramienta es un método de transformación educativa. Los niños pueden hacer cosas increíbles con los computadores, y lo mejor de todo, es que las familias se involucran con este proceso, entonces terminan uniéndose para aprender juntos”, dijo Rodrigo Arboleda, presidente de la Fundación One Laptop Per Child, después de entregar 11 mil equipos a estudiantes de primaria de varias instituciones educativas del municipio de Itagüí (Antioquia).

Arboleda es la cabeza de este proyecto que empezó en 2005, como una estrategia para diferentes gobiernos e instituciones que creyeran en la apropiación tecnológica como instrumento de desarrollo social. La idea fue impulsada por el colombiano y ahora presidente de la organización, junto con su amigo Nicholas Negroponte, fundador y director del MIT Media Lab (espacio de investigación tecnológica), desde el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

En un principio el proyecto careció de credibilidad porque nunca antes se había propuesto algo así; parecía un imposible dotar a millones de niños en el mundo con equipos que costaran US$100. “Perú, Uruguay y Ruanda fueron los primeros países en apoyarnos, decidieron invertir en esta idea que resultó bastante exitosa. Cuando estábamos en la etapa de evolución del proyecto, yo pensaba en el gran ejemplo de educación que nos dio Radio Sutatenza, llegando a 4,5 millones de campesinos. Fue una gran inspiración”.

Los computadores tienen aplicaciones de diversas temáticas, y a partir de ellas, empiezan a programar nuevos instrumentos. “Vemos que este modelo de integración curricular incentiva la creatividad de los pequeños, les da un impulso y les permite consolidar conocimientos. La capacidad mental de ellos es maravillosa, y una herramienta como estas nos pone en un momento histórico, en una revolución social sin precedentes”, asegura Arboleda. Además, las unidades cuentan con una interfase que las mantiene intercomunicadas sin necesidad de internet, lo que da como resultado un espacio de interacción y colaboración con acceso a casi 10 mil libros.

¿Pero cómo se mide la efectividad de este sistema? Arboleda explica que existen algunos índices que califican las estrategias educativas en el mundo (por ejemplo, Pisa), pero actualmente se encuentran adelantando un formulario de valoración con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, para garantizar que dentro de los criterios de medición se tengan en cuenta aspectos como la creatividad. “La escuela se convirtió en un faro para las familias, donde la iluminación es el conocimiento”.

La fundación es consciente del grado de importancia que tienen las raíces culturales en los procesos de enseñanza, por esto, han fabricado sistemas que permiten crear experiencias contextualizadas para conservar dialectos y costumbres. “En Colombia trabajamos con diferentes comunidades indígenas. Estamos en 41 países con 21 lenguas distintas”, confirma Arboleda, orgulloso de esta labor pensada para comunidades de escasos recursos, en su mayoría rurales. "Este programa hace parte de mi ADN, reúne mi esencia y mi manera de ser, quisiera que este fuera mi último legado”.

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