'Una simulación de la vida'

Ante un nutrido auditorio congregado por Foros El Espectador, el padre del 'coaching' explicó cómo, a partir del tenis, creó en los setenta su fórmula del juego interno, aún vigente.

Con voz pausada y una actitud paciente que cautivó al público, el padre del coaching, Timothy Gallwey (nacido en San Francisco, California, en 1938), comenzó a contar cómo su juego interno —que se originó entre raquetas y pelotas de tenis, durante la década de los setenta— sigue cautivando a los empresarios del mundo que están en busca de una gestión del cambio. “El deporte es como una simulación de la vida”.

Algunos de sus clientes permanentes, IBM, Apple, AT&T, Arco, Anheuser-Busch, Coca-Cola, entre otros, dan testimonio de cómo esta técnica, basada en que el estudiante asuma totalmente el aprendizaje, ha permitido emprender el camino hacia mejores resultados. Antes de llegar allí, Gallwey fue educador y profesor de tenis, pero se dio cuenta de que su viejo método de enseñanza bombardeaba de instrucciones a quienes intentaban aprender y no dejaba fluir la confianza. Entonces decidió dar un giro radical.

Durante el encuentro organizado por Foros El Espectador, Sight Consulting y Positiva Compañía de Seguros, Gallwey comenzó escuchando las preguntas del público para luego hablar de the inner game (el juego interno), el método que lo llevó a ser conocido en el mundo empresarial. “Uno sabe cuál es la meta externa. El juego interno consiste en jugar en una cancha distinta y contra obstáculos como el temor”.

La fórmula de este método, planteada por Gallwey desde hace varios años, consiste en que desempeño es igual a potencial menos interferencia. “No estamos muy conscientes de los obstáculos. Tampoco hay razones para no tener éxito y felicidad a la misma vez”.

El temor, para el padre del coaching, no es fácil de vencer, pero tampoco imposible. Asimismo, planteó que las personas, en medio de su juego interno, deben buscar altos niveles de goce y alegría. “Debe haber equilibrio entre el juego interno y el externo”, dijo Gallwey.

Reducir la interferencia (temores y miedos) sobre el potencial de las personas, es clave para tener un mejor desempeño, dijo Gallwey mientras continuaba atendiendo las inquietudes del público. “La gente se da por vencida antes de comenzar”.

Mientras se desplazaba por el escenario —luego de mostrar el video de un tenista argentino que no creía en lo que hacía como deportista debido a sus temores—, explicó que factores como el goce, el aprendizaje y el desempeño deben ir ligados no sólo en el trabajo, sino en la vida cotidiana. “El coach debe enfatizar aquello que la cultura no enfatiza: desempeño, disfrute y aprendizaje”.

Al hablar del Yo (1) —que todo busca controlarlo— y del Yo (2) —potenciales con los que se nace—, explicó que muchas veces las personas no enseñan la faceta real de sus habilidades naturales debido a la interferencia del Yo (1). Para explicar este concepto, dos personas del público subieron al escenario mientras que Gallwey les lanzaba una pelota. Sólo les dijo que se concentraran en las manchas negras de la esfera. Así lo hicieron, para comenzar a demostrar la existencia de su Yo (2), pese a una escasa cercanía con el juego.

“Que el coach cree un ambiente de no juicio. Aprendemos más haciendo las cosas”, explicó el padre del coaching, para quien la confianza es un factor necesario en el desarrollo de un buen trabajo. “Aprender significa que cualquier capacidad que uno tenga puede aumentar mediante el aprendizaje”.

En otro video presentado durante el foro, mostró un programa de televisión que hizo para la cadena ABC de Estados Unidos hace varios años; allí se veía cómo una persona que no practicaba deporte alguno podía explotar su potencial contenido en su segundo yo sin necesidad de recibir órdenes. “Concéntrate en el sonido de la raqueta”, fue una de las pocas cosas que Gallwey le dijo a su estudiante, quien años más tarde se convertiría en su asistente.

Durante su carrera, Gallwey no sólo le ha apostado al tenis sino al golf y al esquí. Esta metodología, que parte de los deportes, ha llegado al campo empresarial para la formación de líderes y la optimización de procesos dentro de las compañías.

Para la creación de liderazgo, según Gallwey, quien recibe coaching vislumbra algo y saca lo que tiene adentro para ponerlo al servicio de la compañía. “Liderar es crear una visión para toda la compañía. Articular para que todos entiendan”. Potenciar las cualidades de cada persona es una de las claves para ser líder, sin importar la edad.

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