La universidad de la moda colombiana

La creación de una agenda en la que prime el valor agregado de las prendas de vestir y la consecución de nuevos mercados, a través de nichos, son los nuevos retos que esta entidad se ha fijado para los próximos años.

Carlos Eduardo Botero, director ejecutivo de Inexmoda. / Archivo
Carlos Eduardo Botero, director ejecutivo de Inexmoda. / Archivo

La historia se inicia con una disputa comercial. Corría el último mes de 1987, el cual significó un gran disgusto para los empresarios del sector textil colombiano que veían impotentes cómo el Gobierno se negaba a cancelar los beneficios de varios Certs (Certificados de Reembolso Tributario, un instrumento diseñado para apoyar las ventas externas a través de la devolución de impuestos) de exportaciones al mercado de Estados Unidos. El disgustó los llevó hasta el comité del ramo en la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), dirigido entonces por Roque Ospina, quien les entregó una estrategia puntual.

“Los más de 150 empresarios le propusieron al Gobierno que es dinero fuera el capital semilla para crear la Fundación Instituto par a la Exportación y la Moda (Inexmoda), una entidad privada sin ánimo de lucro que abogara por las políticas del sector”, comenta Carlos Eduardo Botero, director ejecutivo de este centro que se ha convertido en un referente obligado de la industria textil. Hoy, en su aniversario número 25, el dirigente le cuenta a El Espectador cuáles son (y fueron) los retos de un sector obligado a reinventarse por cuenta de la globalización.

¿Cuál fue el primer gran objetivo que se propuso Inexmoda en 1987?

Se buscó generar una agenda de valor agregado para todo el sector. En ese momento se decía que Colombia tenía una muy buena calidad de aguja, de manufactura, pero que tenía que centrarse en el valor agregado. Una de las primeras acciones en ejecutarse fue el inicio de una feria textil, y así nació Colombiatex; al año siguiente se inauguró Colombiamoda.

¿Cuáles han sido los grandes retos de la industria en estos 25 años?

Lo primero fue la creación de unos espacios donde se juntara la oferta y la demanda, y así fue como nacieron ambas ferias textiles. Y de inmediato tuvimos que trabajar para que pudieran seguir realizándose en los momentos más violentos que ha vivido este país, los cuales tuvieron su punto más alto en la ciudad de Medellín en los años 80. Otro gran reto fue el de acomodarnos y abrirle estos espacios al mundo de la moda.

Inexmoda siempre ha estado ahí, acompañando integralmente a los empresarios del sector, tarea que seguimos realizando día a día para consolidarnos como una institución de carácter nacional con un amplio portafolio de servicios que le permita a los empresarios ser mucho más competitivos todos los días.

¿La industria sí acogió la propuesta de generar valor agregado?

Hoy tenemos la conciencia de producir lo que el consumidor está demandando. Se trata de un cambio fundamental para competir en un mundo global, sobre todo tras la eliminación del sistema de cuotas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2005; actualmente, textileros como confeccionistas están trabajando con productos diferenciados y de alto valor agregado para llegar a nichos específicos en los mercados de exportación y también en el interno.

¿Cuál es el panorama de una industria hoy, 25 años después, justo cuando sale más barato importar desde China que producir en Colombia?

Los empresarios chinos producen confecciones y textiles con 27 subsidios a la exportación, por lo que no es posible competir en igualdad de condiciones. Pero en estos 25 años hemos presenciado una evolución, un acomodamiento alrededor de la construcción de marca, el aprovechamiento de los mercados internacionales y a creer en el mercado local. Esto ha permitido que tengamos una industria importante, con marcas consolidadas que empiezan a hacer sus primeras exportaciones por toda la región.

¿Cuáles serán las principales tareas de la industria textil para los próximos cinco años?

Por un lado, Inexmoda busca seguir consolidándose a nivel nacional como una institución fuerte e innovadora, con procesos modernos y ágiles. Asimismo, el sector tendrá que entender qué es lo que está ocurriendo en este proceso de globalización, así como la llegada de marcas internacionales al país para prepararse y competir con ellas. También tendrá que encontrar nuevos nichos de exportación a los que podamos llegar con productos diferenciados.

¿Cuáles serán los principales atractivos de la edición número 25 de Colombiatex?

Se realizará del 22 al 24 de enero en el centro de eventos Plaza Mayor, en Medellín. Vamos a crecer alrededor de 1.300 metros cuadrados nuevos de exposición, con 1.700 compradores internacionales gracias al apoyo de Proexport; también crearemos categorías en las que creemos tener un futuro importante.