Vía libre al nuevo gigante celular

La decisión, que permitirá la consolidación del segundo operador de telecomunicaciones del país, está condicionada al retorno de espectro.

Según Esteban Iriarte, presidente de Tigo, el proceso se completará tan pronto la ANTV y la Superfinanciera den su aval a la integración con Une. / La República

Ayer, después de más de tres meses de profundos análisis sobre una posible alteración del mercado, las incompatibilidades o el perjuicio contra la competencia, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) dio luz verde a la fusión condicionada entre la compañía luxemburguesa Millicom (que opera en Colombia la marca Tigo) y el operador antioqueño Une.

En su decisión, el ente de control impuso a ambas compañías informar en un plazo no mayor a ocho meses la porción de 50 megahertz (MHz) de espectro radioeléctrico que deben devolverle al Estado, toda vez que en el momento de integrarse sobrepasaran el límite permitido de 85 MHz impuesto por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

“Se trata de un paso muy importante en el proyecto de fusión de las compañías”, dijo Esteban Iriarte, presidente de Tigo, en diálogo con El Espectador. Sin embargo el proceso no estará completo hasta que no se den los avales de la Autoridad Nacional de Televisión(ANTV) y la Superintendencia Financiera.

Por su parte, Marc Eichmann, presidente de Une, confirmó que el objetivo conjunto es finalizar la devolución antes de cumplirse ese plazo: “Es el límite para que se active la suspensión a la comercialización, lo que nos impediría vender servicios y sumar nuevos suscriptores”.

Sobre la mesa, el nuevo operador tiene tres opciones: “Está la cesión a un tercero que, incluso, podría ser una compañía que busque entrar al mercado colombiano; también podríamos alquilarlo a un tercero o simplemente devolverlo. No se puede vender, porque es un recurso del Estado que se opera bajo licencia”, explicó Iriarte.

Según la resolución 24527 emitida ayer por la SIC, el proceso de devolución debería concluir en un plazo no mayor a dos año y cuatro meses. Entonces, si se producen los avales pendientes, se consolidaría en el país el segundo operador de telecomunicaciones con presencia en los segmentos de internet (fijo y móvil), telefonía (fija y celular) y televisión por suscripción. Este nuevo gigante consolidaría ingresos que rondarían los $7,5 billones y una base de usuarios cercana a los 10,6 millones de suscriptores.

Según el análisis del ente de control, la integración no supondría la alteración en ninguno de los mercados donde el nuevo jugador de la industria entraría a disputarle el liderazgo a Claro.

De hecho, en su decisión reconoció: “La posición de dominio actual de Une en el Valle de Aburrá se trasladará al ente integrado sin que cambie significativamente la composición del mercado. Así, es claro que la posición de dominio resultante en esta zona geográfica no es producto de la integración objeto de estudio, sino que corresponde a una condición previa”.

La Superintendencia advirtió que ante su decisión procederá el recurso de reposición.