Viaje a un mercado de 310 millones de consumidores

Con la aprobación del TLC con Estados Unidos, el desempleo bajará dos puntos en el país y el esquema de desgravación para la industria favorecerá la competitividad del aparato productivo.

El vuelo del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos ha comenzado. Las condiciones son propicias para alcanzar velocidad de crucero en el mercado más grande del mundo, el mismo que representa el 20% del PIB mundial y el 11% del comercio del planeta.

Los indicadores son favorables. El crecimiento de la economía colombiana aumentaría de forma permanente entre 0,5% y 1,0%; el comercio bilateral aumentaría en 34,7%; los ingresos tributarios aumentarían entre 0,6% y 0,8% del PIB y la tasa de inversión de la economía aumentaría en 2,0% del PIB.

Haber escogido este destino permitirá que los consumidores tengan mayores opciones en términos de calidad y precio y, de esta manera, se incrementará su poder adquisitivo.

Además, el esquema de desgravación arancelaria acordado para el ámbito industrial maximiza las oportunidades competitivas del aparato productivo. Abre el acceso libre de aranceles para el 99 por ciento de los productos de exportación colombiana de manera inmediata.

Los beneficios llegarán a la tasa de desempleo, que bajará dos puntos y se generarán cerca de 500.000 empleos en cinco años.

Estamos frente a un mercado de 310 millones de consumidores con alto poder de compra. El ingreso per cápita en Estados Unidos es de 46 mil dólares. Este país es, además, el primer socio comercial de Colombia, con el 42% de nuestras exportaciones.

Con la entrada en acción del TLC nivelamos el “terreno de juego” con otros países de la región que tienen acuerdos con Estados Unidos. Éstos son: México, Chile y Perú.

El acuerdo es otro paso más de Colombia para convertirse en un país desarrollado. Esto es: un país con estabilidad macroeconómica, es decir, inflación baja y estable; un país con estabilidad fiscal y un país con estabilidad en las reglas de juego, con tratados de libre comercio y tratados bilaterales de inversión.

El TLC está ligado con la estrategia para reducir la pobreza en nuestro país, porque con él estamos abriendo nuevas oportunidades de generación de empleo, especialmente en el campo colombiano.

Alcanzar velocidad de crucero impone retos. En el sector agropecuario es preciso tener en cuenta las medidas sanitarias y fitosanitarias. Se trata de consolidar la cultura de calidad en toda la cadena agroalimentaria y de fortalecer el Sistema Nacional de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias para responder a exigencias del mercado estadounidense.

Igualmente, es necesario ampliar el acceso a los recursos productivos tierra, capital y tecnología, y a bienes públicos rurales, así como aumentar la competitividad mediante la disminución de costos de producción y de comercialización, y aumentar la productividad.

Otros retos deben estar enfocados al sector empresarial. Por esta razón es clave racionalizar y automatizar trámites para facilitar la entrada de nuevas empresas. También es necesario crear el Instituto Nacional de Metrología para medir cualidades de los productos, a fin de que cumplan con altos estándares de calidad.

Asimismo, se debe fortalecer el comercio electrónico para proteger a los consumidores de prácticas comerciales fraudulentas y preparar al Estado para proteger al inversionista y sus intereses.

El reto no sólo se traduce en crecimiento y en niveles de ingreso, sino en aumentar el número de consumidores y diversificar productos; reducir precios y generar mayores oportunidades para el sector productivo; estimular la empresa extranjera y la doméstica y de paso fomentar la transferencia de tecnología.

Colombia no sólo se dirige a la mejor economía del mundo, sino que mejoran las condiciones para llegar a ella. Lo único que no se podía hacer era quedarse en casa y cerrarse a los cambios exigidos por el mundo globalizado. El TLC, como los buenos viajes, abre horizontes y permite el crecimiento.