Viviendas de interés social, en vilo por la reforma tributaria

Sandra Forero, presidenta de Camacol, advierte que las construcciones de las VIS y las VIP podrían bajar si se elimina la exención del impuesto de renta sobre las ventas de estas edificaciones.

Sandra Forero, presidenta de la Cámara Colombia de la Construcción.  / Cortesía
Sandra Forero, presidenta de la Cámara Colombia de la Construcción. / Cortesía

¿Qué opina de la reforma tributaria que presentó el Gobierno?

De acuerdo con la presentación que nos hizo el viceministro de Hacienda, vemos que en términos generales incentiva la inversión, aumenta la base gravable y ataca la evasión. Es importante que más personas paguen impuestos, porque eso distribuye la carga. El proyecto de ley simplifica el régimen, que nos mantiene en el camino de tener un estatuto tributario moderno. Es estructural, que fue lo que se prometió desde el comienzo. Esta reforma estructural es necesaria porque nos garantiza la estabilidad macroeconómica y unas finanzas sanas. En suma, consideramos que es positiva para el país.

¿La reforma tributaria afecta los beneficios tributarios del sector constructor?

Los auxilios por el lado de la demanda no se modifican en la tributaria. Estamos hablando de los beneficios en términos de acceso a créditos de vivienda y hay exenciones para los bancos que dan este tipo de préstamos, los cuales son muy importantes, pues fortalecen la compra de estos inmuebles. Las otras ayudas están enfocadas en el lado de la oferta, de los productores: el proyecto de ley mantiene la devolución del IVA a los materiales de construcción, pero se elimina la exención del impuesto de renta derivada de la venta (enajenación) de vivienda de interés social (VIS).

¿Qué tan importante es la exención del impuesto de renta derivada de la venta de las viviendas?

La vivienda de interés social (VIS) deja una utilidad muy baja, por varias razones: al precio final no se le puede trasladar el impacto en costo del cambio en los elementos, pues el valor de la casa está regulado por ley. Aunque a través de los años el precio de la vivienda se va ajustando a medida que sube el salario mínimo, también van aumentando los costos por factores como el encarecimiento de los suelos y los cada vez mayores reglamentos técnicos. Hay constructores muy grandes cuyo enfoque es la vivienda de interés social, y lo que les permite mantenerse es la producción en escala y los beneficios tributarios.

¿La eliminación de esta exención afectará la construcción de vivienda de interés social y de interés prioritario?

Este alivio es lo que les permite a las empresas subsistir. Sin él se cierra la posibilidad de que se produzcan las VIS que requiere el país. Y también se debe entender que estas edificaciones no sólo las construyen las grandes compañías, sino que en algunas regiones las pequeñas y medianas empresas son las que se encargan de esta labor. Por lo que, al no tener los proyectos a gran escala que facilita la exención, hace que dependa mucho más de esa utilidad.

¿Y qué opina la Comisión de Expertos de las exenciones?

En su documento de recomendaciones dijeron “eliminen las exenciones”, pero en una parte afirman que revisen “cuál es el carácter meritorio de cada uno de estos beneficios para sacarlos o dejarlos”. No conozco el criterio con el cual se eliminó el beneficio sobre impuesto de renta derivada de la venta, porque para nosotros es fundamental que se mantenga esta ayuda.

Analicemos el caso hipotético de que la reforma tributaria se aprueba en el Congreso tal como fue presentada por el Gobierno. ¿Qué podría dejar de recibir la economía si se dejan de construir esas casas?

Esta es una actividad que tiene un gran impacto social, pero que al mismo tiempo le da un gran aporte a la economía. De eliminar la exención, habría una reducción de 0,6 puntos porcentuales de crecimiento económico del país y una caída del 11 % sobre el valor agregado del componente edificador. Se trata de un sector en el que están las viviendas de $93 millones, que genera 387.000 empleos directos y $2,4 billones de consumo en insumos. Además, tenemos 5 millones de hogares como demanda potencial. Por lo que ahí están las personas que buscan casas, están los subsidios, pero hay que procurar que existan las viviendas.

Por otro lado, es una actividad que está en todo el territorio nacional y no tan sólo en las cinco principales ciudades. Este fue uno de los principales cambios de la política de vivienda del Gobierno. La construcción de las VIS se ha convertido en parte del desarrollo económico de algunas regiones.

Si alguna empresa, aun sin la exención, decide construir las viviendas de interés social, ¿en cuánto podría subir el precio?

No se puede. Por ley, la vivienda de interés prioritario no puede superar los 70 salarios mínimos ($48 millones) y la VIS no puede costar más de 135 salarios mínimos ($93 millones). De ahí no se puede salir. El que compre un apartamento de $94 millones ya no es VIS y no recibe los subsidios del programa Mi Casa Ya.

 

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