Vivienda, el destino de las cesantías

En la última década se han destinado más de $18 billones a compra de casa, educación y recursos para los desempleados.

En 2013 los trabajadores invirtieron $1,5 billones en adquisición y mejoramiento de vivienda, según Asofondos. / Archivo

Pasó el 14 de febrero y con él una consignación esperada por todos los trabajadores formales del país. Una transacción llamada cesantías, el dinero que está obligado a pagar el empleador a cada uno de sus asalariados. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantías (Asofondos), hasta diciembre de 2013 había seis millones de empleados afiliados, 275 mil más con respecto al mismo mes de 2012, crecimiento provocado por la fuerte política de formalización vigente en el país.

Según el reporte de la entidad, desde 2012 los trabajadores han destinado $6,2 billones de este tipo de ahorro, 47% en vivienda, 33% como recursos en caso de desvinculación laboral y 9% en financiamiento para educación, ya sea propia o de sus hijos.

En detalle, las matemáticas de 2013 dejan ver que en ese año los colombianos invirtieron $1,5 billones en adquisición y mejoramiento de vivienda. Y que el 48% de los retiros de cesantías realizados entre 2004 y 2013 se hicieron bajo las causales de compra o mejoras de casa.

Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, en entrevista con El Espectador, había dicho que “la vivienda siempre será un buen destino de inversión. Ya es una decisión muy personal de cada trabajador sopesar las ventajas y sus posibilidades para acceder a una. En todo caso, ser propietario es todo un privilegio en un país donde relativamente pocos tienen casa propia”.

El informe también dejó ver que el 34% de los retiros de las cesantías fueron utilizados como mecanismo de protección en momentos de desempleo. Ese número corresponde a $1,08 billones, los cuales han beneficiado en su mayoría a trabajadores de bajos recursos.

Y es aquí donde vale la pena detenerse, pues información del DANE reveló que entre agosto y octubre de 2013 cerca del 51% de los desocupados del país eran jóvenes. “Entre esos meses la tasa de desempleo ascendió a cerca del 15% frente a un 8,6% para el resto de trabajadores. Por eso es tan relevante que tengan conciencia de lo que significa para su tranquilidad ahorrar las cesantías”, expresó el líder gremial.

En cuanto a educación, el año pasado los empleados destinaron $286 mil millones de las cesantías para financiar sus estudios superiores, con un incremento del 15% en relación con 2012. La Gran Encuesta Integrada, presentada por el DANE, sustenta que en Colombia los trabajadores con estudios universitarios ganan casi tres veces más que los bachilleres y aquellos que tienen estudios de posgrado llegan a superarlos en casi cinco veces.

En total, más de $18 billones se han destinado en la última década para vivienda, educación y cobertura por desempleo, los tres casos para los que legalmente se deben asignar los recursos.