La vuelta a los orígenes de la BMC

Francisco Estupiñán acercó la Bolsa Mercantil de Colombia a los productores. El nuevo presidente quiere enfocarse en la comercialización.

Rafael Mejía, actual presidente de la SAC.  / Óscar Pérez
Rafael Mejía, actual presidente de la SAC. / Óscar Pérez

Hace 15 años, el 15 de febrero de 2001, Rafael Mejía López llegó a la presidencia de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), un gremio que tiene hoy 145 años de tradición, en medio de una de las peores crisis cafeteras en por lo menos cinco años y la expectativa de que la entidad se reestructurara. Esta semana se anunció su salida y el inicio de un trabajo con uno de sus afiliados, más cercano al Gobierno: la presidencia de la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC).

A la institución, una transformación de la antigua Bolsa Nacional Agropecuaria, renunció en junio pasado el exministro de Agricultura Francisco Estupiñán Heredia, quien fue nombrado para presidir la entidad en 2014. En la bolsa se negocian productos agropecuarios y otras materias primas, y se consiguen financiación y opciones de inversión en el sector. Hoy, en el mercado abierto, transa a diario cerca de $2.500 millones y en el sistema de registro (facturas), más de $83.000 millones.

Entre fuentes consultadas por este diario no hay mucha certeza del porqué de la transición de Mejía de la SAC a la BMC. Estupiñán justificó su renuncia en el deseo de que nuevas generaciones lleguen a liderar la bolsa. Por su lado, Mejía explicó que durante gran parte de los 10 años que estuvo en la junta directiva de la BMC, y dos como presidente, la idea, que ahora reforzará, fue llevar la entidad a sus orígenes: la comercialización y los negocios agropecuarios, sin perder de vista incursiones en las compras públicas o los bonos de carbono.

Lo que genera consenso es que el dirigente gremial, que estará en su cargo actual hasta finales de septiembre, tiene varios retos. Uno de ellos, en el cual Estupiñán mostró avances, es acercar la BMC a los agricultores. Según la Encuesta de Opinión Empresarial, que opera la SAC, en 2016, el 34,6 % de los productores conocen de la BMC, 6 % más que en 2015.

De acuerdo con César Pardo, presidente de Conalgodón, la BMC debe seguir trabajando en el desarrollo de alternativas para el financiamiento como los “forward” y las coberturas para hacer frente a los riesgos de precios y tasa de cambio. “Aunque se han venido desarrollando algunos programas, aún no se cuenta con la autorización de la Superintendencia Financiera para la operación autónoma de estos instrumentos”.

Según Cecilia López, exministra de Agricultura y quien trabajó con Mejía en la Misión para la Transformación del Campo, “(Mejía) es consciente de que hay un reto inmenso en la parte de comercialización. En la Misión se dio cuenta y fue muy claro en que el sector privado tiene un papel muy crítico en eso”. Como reto señaló dar apoyo en comercialización a los pequeños productores.

Mejía llegará a liderar una entidad que Estupiñán deja con 110 empleados, 38 entidades públicas participando en el mercado de compra pública, una utilidad neta de $2.412 millones al cierre de julio pasado y un valor intrínseco de su acción (resultado de dividir el patrimonio entre el número de acciones en circulación) que se ha incrementado 22,8 % desde diciembre de 2014, para un total de $1,033.32. Estupiñán, por su parte, le contó a este diario que se dedicará a su familia.

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