Y sin Isagen, ¿ahora qué?

Los analistas sugieren la búsqueda de créditos internacionales para financiar las carreteras 4G.

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda y Crédito Público. / Archivo
Sería impreciso decir que la suspensión de la subasta de Isagen como consecuencia de las medidas cautelares interpuestas por el Consejo de Estado en la noche del jueves pasado fue una sorpresa. Primero, el alto tribunal ya había frenado la subasta en marzo de 2014, y segundo, la operación siempre ha estado en la agenda política, generando debates entre la oposición e incluso dentro del mismo Gobierno. Era un riesgo que nunca había desaparecido.
 
Ante la medida del alto tribunal, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, manifestó: “Esperamos que el Consejo de Estado tome lo antes posible una decisión sobre las demandas que cursan por la venta de Isagén. Los recursos de la subasta son fundamentales para el empleo en Colombia y para sus proyectos de infraestructura. Sin embargo, respetamos el fallo”.
 
Los efectos del anuncio no tardaron en reflejarse en el mercado. Casi de inmediato la acción de Isagén que cotiza en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) perdió más de 10%, pasando de $3.355 a $3.030 en tan solo una jornada. “Dependiendo de cómo evolucione la medida del Consejo de Estado se podrían esperar, o no, más desvalorizaciones. Si definitivamente se cancela la venta de la generadora de energía, el título volverá a tener una fuerte caída”, explicó Ómar Suárez, analista de renta variable de Alianza Valores.
 
Pese al ruido que hay en el mercado de capitales colombiano, lo que preocupa en este momento es el cierre financiero de las carreteras 4G. En esta ocasión el Gobierno no cuenta con el mismo tiempo de hace un año cuando aplazó la venta, ya que las obras comenzarían al finales de 2015, por lo que hay una contrarreloj para que el Consejo de Estado resuelva las demandas que inspiraron las medidas cautelares”.
 
Clemente del Valle, presidente de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), advirtió que “mientras no se concreten los recursos de la venta de Isagén, el financiamiento de las carreteras 4G queda limitado. El objetivo de los $5,3 billones que se esperaba recibir consistía en apalancarlos y convertirlos en más $25 billones, un monto que iba a permitir financiar las nuevas vías de la nación y los demás proyectos de infraestructura”.
 
En este momento la prioridad son los cierres financieros de la primera ola, “los cuales podrían ser financiados por un tiempo con una alianza que tenemos con el Banco Agrario. Pero el tema se comenzaría a volver mucho más crítico en el segundo semestre con el financiamiento de la segunda etapa de las 4G, y es el momento en que se volverá más determinante el tema de Isagén”, agregó Del Valle.
 
Por esta razón toman relevancia los mecanismos de financiamiento alternativos que algunos analistas le sugirieron al Gobierno en vez de vender Isagén. Por ejemplo, el senador del Centro Democrático Iván Duque ha sugerido en varias ocasiones que “la Nación podría crear instrumentos de deuda por medio de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) y esos créditos se podrían ir pagando con las mismas utilidades de la generadora de energía. Es más, la FDN puede emitir deuda sin afectar el déficit estructural, porque si estos recursos son destinados para proyectos de infraestructura, el Fondo Monetario Internacional los considera formación bruta de capital”.
 
Por su parte, el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta explicó que “los concesionarios de las carreteras 4G tienen otra alternativa de financiamiento aparte de los recursos que se esperaban por Isagén. En la última asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo se aprobó una línea de crédito para financiar proyectos de inversión a los privados. Antes solo existía este recurso para proyectos agenciados por el Estado”.