Yo estuve en el paro camionero

Juan Carlos Rodríguez Muñoz, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar), habla de lo que significó para el país el paro de camioneros más largo de la historia (47 días) y que dejó millonarias pérdidas.

Juan Carlos Rodríguez Muñoz, presidente ejecutivo de Colfecar. / Cortesía
Juan Carlos Rodríguez Muñoz, presidente ejecutivo de Colfecar. / Cortesía

El transporte de carga y su logística atraviesan por una crisis profunda que impone soluciones también profundas. Por esta razón, en la coyuntura del último paro nos ofrecimos para servir de mediadores entre el Gobierno y los gremios de la Cruzada Nacional Camionera para buscar una solución a este.

Como presidente ejecutivo de Colfecar, viví este año de cerca las dificultades que afectan al sector del transporte de carga y su logística y que en buena medida fueron las que dieron lugar a la inmovilización camionera más larga de la historia del país, pues duró 46 días, cuyos efectos aún se sienten en la economía nacional.

Las causas de este movimiento pasan por los altos costos que afectan al sector, reducción en la carga, sobreoferta vehicular y de oferentes del servicio que no agregan valor pero sí informalidad, depresión en los fletes y malas prácticas comerciales, así como la lenta ejecución del programa de renovación del parque automotor, entre otros.

Se estima que la inmovilización agudizó la muy baja rotación de los equipos y trajo pérdidas por toneladas en alrededor de $10 mil millones diarios. Así, las pérdidas totales al sumar toneladas movilizadas, stand by –es decir, improductividad del vehículo– y salarios llegaron a $ 803 mil millones.

Y aunque la problemática que llevó a esta inmovilización se origina en situaciones que afectan al sector en su conjunto, a juicio de Colfecar las soluciones deben darse a partir de la construcción concertada entre todos los integrantes de la cadena de suministro, con la batuta del ente rector del sistema.

Para buscar una solución concertada es que solicitamos la reactivación del Observatorio del Transporte de Carga por Carretera (OTCC), como escenario de discusión y gestión de los diferentes problemas que afectan al sector de años atrás. Frente a los problemas que dieron lugar a la inmovilización camionera, que no son de este año sino que llevan décadas y que han dado lugar a 32 paros en los últimos 21 años, el Gobierno se comprometió a buscarle solución a varios de los puntos que afectan al gremio para lo cual se acordó reactivar el escenario del OTCC, del cual Colfecar es uno de sus principales actores.

La problemática del transporte y su logística se agrupó en cuatro bloques: equipamiento y chatarrización, relaciones económicas, infraestructura y peajes; e institucionalidad y formalidad. En lo referente al tema del equipamiento y chatarrización se acordó mantener el esquema del uno a uno, es decir, que por cada vehículo nuevo que ingrese al mercado debe salir uno viejo. El cuello de botella sigue siendo la definición de la vida útil de los automotores. Se avanza en la implementación del programa de reposición vehicular para el cual se cuenta con $800.000 millones.

Cabe señalar que el número de vehículos que tienen más de 20 años son aproximadamente 89 mil vehículos, y la sobreoferta es de 18.000 vehículos lo que ha contribuido a su vez a una inusitada depresión en los fletes. Lo anterior ha tenido serias repercusiones en la facturación, ya que en el año corrido (enero – septiembre) presentó una disminución de 1,32 % mientras que la relación facturación-tonelaje registró una caída del 2,02 %, evidenciando esta situación.

Hasta que no se regule el mercado en términos de oferta y demanda no hay un panorama alentador para el sector. Hay que atacar frontalmente la informalidad por parte de oferentes irregulares y avanzar en la corrección de irregularidad en las matrículas de vehículos de servicio público.

Se avanza en la actualización de los parámetros del Sistema de Costos Eficientes del Transporte Automotor de Carga (SICE TAC), para ajustarlo a las realidades operativas del país como herramienta esencial en el desarrollo del concepto de libertad vigilada lo que llevará a la mejora en las relaciones económicas entre los diferentes actores del sector. Esto tiene una estrecha relación con la reducción en el flete e incremento del costo operativo que para diciembre de 2016 registró un alza de 4,71 % frente al mismo mes de 2015.

Una medida reciente para sincerar el costo que registra el SICE TAC con el del mercado fue dada por el Ministerio de Transporte en el mes de agosto con la intervención o actualización de la citada herramienta en algunas rutas críticas ajustándola al costo origen-destino por incrementos no reconocidos en variables como la del peaje con tarifas de casetas en sectores como Carimagua, San Onofre y Manguitos.En el aspecto laboral se avanza en la construcción de una política integral de trabajo decente, mediante la articulación de los ministerios de Transporte y Trabajo, que contempla el cumplimiento de obligaciones salariales, la profesionalización del sector a través de programas de capacitación que cubren los diferentes niveles de la empresa y que adelanta Colfecar en convenio con el Sena hace más de 30 años en diversas materias del transporte como: mercancías peligrosas, buenas prácticas de conducción y excelencia en la prestación del servicio de conducción de transporte de carga, entre otros.

Se han dado pasos significativos para que los conductores y pequeños propietarios puedan acceder a programas de vivienda a través del Fondo Nacional del Ahorro. Otro aspecto se relaciona con la adecuación de las condiciones de trabajo digno en zonas de cargue y descargue bajo especificaciones técnicas.

Asimismo, se ha pedido al Ministerio de Trabajo la destinación de recursos para incluir la ocupación de conductor como una labor de alto riesgo en el tema pensional.