Yo estuve tratando de evitar el aumento del IVA del 16% al 19%

El senador Antonio Navarro Wolf dice que no adoptó el camino fácil de votar no a todo en la reforma tributaria. Ni el fácil de aumentar un impuesto existente y de fácil recaudo. Transitó el más difícil, el de presentar alternativas.

“Al final, con nuestro voto negativo, se impuso el aumento del IVA. La historia nos dará la razón. Lo fácil casi siempre es lo inconveniente”: Navarro. / Óscar Pérez
“Al final, con nuestro voto negativo, se impuso el aumento del IVA. La historia nos dará la razón. Lo fácil casi siempre es lo inconveniente”: Navarro. / Óscar Pérez

Empiezo por reconocer que hay un “hueco fiscal” evidente en las finanzas nacionales, que tiene desfinanciados los subsidios del Gobierno Nacional en cerca de 6 billones de pesos en 2017.

La verdad es que el tipo de Estado de Bienestar que ha ido consolidando Colombia, con subsidios a la salud, a los servicios públicos, a la educación, a la tercera edad, a las madres cabeza de familia y a otros sectores pobres de nuestra sociedad, más lo que se subsidia en agricultura y sector rural, todo ello justificado, sumado con el enorme gasto en pensiones (no progresivo, pero creciente y recurrente) y lo que va a seguir costando la seguridad, hacen que salvo reformas estructurales como las de pensiones que han sido tan difíciles de tramitar, tengamos un gasto recurrente más alto que países de la región.

Ese mayor gasto recurrente no se podía financiar con los ingresos disponibles en 2017, disminuidos grandemente por la caída de los precios del petróleo. En pocas palabras, se necesitaban más ingresos para el año entrante, so pena de no poder financiar salud subsidiada, alimentación escolar o tarifas de energía para estratos 1, 2 y 3. El asunto era ¿cuál reforma tributaria apoyar? Definitivamente no iba a apoyar un aumento grande del más regresivo de los impuestos, el IVA. Por eso dediqué meses a buscar nuevas alternativas que propuse conversadas con mis compañeros de la Alianza Verde

Las más destacadas fueron:

Impuesto de renta a las altas pensiones, hoy subsidiadas por el Estado. Votaron que no en el primer debate. El régimen de pensiones es el gasto más injusto del Estado colombiano. Cada año se subsidian con más de 2 billones de pesos esencialmente las altas pensiones del Estado y es más que justo que más temprano que tarde esas pensiones devuelvan un poco del subsidio recibido pagando renta.

Mayor tarifa para ingresos altos de los que reciben dividendos de acciones y participaciones, incluyendo cuando son pagados a personas jurídicas. Lo aprobaron con sólo el 10 % y solamente a personas naturales (algo es algo).

El lobby contra el impuesto a los dividendos fue el más generalizado. La argumentación de doble tributación o tarifa combinada llenó espacios de medios, omitiendo que ese impuesto existe en medio mundo y los principales países de América Latina. Por eso no deja de ser un mérito que se haya aprobado, aun de manera insuficiente.

No devolver IVA a exportaciones de oro sin valor agregado. Lo aprobaron sólo cuando el oro es de origen ilegal. Hay que seguir insistiendo. Existe un dogma de fe en el país y es que todas las exportaciones deben recibir la devolución del IVA. Se olvidan de que existe el concepto de origen y destino en este impuesto. Si no se cobra en el destino, como no se cobra impuesto al consumo (equivalente al IVA) para el oro en muchos Estados de la Unión Americana, puede cobrarse en el origen. Además, vale la pena promover la agregación de valor en Colombia, de modo que no se exporte oro en lingotes.

Impuesto del 5 % a las remesas enviadas hacia el exterior. No quisieron oír hablar del tema. Votaron que no en primer debate.

Mayor tarifa para altos salarios e ingresos de personas naturales. Algo se consiguió, seamos sinceros. Pero se podía más, bajando exenciones existentes a rectores y altos funcionarios.

En fin, yo estuve tratando de conseguir los recursos necesarios sin más impuestos regresivos. No adopté el camino fácil de votar no a todo. Ni el también fácil de aumentar un impuesto existente y de fácil recaudo. Transité el más difícil de presentar alternativas. Pero al final, con nuestro voto negativo, se impuso el aumento del IVA. La historia nos dará la razón, estoy seguro. Lo fácil casi siempre es lo inconveniente. En este caso lo es sin duda.

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