Adolescente que madruga en el colegio no se ayuda

Noticias destacadas de Educación

Estudio publicado en Nature and Science of Sleep encontró que retrasar la hora de entrada de los colegios mejoraría el rendimiento de la atención y el éxito académico de los alumnos.

A principios de este mes, muchos niños, niñas y adolescentes, volvieron a clase después de una larga pausa por la pandemia del coronavirus. Para celebrar el icónico momento, padres y madres e, incluso los mismos alumnos, compartieron en redes sociales el momento en que el bus del colegio los recogía o se aproximaban a las aulas. Uno de ellos fue Nelson Padilla, editor de domingo de El Espectador, quien, en un Tweet, dijo: “5:30 am. Después de casi un año mi hija menor volvió al colegio. Ojalá retomemos pronto la normalidad plena, si nos vacunamos…”. (Lea: Regreso a clases presenciales: Secretaría de Educación explica los detalles)

Uno de los comentarios que tiene el trino, además, es el siguiente: “Y cambiar los horarios. A esa hora es criminal un niño en un bus”. Aunque que se trata de una conversación casual, entre amigos, esta reflexión podría tener mucho de razón, pues según un reciente estudio publicado en la revista científica Nature and Science of Sleep, empezar una hora más tarde el colegio podría mejorar significativamente el nivel de atención de los estudiantes.

Para llegar a esta conclusión el equipo de investigadores, dirigidos por la científica Valentina Alfonsi, eligieron a un grupo de bachilleres de primer año de un colegio en Italia. Les dieron la opción de decidir, bajo autorización de la institución, si preferían empezar las clases a las 8:00 am o a las 9:00. Según explica el documento, 30 se fueron por la madrugada de 8:00 am, mientras 21 prefirieron una hora más de sueño.

A cada participante, además, se le pidió que llenaran varios formularios. El Índice de Calidad de Sueño de Pittsburg, que busca medir la calidad del sueño; la Escala de Somnolencia Epworth, la cual busca analizar la somnolencia durante el día y la Escala Karolinska de Somnolencia, con un fin similar a la segunda, pero que busca medir la somnolencia y atención durante el momento exacto en que se aplica. Además, se les pidió que llevaran un diario de sueño, un cuestionario matutino/vespertino, que buscaba identificar la preferencia circadiana de los participantes, unas pruebas de vigilancia psicomotora y, finalmente, se les midió el rendimiento académico. (Puede leer: Las medidas de bioseguridad (desactualizadas) para regresar al colegio)

Todos los datos fueron recolectados entre octubre de 2016 y mayo de 2019. Tras analizar los resultados el estudio encontró que, aunque no había mucha variación en la mayoría de los cuestionarios, esta diferencia sí era significativa en cuanto el rendimiento académico de los estudiantes. “Nuestros hallazgos indican que retrasar la hora de inicio de la escuela para alinearla con el ritmo natural de despertar de los adolescentes mejora la duración del sueño, el rendimiento de la atención y el éxito académico mientras se reducen las ausencias y abandonos”, concluye el estudio.

El resultado, además, obedece a un principio que la ciencia ya había visto anteriormente: debido a los cambios en el desarrollo entre la regulación circadiana y homeostática del sueño, es normal que los adolescentes muestren una tendencia a permanecer activos hasta altas horas de la noche y, por ende, a despertarse tarde en la mañana. Por esto, como lo dijo el usuario de Twitter la semana pasada, sí es un “criminal” que un adolescente se levante tan temprano para ir a colegio. Será más lucido, eficiente y menos distraído si no solo le dan cinco minuticos más de sueño, sino una hora más para dormir. (Lea también: “No regresaremos a clases presenciales sin las condiciones necesarias”, educadores distritales)

Comparte en redes: