Arrancó segunda versión de Ser Pilo Paga

El Ministerio de Educación anunció 1.505 cupos extras para estudiantes. En total, beneficiará a más de 12 mil jóvenes.

La segunda convocatoria del programa Ser Pilo Paga tenía para este año un estimado de 11.000 cupos disponibles para que jóvenes de todos los rincones del país pudieran acceder a la educación superior. Sin embargo, fueron tantos los aspirantes que cumplieron con los requisitos y obtuvieron buenos resultados en las pruebas Saber 11, que el Gobierno decidió aumentar el cupo a 12.505.

De acuerdo con la ministra de Educación, Gina Parody, “el esfuerzo adicional obedece a que hemos sido testigos de cómo el programa no solo transforma la realidad de un joven, sino también la de su familia y genera una proyección social incalculable para el país, porque estamos transformando vidas para la paz”.

Para lograrlo, el Gobierno invertirá durante este año $227 mil millones para matrículas y apoyo de sostenimientos que van desde 1,5 a 4 salarios mínimos vigentes para cada estudiante, dependiendo de su lugar de residencia.

De los 12.505 beneficiarios, 7.187 son hombres y 5.318 son mujeres, todos dentro de la lista del Sisbén bajo puntajes que demuestran que son la población con mayores necesidades socieconómicas del país. De hecho, hay 2.805 jóvenes con un puntaje entre 0 y 20, en el que se sitúa la población más vulnerable.

Adicionalmente, indicó Parody, este año la segunda versión del programa Ser Pilo Paga tendrá beneficiarios de todos los departamentos, siendo el Distrito Capital, (1.801), Antioquia (1.446), Santander (931), Valle del Cauca (903) los más beneficiados; mientras que Amazonas (1), Vaupés (2), Guainía (6) y Vichada (9) siguen siendo los menos favorecidos.

Este punto ha sido tema de discusión entre quienes defienden el programa y algunos de sus críticos. Daniel Mera Villamizar, sociólogo y líder de la Fundación Color de Colombia, por ejemplo, indicó en unas de sus columnas en este diario que para poder implementar este plan es necesario otro programa complementario “que nivele a los pilos de grados noveno y décimo de las subregiones y municipios en desventaja para que compitan con más chances por los créditos-beca de Ser pilo paga”.

Además, esta segunda versión de Ser Pilo Paga también se enfrenta a varios retos similares a los de la primera. Quizás, el obstáculo mayor, que poco a poco han ido resolviendo las universidades que reciben a los becarios, es la deserción. Como le había dicho a El Espectador Juan Felipe Penagos, el estudiante de doctorado que planteó en su tesis la propuesta sobre la que hoy se basa este programa del Mineducación, “el reto de las universidades será encontrar estrategias para retener a estos estudiantes que llegan a diversificar el ambiente de muchas instituciones que por años sólo estuvieron reservadas a jóvenes con dinero”.