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hace 3 horas

Centinelas de paz en las aulas

En una zona golpeada por el conflicto, los estudiantes de secundaria se han convertido en los guardianes de su propia convivencia pacífica.

El deporte ha sido una estrategia para reforzar valores de igualdad. / Cortesía

En el oriente de Pasto, un grupo de estudiantes de secundaria ideó hace cinco años un programa para combatir, desde la escuela, los problemas que los acosan: la pobreza, la marginalidad, la violencia sexual, el desempleo y el conflicto armado. De los 3.500 alumnos de la institución Ciudadela Educativa, 300 han sido víctimas de desplazamiento forzado.

La iniciativa [email protected] en paz, que inicialmente contó con el apoyo de la ONG Save the Children, ha llevado a que se reemplace la figura autoritaria del coordinador y sean los jóvenes quienes logren solucionar sus propios conflictos, desde peleas por el refrigerio hasta ataques de discriminación racial.

Los ‘[email protected]’ escogidos para esta tarea se reúnen todos los jueves para capacitarse y crear estrategias en torno a la convivencia, la mediación, la equidad de género, el trabajo en equipo y la comunicación.

En un principio, la ONG financió parte del proyecto y capacitó a algunos docentes. Pero con el tiempo este ha quedado en manos de los profesores, quienes a su vez les ceden el liderazgo a los estudiantes de los últimos cursos.

Gabriela Rivadeneira cursa noveno grado. Ella ha dejado de ser una estudiante conflictiva para convertirse en una mediadora: “En el colegio siempre respondía con energías negativas, era muy grosera”, cuenta. Precisamente por eso la coordinadora la convenció de pertenecer a ‘[email protected]’. “Ahí me hicieron caer en la cuenta de cómo trataba a los demás”.

Hace algunos meses, una situación en particular llevó a Gabriela a retarse como mediadora: A Yeimy, una compañera afro, otra le lanzaba ofensas como ‘no te bañas’, ‘hueles mal’. Antes de que se fueran a los golpes, Gabriela intervino para escuchar ambas versiones y explicarles que “no es un defecto ser de color, pero sí lo es burlarse de los demás”.

Con campañas como ‘Vacúnate contra la violencia’, grafitis contra las agresiones de género y obras de teatro, los ‘[email protected]’ han logrado extender su causa; ahora, cuando hay conflictos, a los mediadores se suma la solidaridad de todo el salón de clases. “El joven piensa que cuando el adulto le dice algo es por contradecirlo, pero cuando se lo dice su compañero genera más conciencia”, asegura Mónica Guerrero, la profesora que actualmente coordina el proyecto.


Mediadores familiares

El 41% de los estudiantes de 9º, 10º y 11º de la ciudad viven en hogares monoparentales, según un estudio que aplicó la Secretaría de Educación de Pasto el año pasado. Además, la investigación encontró que “una cuarta parte de la población estudiantil manifiesta haber sido victimizada por su familia”.
La profesora Martha Álvarez confirma que la institución no está exenta de estas dinámicas: “Estamos en un sector popular, con límites entre lo rural y lo urbano, donde se presentan situaciones difíciles de droga, alcohol y violencia intrafamiliar”.

Las docentes cuentan que al principio los padres percibían los talleres como una pérdida de tiempo, y fue así como identificaron que la actitud conflictiva de los estudiantes en ocasiones tenía origen en sus hogares. La solución: convocar a la familia entera a los encuentros.

Paz con igualdad


Otro de los males que se viven por fuera de las aulas y terminan por adentrarse en ellas es el machismo. En la Ciudadela, el deporte era donde más se reflejaba el problema. Para superarlo, la institución impulsó Golpaz, un juego de fútbol en el que cada equipo tiene el mismo número de hombres y mujeres. El primer gol lo debe hacer una mujer y el equipo ganador no es el que más goles marque, sino el que más practique el respeto con sus contrincantes.
[email protected] en paz’ ha logrado trascender con el mensaje de la convivencia escolar pacífica. Los 22 jóvenes que lideran el proyecto lo han llevado a otras instituciones, como los colegios Santa Bárbara, Chambú, Francisco José de Caldas y la Ciudadela de paz, estos dos últimos en la zona rural.
A pesar de estos logros, el estudio de la Secretaría revela que la mitad de la población estudiantil percibe violencia en su colegio, una muestra de que los problemas de convivencia escolar siguen latentes en la ciudad. Los [email protected] son conscientes de ello, por eso seguirán trabajando hasta lograr su meta: “Nuestra tarea es cuidar la poca paz que nos queda, pero es una misión temporal. El objetivo es que no necesitemos de ‘[email protected] en paz’”, sostiene Gabriela.

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