Colciencias improvisó con “Es tiempo de volver”

El intento de la institución por repatriar a Colombia a científicos de alto nivel terminó opacado por la falta de planeación.

En diciembre de 2013 Colciencias lanzó en Boston (EE.UU.) el programa de repatriación de científicos. Xplore Health

Por los corredores de las universidades —y del propio Colciencias— se asegura que el programa “Es tiempo de volver” nació como reacción a la carta que en agosto de 2013 enviaron 749 investigadores colombianos residentes en el exterior, en respuesta a las declaraciones realizadas por la entonces directora de esa institución Paula Marcela Arias al diario El Colombiano, en las que afirmaba: “Si la gente está bien acomodada, investigando y ganando bastante, para qué le dices que lo vas a traer si no tienes las condiciones”.

Esos científicos, incluso algunos becarios del propio Colciencias, le respondieron: “Se equivoca usted al pensar que quienes salimos de Colombia para desarrollar actividades de ciencia, tecnología e investigación lo hicimos con el objetivo de acumular riquezas (...) contrario a lo que usted piensa, la mayor riqueza que anhelamos (…) es la posibilidad de retornar al país a hacer lo que sabemos, estando cerca de los que queremos”.

En diciembre de ese 2013 funcionarios de Colciencias viajaron a Boston para lanzar el “Programa nacional de incentivos para el retorno de científicos altamente calificados en el exterior”. Les ofrecían condiciones muy atractivas, no sólo por parte de Colciencias, sino de entidades aliadas. En marzo de 2014 el ofrecimiento se convirtió en la convocatoria 656 con el nombre “Es tiempo de volver”, la cual daba la oportunidad a 200 de esos colombianos de retornar al país con trabajo asegurado.

De los 28 convenios con universidades y otras entidades de ciencia y tecnología que Colciencias se comprometió a tener firmados el 26 de enero —ver “Cerebros fugados se quejan” (21 de enero)— sólo 17 están perfeccionados (el 61%), que acogen a 91 de los 141 seleccionados (65%) para financiar estancias posdoctorales por dos años.

Siete de ellos renunciaron por diferentes motivos, entre ellos por la estipulación de multas a los beneficiarios en caso de no cumplir con el contrato, por los “sucesivos cambios, retrasos, incumplimientos, faltas de respeto e incluso amenazas”, según dicen algunos de ellos, y otras razones puntuales en cada caso.

Algunas de las 20 instituciones que adhirieron a la convocatoria con paquetes de beneficios a través de cartas de intención se han retirado. “Es verdad que a algunos aliados no les han cumplido con el beneficio”, dice el subdirector general de Colciencias, Alejandro Olaya. “Revisando hemos visto que es una carta débil o se comprometían a hacerlo sujeto a sus condiciones”, por ejemplo de fechas. “Eso genera otra situación de malestar”.

De un presupuesto inicial asignado de $17 mil millones, finalmente Colciencias adjudicó $11 mil millones a este programa. “El dinero que se libera queda en los recursos de Colciencias para financiar más actividades de ciencia, tecnología e innovación”, explicó Olaya.

Además de los casos ya conocidos por la ciudadanía, hay historias individuales que reflejan los extremos: por un lado, en Corpoica, entidad que se llevó un buen porcentaje de los PhD. repatriados —seleccionó a 29—, se han ido integrando a sus diferentes sedes y algunos ya adelantan sus investigaciones en sus laboratorios. Daniel Bravo, por ejemplo, microbiólogo de suelos de Suiza, firmó contrato 10 días después de publicada la noticia en Colciencias y empezó a trabajar a los 20 días.

En la otra orilla está el caso del Centro de la Ciencia y la Investigación Farmacéutica (Cecif), cuya investigadora seleccionada, la química farmacéutica Jenny Evelin Párraga, con PhD. en tecnología farmacéutica y quien lleva ocho años en Finlandia, dice que cuando le contó a la directora del Cecif, Luz Elena Castrillón, que tenía un bebé recién nacido y quiso negociar la fecha de ingreso hasta abril, porque necesitaba tiempo para legalizar la salida del bebé y organizar el viaje, “ella me pidió que renunciara (…), según ella ir a trabajar a Medellín con un bebé era un gran problema”.

Consultada por El Espectador, la economista Castrillón envió los soportes de los correos cruzados entre el Cecif con Colciencias y con la doctora Párraga, donde expone que una vez el Centro supo que la científica había sido seleccionada, la contactó para iniciar el trámite de contratación, pues tenía “mucha urgencia de un candidato con ese perfil”. Castrillón manifiesta en la documentación que la candidata respondió informando que tenía problemas de salud y no podía asegurar su regreso pronto al país. “Cuando empezamos a hacerle saber a Colciencias que la candidata estaba dudando, que cada que hablábamos con ella nos hablaba mal de Colciencias y del programa, ni siquiera sabíamos que estaba teniendo un bebé”, manifestó.

Si bien Olaya considera que el programa es valioso, “los problemas que estamos recogiendo (se refiere a la actual dirección) obedecen a errores de planificación que pudiesen haberse evitado si hubiera existido una planificación más detallada”. Advierte, además, que se trata de un mecanismo complejo en la medida en que mezcla tres modalidades —estancia posdoctoral, inserción laboral para doctores y repatriación de nacionales—, “todos en un único instrumento”.

La pregunta que está sin resolver es si Colciencias abrirá una segunda convocatoria y, si lo hace, ¿tiene el tiempo para pensarla de tal manera que no le vuelva a suceder lo que le pasó?

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