El sociólogo hace parte de la Unesco

“Colombia tiene un desafío en la educación personalizada”: Renato Opertti

El sociólogo, que hace parte de la Unesco, asegura que el país ha tenido un gran avance en este sector. Resalta programas como “De cero a siempre”.

Renato Opertti en el evento de liderazgo educativo de la Fundación Nutresa. / Cortesía Fundación Nutresa

Renato Opertti es un convencido de que la educación es la base de la transformación de una sociedad. En Uruguay, su país natal, coordinó las reformas educativas y curriculares que se pondrán en marcha este año. Desde 2006 apoya la implementación de iniciativas de educación inclusiva, un camino que lo llevó a su cargo actual como especialista en programas educativos de la Unesco.

En entrevista con este diario, Opertti explicó la importancia de reducir la brecha entre la educación rural y la urbana, e introducir el concepto de educación sostenible en los planes de Gobierno.

¿De qué hablamos cuando hablamos de una educación sostenible?

Cuando hablamos de educación sostenible nos referimos a una educación que tiene en cuenta aspectos políticos, sociales y culturales del desarrollo de un país. La sostenibilidad no es sólo un concepto que puede derivarse de la acción educativa, sino que necesita repensar qué tipo de educación requiere, qué tipo de sistema educativo, qué tipo de currículum, qué pedagogía se va a implementar, qué tipo de centro educativo, qué tipo de docentes necesita, para qué modelo de desarrollo aspira.

¿Qué educación se debe impulsar en Colombia para que tenga un desarrollo sostenible?

Eso requiere repensar la educación. Esta cumple tres roles en la sostenibilidad. Una función social, porque sigue siendo el canal para cerrar las brechas y mejorar las oportunidades, el ingreso de la población, su condición de vida y bienestar. Segundo, la educación como política económica para forjar las bases de competitividad en la sociedad, es decir, la calidad y la calificación de sus recursos humanos. Y por último, la educación como política cultural, porque es la base de la convergencia de la sociedad en una serie de valores y referencias universales que nos permiten decir que somos parte de una sociedad, aprender a vivir juntos, a convivir con las diferencias. Una buena educación sostenible engloba estos aspectos.

¿Qué hace bueno a un sistema educativo?

Va más allá de la inversión en infraestructura, en equipamiento o en recursos, que es importante, y en esto Colombia ha hecho un esfuerzo enorme. Lo que hace bueno a un sistema educativo es la calidad de oportunidades que se le dan a cada niño. Es aquel que le da una oportunidad real de educarse y aprender. Eso refiere a lo que se conoce como la personalización de la educación, que se basa en cómo llegar a cada niño para entenderlo desde su singularidad, porque somos especiales, aprendemos de maneras distintas y nos vinculamos de manera diferente. Colombia tiene un desafío en la educación personalizada.

¿Cómo implementar este tipo de educación en el país?

El primer elemento que me parece que se debe tener en cuenta es el para qué y el qué de la educación, así como el aprendizaje en un mundo con cambios disruptivos. El segundo aspecto es señalar que Colombia es una sociedad muy diversa y aprovecha esto para crear oportunidades para aprender a vivir juntos, pero debe buscar cómo reducir las disparidades, y es ahí donde el país, y toda América Latina, tienen un problema. Uno de los desafíos que tiene es ver cómo avanza en personalizar la educación, es decir, encontrar la manera en la que el docente esté apoyado, empoderado y responsabilizado con lograr que cada alumno tenga una oportunidad real y personalizada de educarse y aprender. El otro reto es cómo contribuir a fortalecer la relación entre el nivel central y el local. Los buenos sistemas educativos en el mundo muestran que estos dos se pueden complementar.

¿Cuál es el método más viable para reducir las brechas entre la educación rural y la urbana?

Reducir las brechas implica llegar a los alumnos con una educación pertinente, relevante a su contexto y a sus necesidades, en un marco de apertura global. Voy a explicar esto. Una educación pertinente no necesariamente es la que lee el contexto; debe además tener una apertura al mundo. Hoy la construcción de la educación combina el nivel global con el local. Para cerrar esa brecha debemos incorporar en las escuelas rurales el mundo, porque esos niños van a tener que enfrentarse a un mundo con cambios y no podemos cerrárselos. El contexto es un elemento modificable para avanzar. Además es fundamental fortalecer al educador, profesionalizarlo, mejorar sus condiciones de trabajo, dignificar su función y darles herramientas para que entiendan al alumno y sean una diferencia en ellos. El caso de por qué Finlandia progresa más tiene una clave que es la confianza. Hay una confianza del docente en la comunidad y viceversa. Todo eso se transforma en una base para que no existan vacíos en el aprendizaje.

¿Cómo lograr que se dé ese aprendizaje?

La base de todo está en el potencial que tenemos, en cada uno de nosotros es distinto. El gran drama de los sistemas educativos es cuando no logran entender el potencial que tiene cada alumno. Hay unos que tienen más sensibilidad por el arte, otros por la estética, otros por las matemáticas. En un sistema educativo incluyente, el docente debe descubrir tu sensibilidad y potenciarlo para desarrollarlo. El alumno ya no es receptor de conocimientos. Ahora los produce para responder problemas con base en los conceptos que el docente le comparte.

¿Cómo implementar una educación sostenible?

Dar este paso requiere voluntad política, es decir, del sistema político, no del gobierno de turno. Un cambio educativo se debe pensar a largo plazo, para un tiempo de 10 años. Se debe tener en cuenta la capacidad de los sistemas educativos, que deben tener una visión educativa compartida y priorizar las áreas. Creo que Colombia está avanzando en esto. Un ejemplo es el programa “De cero a siempre”, que se basa en fortalecer la educación de primera infancia, que sea de calidad y que la base sea un desarrollo integrado, balanceado y feliz. La felicidad es parte importante. Luego sigue la educación básica y media, que necesita avanzar con fluidez entre los niveles, es decir, debe tener continuidad en los aprendizajes. Que la matemática que aprendiste a los tres años te sirva para afianzar los conocimientos de la que estás viendo a los 15.

¿Cómo romper el paradigma de la educación tradicional?

Los cambios en los sistemas educativos son progresivos, pero para que haya un cambio debe haber una visión. Otro elemento es que los cambios no son sólo de prácticas, también de política, de mentalidades y de culturas. Por último, hay que tratar de redescubrir el mundo tan cambiante en el que vivimos, por eso es necesario darle al maestro las herramientas para que ayude al alumno a aprender, le dé la capacidad de pensar, la capacidad de tener una formación polivalente, que pueda responder a problemas y desafíos. La educación encasillada no es funcional al mundo que tenemos, por eso requiere un cambio más interdisciplinar y flexible.

 

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