‘Para combatir la pobreza hace falta trabajar con las manos’

Lo dice el director de un grupo de estudiantes de Los Andes y la Javeriana que decidieron hacer parte activa y efectiva en el mejoramiento de la calidad de la educación en Colombia. El modelo ya tiene resultados positivos.

La calidad del docente como determinante de educación de alto valor, es uno de los consensos más sólidos que hay entre los académicos de este tema. El problema para Colombia es que según cifras del ministerio de Educación, las carreras que estudian los profesores son las que menor puntaje obtienen en las pruebas Saber 11, por lo que mientras no se logre llevar a los mejores profesionales a los salones de clase, los resultados de las pruebas Pisa 2012, en las cuales se ocupó el puesto 62 de 65, se van mantener.

Es por esto que existe la fundación Con las Manos (CLM), que desde hace casi dos años dicta refuerzos matemáticos y actividades recreativas para fomentar valores en el colegio La Giralda, ubicado en el barrio Las Cruces, de Bogotá. Cada sábado estudiantes de las mejores universidades del país, como Los Andes y la Javeriana, madrugan para brindarles a los niños de sexto, media jornada adicional de educación de alto valor. “La iniciativa nació entre estudiantes de economía. Durante la carrera aprendimos a combatir la pobreza por medio de modelos matemáticos y teóricos, pero entendimos que no es suficiente, sino que hace falta trabajar con las manos”, son las palabras con las que Guillermo Tovar, director y miembro fundador de CLM, quien explica el origen el proyecto.

La propuesta educativa ha impactado a más de 200 niños y gracias a que uno de los pilares del plan de trabajo es la construcción de bases matemáticas sólidas, se ha registrado una mejoría en el rendimiento de las clases de entre semana. Es un factor a considerar, dado a que las políticas flexibles sobre la promoción de grados en Colombia, han ocasionado que se presenten casos de estudiantes que están a dos años de terminar el bachillerato sin ni siquiera tener claro las operaciones básicas, lo cual es una gran problema a la hora de enfrentar los temas avanzados e incluso limitan las oportunidades de acceder a la educación superior.

Tal vez el aspecto más innovador que tiene este proyecto radica en la iniciativa de la difusión de valores en los niños, porque a pesar de que la mayoría de los decálogos y manuales de convivencia de todos los colegios en el país muestren un interés en este tema, son muy pocos las instituciones que le dan exactamente el mismo peso a los temas académicos y los de convivencia. Lo cual puede ser explicado en que para tener un verdadero impacto en este tema es necesario destinar mucho tiempo y recursos, lo cual es difícil para los colegios públicos ya que viven presionados por el presupuesto.

Para lograr este objetivo fundación se encuentra certificada en educación experiencial, que es tal vez uno de las mejores métodos de transmitir valores a los niños. Es por esto que la mitad de la jornada de CLM se destina para actividades recreativas en la cuales los estudiantes se ven expuestos a situaciones en las que tienen que trabajar juntos y aplicar los valores para lograr completar las metas impuestas. Según Guillermo Tovar, “este tipo de actividades produce un cambio en la mentalidad de los niños, ya que adquieren una nueva perspectiva sobre qué es aprender y sus implicaciones en su futuro, lo que les permite crecer como personas.”

Además, considerando que Las Cruces es uno de los barrios más inseguros de Bogotá, y que cuando los niños tienen tiempo libre se aumenta la probabilidad de que ingresen a pandillas. Se evidencian casos de embarazos adolescentes y entrada en la droga. En diciembre de 2013 la fundación decidió abrir una nueva división, los Cursos Vacacionales Con las Manos (CVCLM).

Lizeth Molina, una de las fundadoras de este nuevo proyecto, expresa: “La idea nació al ver que muchos de los chicos con los que trabajamos los sábados querían continuar yendo incluso en sus vacaciones. Por lo que teniendo en cuenta que éramos un excelente grupo de trabajo y que podíamos conseguir los recursos necesarios a nivel de profesores y materiales, decidimos crear un espacio que les permitiera a los niños explorar nuevas formas de comunicación y expresión por medio del arte y el deporte.”

Gracias a esto, CVCLM en su última versión les brindo a más de 80 niños la opción de pasar su periodo de descanso en cursos recreativos de: fútbol, danzas, teatro, ultímate, música, pintura y dibujo. Asimismo, es destacable que los talleres fueron dictados por profesionales en cada área, lo que garantizó la calidad técnica en cada una de las actividades, permitiendo un aprendizaje de alto valor e impacto.

Por último, Guillermo Tovar deja claro que “el compromiso social de la fundación no es solo con los niños, sino que también radica en los profesores, porque tienen como uno de los objetivos que las personas que nacieron con un mayor número de oportunidades y de facilidades, se acerquen y conozcan la realidad del país para que de esta manera hagan parte activa de las políticas de cambio”.

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