“Ahora no se puede descuidar la salud emocional de los alumnos", Marcos Ganzert

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Para el director para América Latina de la red de colegios canadienses Maple Bear y experto en educación, el proceso de reapertura de instituciones educativas plantea varios retos: la bioseguridad y el cuidado con la salud emocional de los alumnos.

Luego de la aprobación de protocolos de bioseguridad para la reapertura de instituciones educativas en el país, tras más de seis meses dictando clases desde la virtualidad, Marcos Ganzert, director para América Latina de la red de colegios canadienses Maple Bear y experto en educación habló de los retos con el nuevo modelo de alternancia que el país deberá implementar. Las medidas de bioseguridad para evitar la propagación del virus, las implementaciones en una educación virtual efectiva y el cuidado con la salud emocional de los alumnos son algunos de los elementos que tendrán que valorarse.

¿Qué piensa de la reapertura gradual a jardines, colegios y universidad que se viene dando en Colombia?

Hemos visto el doble dilema: enviar a los hijos al colegio para no prolongar más el aislamiento social versus el miedo al contagio. Creemos que el modelo de alternancia funciona cuando las instituciones adoptan las medidas de bioseguridad requeridas, que se cuente con una buena plataforma para alternar con la formación virtual y que estas pruebas de alternancia se realicen de una manera ordenada. Eso es lo que estamos viendo en los colegios que tenemos en los países donde ya hay clases presenciales.

¿Conoce el modelo de alternancia que se piensa implementar en Colombia y cree que funcione?

Vimos hace unos días una encuesta de la Confederación de padres de Familia, en donde se indica que el 87% de los padres no enviaría a sus hijos al colegio. Esa preocupación es completamente comprensible. Sin embargo, también entendemos que las familias quieren lo mejor para sus hijos, y se preocupan por el aprendizaje y la salud de los niños. Consideramos que es importante generar planes de protección rigurosos y que esto se comunique efectivamente para que, en el momento en que los hijos vayan al colegio, los padres tengan la certeza y seguridad de que hay un cumplimiento cabal de los protocolos.

¿Cuáles son los principales obstáculos que logra identificar en el modelo educativo en Colombia, especialmente en tiempos de pandemia?

Los obstáculos son similares a lo que estamos viendo en otros países de América Latina. La calidad de la educación publica en Colombia necesita mejorías, y el dominio del idioma inglés es relativamente bajo. Esto ha impulsado el crecimiento de la matrícula en colegios privados. Localmente, a esto se suma el requerimiento gubernamental de la enseñanza del inglés, lo que incrementa la necesidad de tener colegios verdaderamente bilingües. Por otra parte, vemos interés en estudiar en otros países, sobre todos los de habla inglesa, para lo cual es fundamental dominar el idioma.

Por lo que respecta a la pandemia, lo que hemos visto es que en Colombia la normativa del Ministerio de Educación para la reapertura es similar frente a otros países: uso del tapabocas, distancia física de dos metros, evitar que los estudiantes se presenten o compartan objetos y, obviamente, abstenerse de acudir a la institución en caso de síntomas. Es importante detectar si la infraestructura física de los colegios permite el cumplimiento de estas disposiciones.

¿Cuáles serían las principales recomendaciones para los docentes con la reapertura?

Además de las medidas de salubridad dictadas por las autoridades, lo primero es reforzar en los pequeños lo positivo, tanto de estar de vuelta en las aulas y aprendiendo nuevas cosas en un entorno familiar y amigable, como las nuevas rutinas y procedimientos escolares, haciendo énfasis en que son para que todos nos mantengamos saludables. Más allá de esto, es recomendable que los niños traigan la menor cantidad posible de objetos de casa. Idealmente, solo chaquetas, suéter o algo para cubrirse y, en el caso de los más pequeños, algún juguete o muñeco que les dé tranquilidad. De ser posible, se sugiere que la entrada y salida sea escalonada, dividiendo a la población escolar en grupos. Por ejemplo, kinder primero; después primaria baja, luego primaria alta, etc. Dentro de los salones, los muebles deben acomodarse asegurando un distanciamiento social. Para algunas escuelas, esto podría ser complicado por lo que también podrían seguir un modelo híbrido donde se mezclen clases presenciales con e-learning para que no todos los niños estén en la escuela al mismo tiempo.

Por lo que se refiere a materiales, es importante que estos no se compartan. Se pueden colocar contenedores individuales con material para cada pequeño, por ejemplo. Todas las actividades que requieran compartir materiales o contacto físico se deberán de eliminar. Finalmente, es importante no descuidar la salud emocional

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