Dibujos infantiles, ¿una herramienta para mejorar conservación?

Investigadores aseguran que los dibujos de los niños permiten estudiar las percepciones sobre la naturaleza o los contenidos científicos. Dicen que son una buena herramienta para guiar nuevas políticas educativas, especialmente en las ciudades, donde los menores están más desconectados del medio ambiente.

Russell Watkins/Department for International Development / Wikimedia . Creative Commons

Los dibujos pueden aportar mucha información sobre la percepción que tienen los niños respecto a las especies en peligro de extinción y servir como una poderosa herramienta para diseñar políticas para su conservación. Así lo advierten investigadores mexicanos en un artículo publicado en la revista American Journal of Primatology.

Los especialistas evaluaron los dibujos de 297 niños del sureste mexicano, de entre 8 y 10 años, para conocer cómo ven y cuánto saben sobre el mono aullador negro (Alouatta pigra), una especie que habita en esa zona y que enfrenta un alto riesgo de desaparecer.

Sin darles información previa, los investigadores, del Instituto de Ecología A. C. de Xalapa, Veracruz,  les dieron a los niños una hoja con la silueta del mono y les preguntaron “¿qué necesita este animal para vivir bien?”. Los niños eran libres de dibujar cualquier cosa: alimentos, paisaje, otras especies e incluso elementos antropogénicos (resultado de actividades humanas). 

Encontraron que aunque la mayoría de niños tenía un desconocimiento general sobre esta especie primate, los que viven en zonas rurales o dentro de áreas naturales protegidas (ANP) tienen un conocimiento más sofisticado sobre el hábitat y el comportamiento del mono que quienes viven en zonas urbanas o fuera de una ANP.

Los autores relacionan este hallazgo con el hecho de que los niños que viven en ciudades “tienen menos experiencias ecológicas”, lo que “reduce su nivel de conexión y preocupación por el medio ambiente”.
 

Pero más allá del conocimiento sobre esta especie, el estudio revela que “los niños tienen una perspectiva pesimista sobre la conservación de especies amenazadas, pues la mayoría de los dibujos presenta ambientes fragmentados con muy poca diversidad de especies de árboles y animales. Dibujan la única realidad que ellos conocen, aunque esta también puede estar influenciada por los medios, por eso es necesario hacer esfuerzos para revertirlo”, dice Montserrat Franquesa-Soler, quien estuvo a cargo del proyecto.

Según la investigadora, el mostrar la forma en que los niños perciben su ambiente puede incidir en las políticas públicas, pues sirven para que “los adultos promuevan cambios en el manejo de los recursos y estén menos condicionados a los aspectos económicos de los recursos naturales”.

Franquesa-Soler busca que su trabajo pueda iniciar un cambio, al menos, en las políticas educativas en México. La idea es que, mediante futuras investigaciones y otras herramientas socioeducativas, los currículos escolares “incluyan las visiones de los niños y contenidos útiles para enfrentar los retos actuales de la conservación”.

“Estamos tan preocupados en que se difunda la información de problemáticas ambientales lo más rápido posible, que nos olvidamos de si los niños entienden y disfrutan el mensaje”, dijo a SciDev.Net.

Martha Marandino, investigadora de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, quien no participó en el estudio, confirmó a SciDev.Net que, en efecto, “los dibujos son una poderosa herramienta para estudiar las percepciones de los niños sobre la naturaleza o los contenidos científicos” y “ayudar a los legisladores y educadores”.

Pero, como cualquier herramienta de investigación, no puede considerarse aisladamente. “Es muy importante promover, como principio educativo, espacios en los que los niños se expresen libremente”, enfatizó.