"Para educar a un niño se necesita a toda la tribu"

Gobierno, empresarios y expertos debatieron las mejores estrategias para mejorar la educación de la primera infancia.

Raquel Bernal, de Uniandes; el moderador Samuel Azout; Hiro Yoshikawa, de la U. de Nueva York, y Orlando Ayala, de Microsoft. / David Campuzano

Samuel Azout, exconsejero presidencial y moderador del foro “Desafíos de la educación: ahora o nunca”, organizado por El Espectador y la Fundación Pies Descalzos, recordó un proverbio africano que resume el pensamiento compartido por los expertos, empresarios y representantes del Gobierno que participaron en la discusión: “Para educar a un niño se necesita a toda la tribu”.

Durante el foro, que se llevó a cabo ayer en Cartagena, Patricia Sierra, directora ejecutiva de la Fundación Pies Descalzos, planteó que Colombia está sobrediagnosticada en cuanto a los problemas que enfrenta el sector educativo y por eso es hora de actuar y unir esfuerzos.

La ministra de Educación, María Fernanda Campo, coincidió con ella y agregó que está clara la estrategia para que Colombia pueda mejorar la calidad de la educación que se está impartiendo en el país. Aunque reconoció que las pruebas Pisa muestran que Colombia está muy atrás respecto a otros países, recordó que los frutos de las políticas educativas sólo se pueden ver en el mediano y el largo plazo.

“No existe algo que transforme más la competitividad de un país que la educación”, les dijo la ministra a los empresarios presentes en Cartagena y los invitó a seguir trabajando juntos.

Representantes del sector empresarial como Carlos Giraldo, de P&G; Silvia Escobar, de Terpel; Julián Santos, de Exxon Mobil; Alejandro Jiménez, de Pacific Rubiales; Óscar Villadiego, de Ecopetrol; Manuel Kornprobst, de Nestlé, y David González, de Intel, se refirieron a la prioridad de la educación dentro de sus políticas de responsabilidad social y comentaron algunos de los programas que han puesto en marcha en las localidades y regiones donde trabajan.

Por ejemplo, Silvia Escobar resaltó que hace 10 años, cuando Terpel comenzó a trabajar por la educación, entendió que no había nada por inventar, que sus esfuerzos simplemente debían concentrarse en “implementar cosas útiles”. Y añadió que “las relaciones entre el sector privado y el público siempre van a ser complementarias, pero la responsabilidad de la educación de las nuevas generaciones es del país y del Estado”.

Alejandro Jiménez, por su parte, destacó que Pacific Rubiales tiene claro que debe apostar por la educación de los niños que hoy viven en las regiones donde trabaja, porque es a ellos a quienes va a querer contratar en una década o dos si sigue operando allí.

Raquel Bernal, experta en educación de la Universidad de los Andes, apuntó que a través de distintas evaluaciones a proyectos que ya están en marcha en Colombia, han concluido que las tasas de retorno en las inversiones en programas de niños menores de cinco años son tres veces mayores que en otros programas de educación, como pueden ser los de formación profesional o educación superior.

Uno de los invitados internacionales al foro, el profesor Hiro Yoshikawa, de la Universidad de Nueva York, insistió en que dentro de los programas de formación de maestros se debe hacer especial énfasis en el acompañamiento que reciban por parte de tutores. Aunque en Colombia ya se está usando este modelo como parte del programa Todos a Aprender, el experto en educación dijo que el país debe pensar en incrementar el número de tutores para que no tengan a cargo muchos maestros y puedan reunirse con más frecuencia.

En el mismo panel participó Orlando Ayala, quien se desempeña como vicepresidente del grupo de desarrollo de mercados emergentes de Microsoft, y señaló que existen dos grandes fuerzas que están transformando el mundo y que podrían ser las que cambien radicalmente la educación en Colombia: la tecnología, que permite que nos conectemos unos con otros, y la generación masiva de datos.

“No creo que Colombia pueda dar un salto en educación sin asumir su identidad cultural”, dijo Ayala, asegurando que ningún modelo externo puede funcionar en el país si no parte de identificar nuestras fortalezas, virtudes y problemas. Propuso además la creación de una comisión nacional que, apoyada en la tecnología actual, reporte trimestralmente avances y retrocesos en materia educativa.

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