"El hospital universitario de la Nacional no se vende, se defiende"

Cuando el hospital San Juan de Dios cerró sus puertas, se vio claramente reflejada la penosa condición de abandono y detrimento de la salud y la educación públicas.

Clínica San Juan de Dios, cerrada hace doce años. /Óscar Pérez - El Espectador

 Es fundamental entender que el San Juan de Dios representaba un proyecto bandera, que era la imagen de excelencia académica, entrega social y desarrollo científico que siempre han caracterizado a la emblemática Universidad Nacional de Colombia y a su Facultad de Medicina.

Los estudiantes de medicina iniciarían entonces la diáspora incesante de quien, aun conociendo su rumbo fijo, se sabe sin hogar propio. Aún hoy, vamos huérfanos por los hospitales del Distrito que ya han sido poco a poco devorados por una reforma cien veces maldita y que atentan contra la dignidad y el bienestar de pacientes, estudiantes y profesionales de la salud, pues en gran medida han fragmentado gravemente nuestra Escuela.

Pero no todo ha sido en vano. La adquisición de la Clínica Santa Rosa hace ya algunos años se vislumbra como la promesa y recuperación del sueño que como estudiantes de Medicina nunca hemos dejado de tener: un lugar propio y adecuado donde poder realizar nuestras prácticas.

En 2011 los estudiantes le recordaron al país que seguían tras el objetivo de tener un hospital universitario propio, aun en contravía del interés particular de unos pocos.

En febrero de este año, la clínica Santa Rosa no fue más un sueño. La Universidad aprobó en su presupuesto el dinero necesario para la adecuación de la infraestructura del hospital universitario. Sin embargo, cuando todo parecía tomar rumbo correcto, el Plan de Ordenamiento Territorial (Decreto 364 de 2013) avala y da vía libre al codicioso proyecto de Renovación Urbana del CAN, incluyendo en sus ambiciones nuestra clínica Santa Rosa, y permite incluso que pueda llegar a ser expropiada mediante las herramientas que le da la Ley 1537 de 2012, y que amenaza también con la demolición de nuestro hospital universitario a comienzos de 2014.

Pero nosotros los estudiantes y los profesores de las carreras de la salud de la Universidad Nacional decimos NO. No cederemos ni un milímetro de tierra, porque NO nos acostumbramos a la mediocridad y NO abandonamos nuestros ideales. Porque NO podemos esperar ni un año más. Porque estamos plenamente convencidos de que necesitamos un hospital propio. Porque queremos construir el hospital que Bogotá y Colombia se merecen, y porque estamos totalmente seguros de que la salud y la educación son derechos de todos los colombianos y que ellos deben estar siempre por encima del interés particular de unos pocos urbanizadores.

 

*Representante Carrera de Medicina - Universidad Nacional de Colombia.

 

 

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