Al terminar 2018 esperan haber formado a más de 7 millones de aprendices

“En el Sena no habrá más contratos a dedo”: Carlos Mario Estrada

El nuevo director quiere recuperar la reputación de esta entidad. Para lograrlo buscará incrementar la doble titulación para los bachilleres, acercar al sector productivo a la cuarta revolución industrial e impulsar la economía naranja.

Carlos Mario Estrada, el nuevo director del Sena, es administrador de empresas. Cortesía

Uno de los principales desafíos de Carlos Mario Estrada, nuevo director del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), será recuperar la reputación y buena imagen que ha perdido la entidad en los últimos años por culpa de la corrupción y la politiquería. (Lea: Carlos Mario Estrada es el nuevo director general del SENA)

Para lograrlo, este administrador de empresas antioqueño asegura que acabará con los contratos a dedo y que hará todo lo que esté a su alcance para terminar con éxito las obras inconclusas en el territorio nacional. “Por el momento, no más cemento y ladrillo en el Sena. Nos vamos a concentrar en terminar las sedes que están a medio camino”, afirma.

Estrada, quien se desempeñó como director de Comfenalco Antioquia desde 2012 y fue gerente de Colpatria y vicepresidente de Regional de Movistar, tiene en sus manos el destino de una entidad que en este momento cuenta con 117 centros de formación en todo el país, 146 aulas móviles, 512 programas de formación, 8.300 empleados y casi $3,5 billones de presupuesto.

¿Cuáles son las metas de atención para 2018?

Vamos a atender las necesidades académicas de 7’077.412 aprendices, de los cuales 1’339.000 se graduarán de tecnólogos, técnicos, auxiliares u operarios, y 5’738.082 serán personas que recibieron cursos cortos con una duración de entre 40 y 400 horas. Además, al terminar el año debemos haber certificado a 142.513 personas en competencias laborales y la agencia pública de empleo trabajará para la vinculación laboral de 319.922 aprendices.

¿En qué situación reputacional recibe la entidad?

El Sena es una institución muy valorada y querida por todos los colombianos. He encontrado talento humano muy capacitado y personas que aman su trabajo. Sin embargo, también encontré un deterioro reputacional importante debido a los escándalos de los últimos años. Encuentro que ha faltado rigor en la planeación, que hay desarticulación entre las áreas, que falta precisar y definir un norte estratégico específico. A esto se suma la ausencia tecnológica que padecen las sedes administrativas del Sena.

¿Cómo cambiar esa mala imagen?

Fortalecer el diálogo y la articulación entre las distintas áreas internas de la entidad. Establecer con rigor la planeación y finiquitar las obras que están inconclusas, desparramadas por todo el territorio nacional. Por el momento, no más cemento y ladrillo en el Sena. Nos vamos a concentrar en terminar las obras que están a medio camino. Lo último será emprender un proceso de actualización de la tecnología en los centros administrativos.

La mala reputación, además, ha estado relacionada con varios escándalos de corrupción y con politiquería. ¿Qué va a hacer para acabar esto?

Vamos a recuperar la confianza de los colombianos. En el Sena no se entregarán más contratos a dedo. Para escoger los cargos aplicaré rigurosamente el sistema de concurso a cargo del servicio civil; se abrirán las licitaciones correspondientes. Voy a construir un equipo con una mezcla entre lo técnico y lo social, la experiencia y la juventud, donde prevalezcan solo los intereses de la entidad.

¿Cuáles son las líneas estratégicas de trabajo?

El presidente Duque y la ministra de Trabajo, Alicia Arango, me han encomendado tres objetivos centrales: 1) que el Sena sea el brazo operativo de los emprendimientos de economía naranja, 2) que la institución acerque al sector productivo empresarial a la cuarta revolución industrial, y 3) que logremos incrementar sustancialmente la doble titulación para los bachilleres. La idea es que los alumnos que terminen sus estudios tendrán en una mano su título académico y en la otra su certificación técnica.

Frente al primer objetivo, ¿cómo lo van a lograr? ¿Qué metas específicas tiene?

Nuestro propósito es formar la mayor cantidad de jóvenes para que se desempeñen en la industria creativa. Vamos a fortalecer y ampliar los programas en turismo, gastronomía, música, cine y televisión, artes escénicas, confección y moda, y deporte. Además, el próximo mes vamos a hacer una convocatoria especial para los jóvenes emprendedores en temas de economía naranja, de $20.000 millones.

¿Qué va a hacer el Sena para mitigar los riesgos de la cuarta revolución industrial, sobre todo la pérdida de empleos?

Vamos a formar a nuestros aprendices en tecnologías como la internet de las cosas, la inteligencia artificial y la robótica. Las mesas sectoriales en las que trabajamos han demostrado que estos son los campos de trabajo claves para el crecimiento económico y donde habrá mucha más demanda laboral. Trabajaremos de la mano con el sector privado para que nos indique cuáles son las competencias, las destrezas y las habilidades específicas que requieren en el proceso de transformación digital de sus empresas. La revolución industrial sí acabará con muchos empleos, pero también creará muchos nuevos. Tenemos que estar preparados para afrontar esta nueva realidad.

En ese sentido, ¿tienen planeado cambiar algunos programas que ofrece el Sena?

Estamos seguros de que la oferta de empleo en sectores como consumo masivo, industria textil y nuevas tecnologías aumentará de forma radical. Esta situación nos exige un replanteamiento en la formación. Nos ha obligado a pensar cómo desarrollar nuevas destrezas y nuevas habilidades con base en estos avances tecnológicos. En Colombia, por ejemplo, hay un déficit de 50.000 jóvenes en programación de software en programas como Java, AST, .Net, Html y Pyton. El país, además, necesita 50.000 profesionales que trabajen en la actualización del catastro rural. Ahí hay 100.000 “vacantes” que tenemos que ayudar a ocupar.

¿Que sueños aspira cumplir antes de irse de la entidad?

Sueño un Sena que siga formando a los aprendices con el profesionalismo que lo ha venido haciendo hasta hoy. Pero también creo que es muy importante la formación integral del aprendiz y del trabajador. Por eso me voy a enfocar en el desarrollo de las competencias blandas: adaptación al cambio, trabajo en equipo, bilingüismo, respeto a las normas, empatía, escucha y puntualidad. Necesitamos que el aprendiz del Sena no solo tenga las aptitudes sino las actitudes, que tenga vocación de servicio para que no solo le genere valor agregado al empresario que lo va a contratar, sino al país.

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Juan miguel Hernández Bonilla

Educación

“En el Sena no habrá más contratos a dedo”: Carlos Mario Estrada

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