La escuela que envía datos a la NASA

Para que sus estudiantes perdieran el miedo a las matemáticas, la profesora Mercedes Arrubla los motivó a participar en un programa de la agencia espacial estadounidense.

Mercedes Arrubla, profesora del municipio de Jardín, Antioquia. /  Ministerio de Educación
Mercedes Arrubla, profesora del municipio de Jardín, Antioquia. / Ministerio de Educación

Hernán Benjumea, un estudiante de ingeniería ambiental que pasó hace ocho años por el salón de clases de Mercedes Arrubla, describe a esta profesora de Jardín, Antioquia, como “una maestra de maestras”.

Hace veinte años, cuando Arrubla llegó a la Institución Miguel Valencia, de la vereda El Verdul, encontró a niños campesinos dóciles, “querendones, de los que todavía le llevan los libros a la profesora”. Sin embargo, la mayoría le tenía pánico a las matemáticas, perdía los exámenes y alegaba que los números sólo servían en la ciudad.

“Del miedo a las fórmulas y a la geometría hay que pasar al amor por los números”, pensó entonces la profesora, nacida en el municipio de Segovia, donde vio las heridas del conflicto armado y se enamoró de la sensación de resolver problemas del Álgebra de Baldor. Por eso inventó una guía con talleres y juegos que llamó De la matematefobia a la matematefilia.

Con la ayuda de estudiantes de la Universidad Nacional reunía a unos 120 niños todos los sábados, que reproducían experimentos de Galileo, calculaban la gravedad con fórmulas de Newton, medían áreas y jugaban a producir electricidad.

Así, poco a poco, los estudiantes de Jardín vieron las matemáticas con otros ojos. Pero fue el 5 de agosto del año 2000 cuando, definitivamente, perdieron el miedo a los números. Hernán Alonso Moreno, uno de los estudiantes de la Nacional, le sugirió a Mercedes Arrubla que se uniera a una convocatoria de la NASA para que sus estudiantes se convirtieran en observadores de nubes y medidores del clima para la agencia espacial de Estados Unidos.

La labor sería registrar todos los días la dirección del viento, los niveles de lluvia y medir la humedad relativa del municipio. El registro tendría que hacerse entre las 9:48 y las 11:18 de la mañana, cuando el satélite Terra pasa sobre Jardín. Los datos deberían enviarse a la NASA y ésta cruzaría la información con los hallados por el satélite para determinar cómo está cambiando el clima.

Hace trece años sólo 12 niños aceptaron la tarea de dedicar sus días, incluso domingos y festivos, a hacer las mediciones. Al principio, el proyecto funcionaba con un tarro de plástico para ver los niveles de la lluvia, una veleta de cartón y una cartulina con termómetros para determinar la humedad. Ahora, con donaciones, tienen un sistema electrónico profesional que arroja datos mucho más precisos.

Mercedes Arrubla explica que los niños que pasan por su taller son los mismos que más adelante pasan por la universidad y tienen el mejor desempeño en las pruebas de rendimiento del Estado. “Las matemáticas se convirtieron para ellos es una excusa que les permite resolver los problemas de por qué sus mediciones no coinciden con las del satélite y cómo pueden mejorarlas”, cuenta.

Con su proyecto no sólo están aportando al análisis del cambio climático, sino que varias empresas del suroeste antioqueño (trilladoras de café, hoteles y trucherías) que necesitan datos de humedad, viento y lluvia para certificarse, utilizan las mediciones de los estudiantes y, a cambio, le entregan formación a la escuela sobre sus distintas especialidades.

El éxito ha sido tal que en 2003, entre las 850 escuelas del mundo que participaban en el programa Ceres S’Cool, de la NASA, Arrubla y sus estudiantes ocuparon el tercer puesto de los mejores proyectos. Yoana Walshcap Samper, colombiana y directora del National Weather Center de la Universidad de Oklahoma, conoció la propuesta y le ha ayudado a jóvenes como Hernán Benjumea para que más adelante viajen a esta institución de Estados Unidos a cursar, becados, un programa académico, que en el caso de Benjumea será meteorología.

Esta semana, durante el encuentro de educación y nuevas tecnologías Virtual Educa, en Medellín, el presidente Juan Manuel Santos, entusiasmado con la propuesta, se comprometió públicamente a apoyar el montaje de un sistema de medición, registro, análisis y divulgación de suelos, clima, biodiversidad, territorio y paisaje que quieren construir los estudiantes de la Institución Educativa Miguel Valencia para aportar datos que puedan servir a los agricultores del suroeste antioqueño.