Estudiantes de Popayán, Medellín y Bucaramanga marchan hacia Bogotá en defensa de la educación

Por lo menos 300 estudiantes de las universidades del Cauca, Antioquia y Santander vienen a pie hacia Bogotá para participar en el gran paro nacional universitario que será el próximo miércoles 28 de noviembre.

Cortesía Valentina Cardona, Universidad del Cauca

Cientos de estudiantes de varias regiones del país vienen caminando hacia Bogotá en defensa de la universidad pública. En fila india, subiendo por el borde de la carretera Panamericana, van marchando 170 jóvenes de la Universidad del Cauca. El jueves pasado salieron de Popayán hacia la capital. Tres días después, cincuenta muchachos de la Universidad de Antioquia siguieron el ejemplo de sus compañeros. Dejaron sus hogares y sus amigos en Medellín para comenzar un viaje a pie de diez días, 18 municipios y 420 kilómetros. El lunes, casi cien estudiantes de la Universidad Industrial de Santander, en Bucaramanga, emprendieron un recorrido con el mismo destino.

Aunque las tres caravanas de jóvenes no se conocen, tienen un sentir y un propósito común: están caminando para conseguir los recursos que sus universidades necesitan para sobrevivir este año y quieren llegar a Bogotá en la mañana del miércoles 28 de noviembre para participar en el gran paro nacional universitario, al que se unirán también profesores, sindicatos y centrales obreras.

Los jóvenes, que salieron de sus ciudades en medio de la reanudación de la mesa de diálogo entre el Gobierno y el movimiento estudiantil, están seguros de que sus acciones pasarán a la historia nacional como parte de la movilización más grande de los últimos años. “Estamos marchando porque nos dimos cuenta de que el Gobierno nacional no tiene la voluntad política de escucharnos y queremos buscar formas creativas e innovadoras para que el presidente Duque nos reciba”, dice Miguel Ángel Hurtado, estudiante de la licenciatura en Matemáticas y Física de la Universidad de Antioquia y uno de los líderes de los Caminantes de la Montaña, como se llaman a sí mismos los estudiantes antioqueños.

La idea de estas caminatas por la defensa de la educación pública surgió de un grupo de cincuenta estudiantes de la Universidad de la Amazonia, sede Florencia (Caquetá), que el pasado 6 de noviembre salió del silencio y el abandono de la selva, atravesó el Huila y el Tolima, entró a Cundinamarca y llegó a la capital.

Los Hijos de la Manigua llegaron a Bogotá el pasado domingo y le demostraron al país que caminar es un acto de rebeldía, de resistencia y de libertad. Como escribió el filósofo colombiano Fernando González en su libro Viaje a pie: "caminar es el gran placer para el cuerpo, pues todo está hecho para ello... Las funciones verdaderas del hombre, tales como respirar y caminar, mientras más ejercidas, mejor".

Para los jóvenes caminantes, la experiencia de este recorrido ha sido, al mismo tiempo, una aventura inolvidable y una profunda transformación interna, un largo viaje a bordo de sí mismos. “¿Quién es usted? soy estudiante -no lo escuché- soy estudiante. -Una vez más- soy estudiante, sooooy, yo quiero estudiar para cambiar la sociedad vamo a la lucha”, cantan a cada tanto los caminates por la educación.

Caminantes del Macizo: Popayán / Bogotá

“Estamos organizados en cinco comisiones: seguridad, alimentación, comunicación, logística, hidratación y salud. Los que somos de seguridad llevamos una pañoleta roja en el brazo y nos encargamos de recibir las donaciones monetarias que nos haga la gente en el camino. Los chicos de alimentación se están despertando a las 4:00 a.m. para hacer el desayuno de todos. Así, cada uno tiene un tarea", dice Valentina Cardona, estudiante de Ciencia Política de la Universidad del Cauca y una de las líderes de los caminantes del Macizo. 

Para que una caminata de estas características (Popayán-Bogotá, 13 días, 600 kilómetros, 170 personas) tenga éxito es necesario haber planeado todo con anterioridad, tener una profunda convicción y estar muy bien organizados. Una semana antes de salir, los muchachos empezaron a recibir donaciones de alimentos no perecederos y contribuciones económicas. "Muchos de los profesores de planta, ocasionales y de cátedra de la universidad nos donaron plata o comida", añade Valentina.

Para no desfallecer en la mitad del recorrido, dicen los caminantes, hay que ser austeros y aprender a andar con el dolor. "Durante el día comemos muy poco: un atún o una fruta, algo ligero. En la noche, llegamos y dependiendo de donde vayamos a dormir tenemos que cocinar o a veces nos tienen lista la cena". 

Así pasó el segundo día de recorrido, cuando llegaron a Santander de Quilichao. Los compañeros les abrieron los salones de la universidad para dormir y les tenían servida la comida. "Creemos que así va a pasar en todas las universidades a las que lleguemos a pasar la noche porque a pesar de que no nos conozcamos, todos hacemos parte de la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior (UNEES)".

Al salir de Santander de Quilichao, los caminantes del macizo llegaron a Cali, a dormir en la Universidad del Valle. El día siguiente pasaron la noche en Palmira, en el campus de la Universidad Nacional. La quinta noche acamparon en la universidad de Buga. En cada sitio se les han venido uniendo jóvenes estudiantes que están convencidos de que llegar caminando a Bogotá es la mejor forma de luchar por una educación pública, gratuita y de calidad.

En el momento de publicación de este artículo, el grupo de jóvenes, mucho más nutrido, estaba en camino a Armenia, para encontrarse con los estudiantes de la Universidad del Quindío. Hoy miércoles caminarán hasta Calarcá. El jueves, hasta Cajamarca, atravesando La Línea durante todo el día. El viernes, llegarán hasta Ibagué. El sábado, hasta Chicoral. El domingo, hasta Melgar. El lunes, hasta Fusagasugá. Y el martes hasta la Universidad Nacional "listos para estar el 28 de noviembre en la actividad Toma a Bogotá y a las ciudades capitales".

Caminantes de la Montaña

Durante sus primeros días de camino, los cincuenta estudiantes de la Universidad de Antioquia que emprendieron el viaje a Bogotá pasaron por Bello, Marinilla y Santuario. Continuaron su recorrido por Cocorná, Villa Hermosa y San Francisco. Seguirán caminando hasta llegar a Doradal y a Puerto Triunfo, fortín paramilitar del Magdalena Medio.

De acuerdo con sus cálculos, se demorarán un par de días hasta a La Dorada,  irán a Guaduas, la tierra de Policarpa Salavarrieta, y bajarán hasta Villeta. Antes de llegar a la capital habrán pasado por cuatro departamentos y 18 municipios.

"Les agradecemos de todo corazón a las personas que van en carro y paran a nuestro lado para dejarnos algo de comer o algo de tomar. Les agradecemos también a los conductores que nos pitan o a los ciclistas que nos alientan con sus palabras", dice Miguel Ángel Hurtado, estudiante de la licenciatura en Matemáticas y Física de la Universidad de Antioquia.

Desde que los caminantes de la montaña salieron de Medellín, los comités de derechos humanos que los acompañan activaron protocolos de seguridad para protegerlos de amenazas o posibles atentados. "Hay una camioneta de la policía que irá con nosotros durante todo el trayecto".  En el grupo hay seis estudiantes del pregrado de medicina que ayudan con problemas musculares, y dan consejos para no deshidratarse y para evitar la insolación.

"Vamos a llegar con todos los otros caminantes del país a la gran marcha nacional universitaria del 28 de noviembre y vamos a participar también en el encuentro de emergencia que se va a dar en la Universidad Nacional con todas las organizaciones estudiantiles", cuenta Hurtado. Además  de las comisiones de salud y seguridad, los estudiantes paisas tienen un grupo destinado a conseguir alojamiento en el camino, otro a administrar el dinero y otro a facilitar las comunicaciones. De hecho, las fotos y los testimonios que ilustran este artículo fueron posibles gracias al trabajo de Luisa Charry, una de las comunicadoras de la UNEES. 

Marcha de los comuneros

"Con banderas, maletas y provisiones de comida, partieron hoy los estudiantes de la UIS rumbo a la capital colombiana. Deberán recorrer más 500 kilómetros en ocho días para lograr unirse a la Marcha Nacional Estudiantil", así comienza un noticiero local de Santander que antier acompañó a los jóvenes comuneros en su partida hacia Bogotá.   

De acuerdo con los organizadores de la caminata, la ‘Gran Marcha Comunera’ recogerá a su paso a los estudiantes de las sedes regionales de la UIS de Socorro, Barbosa y Málaga. Se espera que de estos municipios salgan al menos 50 estudiantes más para sumarse a la movilización. 

Los caminantes recorrerán alrededor de 30 kilómetros diarios por carretera y tienen planeado parar a descansar y a hidratarse cada dos horas. “En algunos municipios ya contamos con personas que nos acogerán y brindarán comida y colaboración”, le dijo Anderson Arboleda, vocero estudiantil, al periódico Vanguardia Liberal.

Según los cálculos de los estudiantes, la caminata llegará mañana a Socorro y el domingo a Barbosa. En Tunja, Boyacá, se unirán más de 100 estudiantes de la Universidad Pedagógica y Tecnológica (UPTC). 

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