Estudiantes de la Universidad Nacional reciben clases en la calle

Alumnos de las facultades de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales quieren llamar la atención de la opinión pública sobre la crisis de infraestructura que está viviendo la institución en Bogotá.

Universidad Nacional./ Archivo

El pasado 28 de octubre, a raíz de un fuerte aguacero que cayó en Bogotá, el techo del edificio 201 de la Facultad de Derecho colapsó, afectando a más de 1.800 estudiantes, entre alumnos de pregrado y posgrado. Por ello, los alumnos, en compañía de varios profesores, han realizado sus clases al aire libre en diferentes partes de la ciudad, con el ánimo de visibilizar la problemática que aturde a la universidad.

De acuerdo con Gregorio Mesa, vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, actualmente, “no se cuenta con espacios dignos para cumplir de mejor manera la función misional de la universidad, que es producir y reproducir conocimiento”. De esta manera, el vicedecano denunció la falta de mantenimiento y conservación de los edificios de la ciudad universitaria, indicando que la problemática, además de antigua, afecta también a otros edificios como los de la Facultad de Artes, de Farmacia y de Enfermería.

“Nuestros edificios son de comienzos de los años 40… tienen más de 70 años y no se les ha hecho un mantenimiento adecuado, porque la universidad no tiene los recursos suficientes. En el caso específico de nuestra facultad no cuenta con los recursos para hacer de mejor manera un mantenimiento, que permita condiciones dignas para profesores, estudiantes y personal administrativo y directivo”, indicó el vicedecano.

En este contexto, los estudiantes han decidido trasladar su cátedra a espacios abiertos que permitan divulgar los problemas estructurales que aquejan al claustro universitario. El pasado 29 de octubre, el vicedecano Gregorio Mesa optó por realizar su clase frente al Ministerio de Educación. Luego fue el profesor Leopoldo Múnera, quien a principios de noviembre congregó a más de 200 estudiantes en la plazoleta frente a las instalaciones de Caracol Radio en Bogotá. Recientemente, el protagonista de otro reclamo al aire libre fue el profesor Carlos Medina, al impartir su clase de Historia política y económica de Colombia en el siglo XIX, en un bus de Transmilenio. “No siempre las clases deben darse en cuatro paredes y menos en disciplinas como las ciencias sociales y humanas”, puntualiza Mesa.

Estos actos son, además, un espacio para reclamar por la ausencia de respuestas frente al complejo panorama que aqueja a la institución. De acuerdo a un informe de la situación física de algunos edificios, realizado por la misma universidad en 2012, 62 de las 152 edificaciones que conforman la ciudad universitaria se encuentran en alto riesgo de vulnerabilidad estructural. Es decir, cerca del 56% de las edificaciones exigen una inmediata intervención.

A propósito la ministra de Educación, María Fernanda Campo, aseguró en una columna en El Tiempo que “mientras algunos hacen proselitismo político con los problemas de infraestructura de la universidad, nosotros ofrecemos soluciones concretas”. Señaló, además, que están destinados más de $74.000 millones para la construcción de edificios de diferentes facultades, especialmente el de Derecho.

Sin embargo, el llamado reiterado que ha hecho el vicedecano académico, Gregorio Mesa, es que el apoyo que requiere la Universidad Nacional no ha sido suficiente por parte del Gobierno y la sociedad: “el Estado no ha dispuesto lo pertinente y seguramente algunas administraciones de la universidad no han hecho lo suficiente para que contemos con los recursos”.

Entre tanto, lo estudiantes manifiestan que seguirán realizando protestas en escenarios públicos. El vicedecano concluyó diciendo que “la experiencia ha sido positiva en cuanto a la visibilización y denuncia de la problemática, que a veces ni los medios registran, ni el Gobierno reconoce y la sociedad no le pone la atención suficiente”.