Karsen, el proyecto para que estudiantes conquisten el mundo

Con una inversión de casi 2.318 millones de pesos, desde 2014, 247 estudiantes han viajado a 14 países de tres continentes y han llegado a 140 universidades en el exterior.

Desde el 2014 han viajado 247 estudiantes al exterior con el programa Fritz Karsen, entre ellos 108 de la Facultad de Ingeniería, 48 de Artes y 33 de Ciencias Humanas. / Archivo - El Espectador
Desde el 2014 han viajado 247 estudiantes al exterior con el programa Fritz Karsen, entre ellos 108 de la Facultad de Ingeniería, 48 de Artes y 33 de Ciencias Humanas. / Archivo - El Espectador

El proyecto Fritz Karsen fue creado en el 2014 por la Universidad Nacional y el objetivo es promover el intercambio académico de estudiantes con instituciones de educación extranjeras.

La iniciativa fue socializada el viernes en el conversatorio “El impacto de formar ciudadanos para el mundo: la internacionalización de la educación superior”, que fue organizado por la Universidad Nacional y la revista Semana Educación. Al evento asistieron empresarios, medios de comunicación, representantes del sector solidario y miembros del Gobierno.

Según datos suministrados por Geraldo Millán Cuervo, jefe de la Oficina de Planeación de la sede Bogotá, desde el primer semestre de 2014 han viajado 247 estudiantes al exterior, entre ellos 108 de la Facultad de Ingeniería, 48 de Artes y 33 de Ciencias Humanas.

El proyecto Karsen ofrece apoyos económicos, como la compra de tiquetes aéreos y el sostenimiento de los estudiantes en el extranjero, que son suministrados por el Fondo de Excelencia Académica (Fondea) –administrado por el Icetex–, que cuenta, también con el apoyo del banco Davivienda. “La gran empresa tiene que generar valores económicos y sociales e impulsar la formación de las nuevas generaciones”, sostuvo Alejandro Molina Hoyos, gerente de Banca Oficial del Banco Davivienda.

Como explicó Millán Cuervo, de la U. Nacional, los estudiantes que quieran aplicar a esta iniciativa deben registrar un promedio mínimo de 3,8, dominar el idioma del país al que quieren viajar y haber cursado un 50 % de la carrera.

“Tenemos el interés de que esta internacionalización sea de doble vía, porque también hay alumnos extranjeros que nos visitan. Este proceso ayuda a construir redes de contacto entre los estudiantes colombianos y los extranjeros”, destacó el profesor Jaime Franky, vicerrector de la Universidad Nacional sede Bogotá.

De hecho, la Oficina de Relaciones Interinstitucionales (ORI) reportó que en el segundo semestre de 2016 llegaron 223 estudiantes extranjeros a la U. Nacional. Además, por primera vez Francia y Alemania superaron a México como el país del que más alumnos extranjeros llegan a la universidad.

De acuerdo con los panelistas del conversatorio, las personas que estudian en el exterior no solo tienen mayores beneficios académicos, sino que también conocen otras culturas y adquieren experiencias que en un futuro le serán muy útiles al país. “La disculpa de los estudiantes para no viajar es, primero, económica, y segundo, por el desconocimiento del idioma. Nos da pavor lo desconocido. Con este proyecto, la primera excusa no se justifica”, dijo Sara Vera, jefa de la oficina de Relaciones Internacionales del Icetex.

Según cifras presentadas en el conversatorio el 90 % de los 56.000 estudiantes colombianos que están en el exterior provienen de estratos 4, 5 y 6. Esto le plantea al país un reto en cuanto a cobertura, acceso y difusión de la información sobre becas, resaltaron los panelistas.

Como afirmó el vicerrector de la Nacional, Jaime Franky, “formar a las nuevas clases dirigentes del país exige una educación globalizada que rompa con las desigualdades y eso es lo que ofrece nuestra institución”.

En ese contexto, el proyecto Fritz Karsen es una buena oportunidad si se tiene en cuenta que el 85 % de los estudiantes de la Nacional en Bogotá provienen de estratos 1, 2 y 3, y el 43 % ha cursado sus estudios de secundaria en colegios oficiales.

“Estudiar en el exterior me permitió conocerme en situaciones que nunca había vivido. Uno crea un estado de alerta constante, de aprendizaje. Uno se vuelve como un niño que lo quiere aprender todo”, señaló William Pastrana, estudiante de Derecho de la U.N. que estudió en Francia beneficiado por el proyecto Fritz Karsen.