Fundación Alberto Merani entrega su segundo ranquin de colegios

Colegio Municipal Carlos Vicente Rey obtuvo el primer puesto. Alejandro de Zubiría, el director de la Fundación, explica que la clasificación mide cuál es la velocidad de mejoramiento de los colegios públicos y privados de Colombia en los últimos cinco años.

Alejandro de Zubiria - Fundación MeraniArchivo El Espectador

Alejandro de Zubiría es el líder de la Fundación Merani, la cual fue creada con el objetivo de mejorar la calidad educativa del país a través de diferentes herramientas metodológicas y prácticas que faciliten el acceso a la educación y a la eliminación de brechas entre colegios públicos y privados. Una de esas estrategias es el escalafón con el que muestran cada año los mejores y peores colegios del país. Sin embargo, para 2017, según palabras de Zubiría, éste mostrará algo diferente.

Para ver el ranquin entero visite: www.fundamerani.edu.co

¿Cuál es el cambio en el ranquin?

Nuestro ranquin desde el año pasado tiene algo muy valioso: colegios lentos y rápidos. Los “colegios más lentos” son los que no mejoran cuando se comparan con colegios de puntuaciones muy similares y los “colegios más rápidos” son los que han mejorado sus resultados en los últimos cinco años cuando se comparan con los colegios de puntuaciones muy parecidas. Cuando los miras con otros ojos, te aparece un universo de instituciones completamente diferente a otros ránquines.

¿Por qué se arriesgaron a hacer uno “tan diferente”?

A todo el mundo le da pánico. Siempre que digo que vamos a publicar los peores, me dicen: “¿Pero cómo vas a hacer eso?”. Y la razón es muy simple, la misión nuestra es mejorar la calidad de la educación en Colombia, y si no publicamos los colegios que no están mejorando, es tapar el sol con una mano.

Si las personas ven publicada una lista de colegios que no están mejorando y ven que su hijo estudia en uno de ellos, tiene que generar una pequeña crisis en los colegios, y esa crisis, si la saben manejar, será bueno para el colegio, los papás, los niños y el país.

¿Qué factores definen un buen ranquin?

Un ranquin o es muy positivo o muy negativo. Uno que premie lo que no es, grave. Uno que premie lo que es, positivo. Y aquí estamos premiando que hay colegios que pueden mejorar muy rápido y consistentemente en el tiempo, no que un año le fue bien y al otro disminuyeron sus resultados.

Aquí el tema del costo es muy importante, porque hay un gran mito en el mundo de la educación, y es que sólo si aumenta el gasto por estudiante pueden mejorar. También hay otro tipo de variables, por ejemplo, el compromiso del rector, uno que se echa el colegio al hombro, uno que haga esfuerzos para lograr cosas positivas, por eso otros tipos de ránquines son tan peligrosos, porque afianza la idea que todo el mundo está esperando confirmar: sólo los ricos mejoran y sacan buenos resultados. Y no, son otras cosas.

¿Por qué tenemos esa idea?

Porque nunca hemos mirado los colegios de bajo costo, nadie los ha visibilizado, nadie los ha premiado.

¿Qué tanto afectan las brechas que se han creado entre colegios públicos y privados?

Todo lo que hacemos tiene que ver con las brechas. Brecha entre público y privado. Pobres y ricos.

Sorprendentemente un colegio oficial es más costoso que un colegio promedio privado y muy pocos lo saben. Un colegio oficial nos cuesta a los contribuyentes $300.000 al mes, mientras uno privado, promedio, que son el 80 %, cuesta alrededor de $250.000.

Estando detrás del mundo de la pedagogía tantos años, ¿cómo sueña la educación del país?

Mi misión es lograr subir el nivel de la educación en todo el país y ponerlo a nivel de los desarrollados, sin que lograr eso le cueste a nadie. Mostrar que se trata de un modelo pedagógico, sin usar la plata del Estado.

¿Por qué la importancia del fortalecimiento educativo en Colombia?

Es todo. Cuando vas a un colegio que está fallando uno piensa que no puede ser posible que 1.500 niños estén estudiando allí. Y normalmente lo que pasa es que, si soy una mamá que vive con un salario mínimo, vivo en una zona deprimida y tengo a mi hijo en un colegio oficial. Como el chino estudia allí no va a pasar a la universidad porque sale lleno de huecos, y como no pasa ese hijo, finalmente, se vuelve un trabajador de salario mínimo y, seguramente, lo mismo que pasó con él les pasará a sus hijos, entonces se vuelve un círculo de pobreza y ahí están metidos millones de familias. El problema es que esos niños salen con muchas falencias del colegio, no sólo académicas, sino también actitudinales, que son un factor fundamental.

Vea acá las otras dos notas de este especial:

Los rectores del colegio más rápido y más lento del ranquin de Merani opinan

Fecode y el Ministerio de Educación exponen sus puntos de vista sobre calidad en educación