Lecciones de un colegio que permitió a una transgénero llevar falda como uniforme

La Institución Educativa Manuel Dolores Mondragón, en Valle del Cauca, involucró a su comunidad en esta decisión. El rector explica que se trata de respetar el libre desarrollo de la personalidad de los estudiantes.

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Desde hace tres días, Gabriela Espinosa, estudiante transgénero de la Institución Educativa Manuel Dolores Mondragón, en Valle del Cauca, va en falda al colegio. Con esto, se convirtió en una de las primeras transgénero en el país autorizada para usar el uniforme femenino que, considera, está más acorde con el género con el que se identifica.

Óscar Alberto Henao, rector de la institución, explica cómo fue el proceso  que se realizó en el colegio. Además, aclara que la decisión no tiene nada que ver con el escándalo mediático que surgió a partir de las cartillas del Ministerio de Educación y, en cambio, obedece a varias sentencias de la Corte Constitucional que buscan proteger los derechos fundamentales de los estudiantes.

¿Cómo fue el proceso para que a la estudiante se le permitiera llevar falda?
En el mes de mayo, a través de la Comisaría de Familia, la estudiante presentó la solicitud para portar el uniforme femenino. Esta institución trajo el soporte jurídico y pidió apoyo psicológico al Hospital Santa Ana de Bolívar. Así, entre la psicóloga del hospital, la orientadora del colegio y la Comisaría, con el apoyo de su núcleo familiar, que siempre la apoyó, se realizaron varios procesos de sensibilización.

¿Cómo fue ese acompañamiento?
Se hicieron unas encuestas a los padres de familia y talleres de sensibilización con los estudiantes y docentes de la sede, de todos los grados. Fue un proceso que duró dos meses porque la recomendación es que se dé una transición.

¿Cuánto tiempo lleva la estudiante llevando falda al colegio?
Tres días, desde el lunes. Pero fue un proceso. Primero empezó a ir con el uniforme de educación física, que es un uniforme neutro que usan tantos los hombres como las mujeres. Luego, cuando ya se hicieron los talleres y se realizó la encuesta, siempre con el acompañamiento de la Personería Jurídica Municipal, se autorizó a que utilizara el uniforme femenino.

Pero aquí lo importante es resaltar que esto está amparado por una jurisprudencia que se centró en lo que dice la Corte y es el derecho a la libre personalidad. La sentencia T562 de 2013, en la cual se le ordena al colegio INEM, de Medellín, que le permita a una estudiante transexual ir al colegio con falda y no la expulse por esto. La Corte ya había sentado jurisprudencia al respecto defendiendo el libre desarrollo de la personalidad.

¿Qué dice el manual de convivencia de la Institución Educativa al respecto?
Está estipulado que hay un uniforme para el género femenino y uno para el masculino, pero en este sentido se le respeta a la estudiante el género que ella manifiesta tener y reconoce.

¿Cuál es su posición frente a la revisión de los Manuales de Convivencia?
Yo creo que hay un problema y es que ha circulado material falso, lo que afectó la discusión de fondo. El esfuerzo se ha ido en desmentir algo, pero no en discutir lo que se debe, que es cómo garantizar el respeto en los colegios y evitar el matoneo en casos como estos.

¿Cómo le ha ido a la estudiante estos tres días?
Hasta hoy no ha habido ningún tipo de acción discriminatoria por parte de los estudiantes y los maestros, aunque no toda la comunidad educativa esté de acuerdo con la situación. Lo importante es que hay un acuerdo general y es el de respetar. Lo curioso es que quienes lo han tomado con mayor naturalidad son los jóvenes y ellos le han dado ejemplo a los adultos.

¿Han recibido quejas de los padres de familia?
Algunos me han dicho que no comparten la situación, pero que respetan la ideología de la estudiante. En general, el acuerdo está en el respeto.

¿Este proceso se dio mucho antes de la polémica de las cartillas?
Si, y es muy importante resaltarlo. Con este proceso no se busca promover la orientación sexual o cierta identidad de género, sino respetar la decisión de una estudiante. De nuevo lo aclaro, porque hay familias que creen que se está haciendo un adoctrinamiento desde la ideología de género de la ministra de Educación, pero acá se está respetando un derecho y una sentencia de la Corte.

¿Qué opina de las marchas que se están realizando para protestar por estos asuntos?
Yo opino que la ciudadanía es libre de protestar y hay un derecho constitucional a hacerlo de forma pacífica, pero debe ejercerse sobre la base de una discusión objetiva y real, no en rumores o tergiversaciones de la realidad. Así se pierde el sentido de la propuesta.

¿Ya realizaron el proceso de revisión del manual?
El taller lo tenemos la próxima semana. Hasta ahora hemos recibido las preguntas orientadoras del Ministerio.

¿Y quién realiza el taller?
La Secretaría nos cita, pero se desarrolla con el apoyo de varias entidades como Unicef y Colombia Diversa.

¿Quiénes deben asistir a este taller?
Los rectores y el docente a cargo de la orientación escolar. Deben llevar las preguntas orientadoras resueltas. Ahora, también es importante resaltar que la Ley 1620 de 2013 obliga a que los manuales deben hacerse de forma participativa con los estudiantes, padres de familia y docentes. Es un pacto social dentro de la autonomía que tienen los colegios que, claro, no puede ir en contravía de la Constitución del país.

¿Cada cuánto se renueva un manual de convivencia?
Todos los años. Está en constante revisión.

¿Se involucran lo suficiente los padres de familia?
Muy poco, en general no se encuentra una alta respuesta de participación de los papás. Es algo que sucede en casi todos los colegios. 

 

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