Los primeros 40 colombianos en conquistar las redes de investigación mundial

Estudiantes de pregrado de la U. Nacional viajaron esta semana a Estados Unidos para trabajar durante seis meses, codo a codo, con grupos de estudio en ciencia, innovación y tecnología en las universidades de Cornell y Purdue.

Ayer, 40 estudiantes de la Universidad Nacional salieron con rumbo a Estados Unidos con el objetivo de hacer parte de los grupos de investigación más prestigiosos de las universidades de Cornell y Purdue. El programa de Colciencias llamado Nexo Global otorgó becas del 100% a alumnos de las sedes de Bogotá, Manizales, Palmira y Medellín que tuvieran sensibilidad con temas de ciencia, desarrollo tecnológico e innovación.

Como explicó la directora de Colciencias, Yaneth Giha, la idea del programa nació hace más de un año, cuando viajó a Brasil. Allí conoció el programa creado durante el primer período de gobierno de la presidenta Dilma Rousseff llamado Ciencia Sin Fronteras, que insertó a 100 mil brasileños en las redes de investigación del mundo durante cuatro años. “Conocí este programa y venía con la inquietud de cómo podríamos incentivar la vocación científica en los colombianos”, comenta Giha.

Según Giha, el país ya tenía un programa de doctorado, pero faltaba poner los ojos sobre el pregrado. De hecho, las cifras de Colombia revelan que hay una falencia numérica para que estudiantes se inserten en redes de investigación del mundo y la mejor manera de incentivar esos lazos es “haciendo énfasis en el pregrado, porque hemos sido poco ambiciosos en el pasado en la movilidad de esos jóvenes hacia el extranjero”, aseguró Giha.

Más cifras demuestran que al país le hace falta un espaldarazo en ciencia. No sólo por el recorte en el presupuesto para Colciencias, que finalmente quedó en $319 mil millones para el 2016 –cuatro mil millones por encima del asignado en 2015–, como lo aseguró Lisbeth Fog para este diario, sino, por ejemplo, porque Colombia tiene sólo siete doctores por cada millón de habitantes, 346 investigadores por cada millón de habitantes y un gasto en investigación del 0,2 % de su Producto Interno Bruto (PIB), cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que el promedio en los países latinoamericanos es de 2,07 %.

Con estas dificultades en mente no es descabellado querer enviar un piloto de estudiantes para que trabajen codo a codo con los investigadores más reconocidos del mundo y en temas de relevancia para el país. Eso, teniendo en cuenta que cuando se mira de cerca el mundo de la producción científica con sus mayores hallazgos, el 60 % de los artículos tienen autoría internacional.

Ariana Montoya, estudiante de ingeniería ambiental de la U. Nacional de Palmira, comentó que trabajará en Purdue el tema de riachuelos urbanos. “Voy a ir a trabajar con la doctora Sara McMillan en la parte de restauración ecológica. Por mi trabajo ya había estado leyendo documentos de ella y es muy gratificante para mí estar a su lado”.

Por otro lado, Alejandra Agredo, estudiante de biología de la sede Bogotá, explicó que trabajará en nuevos tratamientos posibles contra el cáncer en la universidad de Purdue que sean menos invasivos y que proceden del mismo ADN humano, diferentes a las radioterapias y quimioterapias.

Y como estas estudiantes, muchos más quieren fortalecer sus vínculos con los investigadores que llevan la bandera en ciencia. De ahí que este programa aspire enviar a 6.000 estudiantes para finales de 2018, tanto de universidades públicas como privadas del apís, en temas que toquen a diferentes disciplinas y en países como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, España, Chile, México, Brasil y Australia.

Esta vez, el piloto que costó $2.000 millones de pesos trabajará en temas de nanoelectrónica, agronomía, computación cuántica, tecnología para el campo y cáncer, entre otros. No obstante, como aseguró la directora de Colciencias, “la próxima convocatoria va a abrirles un espacio a las ciencias sociales, porque creemos que el posconflicto lo merece”.