Los rectores volvieron a ser alumnos

En Colombia se está ejecutando una iniciativa de formación de directivos escolares que a los ojos de Unesco es una de las más interesantes del continente.

El programa Rectores Líderes Transformadores busca fortalecer las competencias pedagógicas y administrativas de quienes participan. / Empresarios por la Educación

Durante el Foro Nacional de Educación que se vivió en Bogotá en octubre del año pasado, un maestro de escuela de Ibagué (Tolima) le hizo una pregunta sencilla al panel de expertos invitado: cómo deben ser los profesores que lideran hoy las escuelas secundarias. A lo que el sociólogo argentino y experto en políticas educativas Emilio Tenti Fanfani respondió a secas: “Esto puede sonar duro... pero se necesitan profesores cultos”.

Este ha sido el diagnóstico que los investigadores han entregado una y otra vez, insistiendo en que si la sociedad espera transformaciones de fondo en sus sistemas educativos, Colombia y el resto de países latinoamericanos tendrán que invertir en la formación de sus docentes y directivos escolares. De lo contrario, en los colegios no pasará mayor cosa.

La pregunta que aún no encuentra una respuesta tan clara en las políticas públicas es a dónde acuden un rector o un coordinador académico o disciplinario que quieran actualizarse, si se tiene en cuenta que para ellos no hay en el país una oferta amplia de aprendizaje permanente en la que se puedan discutir nuevas maneras de liderar una escuela.

Partiendo de esta necesidad, en 2010, la Fundación Empresarios por la Educación decidió revisar las estrategias de formación de líderes de colegios más exitosas del mundo y con la ayuda de la Universidad de Londres consolidó las bases de un programa sin precedentes en el país.

Sabían que muchos rectores que habían llegado a las escuelas a través de metodologías de selección como el concurso carecían de herramientas suficientes para administrar un colegio, dirigir un equipo de maestros o resolver conflictos. Entonces quisieron proponerles que regresaran a los salones de clase, pero no en el rol de directivos, sino con la camiseta de estudiantes, que se desconectaran de las oficinas y por unos días al mes se dispusieran a aprender de las experiencias de liderazgo de las mejores compañías colombianas, que replantearan a través de ejercicios prácticos los modelos pedagógicos que estaban aplicando en sus escuelas y conocieran los talentos y debilidades de sus maestros para aprovechar sus capacidades.

Así nació Rectores Líderes Transformadores (RLT), una alianza entre Empresarios por la Educación, las universidades Eafit (Medellín), Icesi (Cali), Autónoma (Manizales) y los Andes (Bogotá) y once secretarías departamentales de Educación. Cuatro años más tarde, el proyecto incluye a 60 empresas y 11 gobiernos locales de Antioquia, Atlántico, Cundinamarca, Caldas y Valle, y a los ojos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación (Unesco) se ha convertido en una exitosa estrategia de transformación educativa que podría replicarse en otros países.

“He sido maestra por 35 años y hace cinco concursé para convertirme en rectora. Nunca antes había sentido que le importaba a la Secretaría de Educación de Medellín. Nunca antes había sentido que era capaz de liderar tantos cambios. Este programa nos ha reivindicado como líderes pedagógicos y nos ha acercado más a nuestros coordinadores”, dice Alba Nery Echeverri, rectora de la Institución Educativa Monseñor Víctor Wiedeman, de la capital antioqueña.

Echeverri es una de los 860 rectores que han participado en RLT y que, con el acompañamiento de diferentes entrenadores, han aprobado módulos de liderazgo y desarrollo de competencias administrativas. Luego de diez meses de clases, los educadores reciben visitas personalizadas en sus colegios durante dos años para evaluar su evolución y pasan a hacer parte de una red social de profesores (la Red de Liderazgo Escolar), donde comparten experiencias y resuelven dudas a través de internet.

“Esta es la verdadera democratización de la educación. Los rectores estamos muy solos. En nosotros recaen decisiones muy importantes que a veces no tenemos con quién consultar y este espacio me permitió acercarme a otros colegas, compartir y aprovechar más a mis coordinadores para incluirlos activamente en la transformación de mi colegio”, dice la rectora Echeverri, quien tiene a cargo 1.500 alumnos.

“Es interesante ver cómo nos llaman de Perú o de Guatemala para hacer acompañamiento a programas regionales. La sociedad civil latinoamericana está reaccionando. En Chile ya hay una iniciativa similar, también en México y Argentina. Nuestra clave fue poner al rector en el centro y hacerle ver que desarrollar sus competencias de gestión es tan importante como alimentar sus competencias socioemocionales”, dice María Victoria Angulo, directora de Empresarios por la Educación.

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