"Mutis revolucionó las artes"

La pintora Beatriz González revisa la historia de la Expedición Botánica en busca de conexiones entre arte y ciencia. Para ella fue el español quien transformó la mirada creadora en la época de la Nueva Granada.

Para la santandereana Beatriz González, las investigaciones biológicas del siglo XIX obligaron a explorar técnicas y pigmentos y una nueva mirada de la realidad. / Andrés Torres - El Espectador

“Se admira Ud. de que en América haya podido conseguir pintores notabilísimos. Pues ha de saber que mis láminas van saliendo cada día más bellas, si no me engaña mi propio parecer. Amaestré en estos trabajos a varios jóvenes que ya conocían por lo menos los rudimentos del dibujo”.

El fragmento es de una carta escrita por José Celestino Mutis en enero de 1786, cuando se encontraba en Mariquita. Beatriz González, en busca de pistas sobre la relación entre arte y ciencia, releyó esta y muchas otras cartas del padre de la Expedición Botánica. La hipótesis, que defenderá en una conferencia que va a dictar a final de este mes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, como parte de un ciclo de charlas que buscan explorar esa intimidad muchas veces negada entre científicos y artistas, es que Mutis, un hombre de ciencia, fue quien transformó el arte del siglo XIX.

¿Cómo así que Mutis, un naturalista y científico, cambió las artes?

Me llama la atención que Mutis ha estado relegado a la parte científica, pero no se ve cómo revolucionó las artes. Él obligo a todos los pintores de la Expedición Botánica a mirar la naturaleza. Me pregunto: ¿eso que hacían era arte figurativo o abstracto? Yo creo que tenía mucho de arte abstracto, porque ellos se inventaban una planta que tenía a la vez el botón, la flor y el fruto. Eso es imposible. No era sólo copiar fielmente lo que veían. Todo gira alrededor de la imagen. Y eso me parece modernísimo.

¿Cuántos artistas participaron en la Expedición Botánica?

Con el profesor José Antonio Amaya hicimos un diccionario y resultaron 62 artistas.

¿Qué le hace pensar que esa expedición comenzó a cambiar la mirada de los artistas?

En primer lugar está la importancia de la imagen. En segundo lugar, la experimentación. Mutis, por ejemplo, se interesó por los pigmentos. Era mineralogista y estuvo por Suratá, Santander, en Pamplona, explorando minas. Allá estuvo con su dibujante, con Pablo Antonio García del Campo. En una carta cuenta que le regalaron azul de Grita. Grita queda cerca de Cucuta. Es un azul muy bueno. Con ese azul barnizó una banca y le quedó muy bonita. Desde su llegada empezó la experimentación de pigmentos. También llegó a la conclusión de que las técnicas que había no le servían. Empezó a trabajar la técnica de las miniaturas que llamó temple. La miniatura se diferencia de la acuarela en que se trabaja con punticos. Tú no puedes arrastrar el pincel sino poner puntos.

¿Cómo comenzó su interés por Mutis?

Primero me relacioné con Mutis por ser santandereana. Porque la familia de Mutis se afincó allá. Luego, a través de sus diarios.

¿Qué sucedió con la introducción de la miniatura?

Con esa experimentación Mutis dio a conocer una técnica que no existía. Cuando murió Mutis y los dibujantes empezaron a quedar sin oficio, muchos se dedicaron a hacer retratos de personas. Unos aquí, otros en Medellín, otros en Tunja. Entonces se difundió un arte de hacer retratos que no existía antes. Sólo acabó con él la llegada del daguerrotipo.

¿Cómo impactó esa mirada científica en la mirada del artista?

Cambió el arte en muchas facetas. Una de ellas fue aprender a dibujar del natural. Ya no copiaban imágenes. En segundo lugar, esa implementación de la miniatura era un arte muy moderno e hizo que se difundiera a distintas clases sociales. Ya no era el cuadro al óleo enmarcado en oro, sino algo que se podía guardar en el bolsillo. Se democratizó el arte. En tercer lugar impulsó el dibujo. Los grandes artistas colombianos del siglo XIX son dibujantes. Cuarto, nació la aspiración de tener escuelas oficiales para artistas. Y por otro lado, al observar a la gente y a las plantas se difundió el costumbrismo que fue el arte número uno del siglo XIX.

¿Qué tan lejanas son las miradas del arte y la ciencia hoy?

Creo que ahora está reviviendo esa relación. La mirada de los artistas está volviendo hacia imágenes claras, así sea en fotografía o en performance. Muchos artistas en Colombia están trabajando hoy, así no lo crean, desde un punto de vista científico.

¿Se refiere a una mirada realista?

No. Creo que sintonizar la ciencia con realismo es un error. La ciencia no es sólo realista. Tiene cosas abstractas. Creo que es una actitud y entonces pienso en artistas como Nicolás París que, por ejemplo, hace cuadros pedagógicos. Que es en gran parte la actitud de Mutis. Está también Alberto Baraya, que hace, por ejemplo, íconos botánicos con flores de plástico que encuentra en diferentes lugares. Hay un jueguito ahí con la ciencia. Hay un querer aproximarse a la imagen desde el punto de vista científico.

¿Cuál ha sido su relación particular con la ciencia?

Llevo 50 años estudiando esta relación. Esa actitud de Mutis de experimentar me seduce. Siempre estuve experimentando. Uno no puede ser una persona cuadriculada. Uno tiene que cambiar, aceptar eso de la ciencia de que hay que tratar de salirse de los esquemas.

¿Qué hay de la relación en el otro sentido: lo que los artistas llevan a la ciencia y como influyen en los científicos?

Eso es muy interesante. En la segunda expedición científica, que fue la Comisión Corográfica, hubo sólo cuatro artistas y eran extranjeros. Me parece que esos artistas que acompañaron a Agustin Codazzi dibujaron mapas, pero también las costumbres de cada pueblo. Los datos científicos se desactualizaron. La ciencia progresó. Pero lo que perduró de verdad fue la mirada de los artistas, esa sociología.

¿Tiene un artista favorito entre ese grupo que acompañó a Mutis y a Codazzi?

José María Espinosa. Fue el mejor miniaturista, aunque no estuvo en la Expedición. Fue el mejor caricaturista, el mejor pintor de guerra; pintó a Bolívar no acartonado sino enfermo, en decadencia. Es mi favorito. Tiene relación con la ciencia porque aprendió a dibujar del natural y no copiando cuadros de la Colonia.

¿Alguna lámina que recuerde de sus visitas al Jardín Botánico de Madrid?

Muchas. Pero hay una begoniacea de Salvador Rizo que me parece mentira que la haya hecho. Las begonias tienen unos pelitos, pequeños pelitos. Es una cosa perfecta. Es un ícono impresionante. Era un pintor negro que venía de Mompox. ¡Qué mirada! ¿Cómo pudo hacer eso?  Fue fusilado por Pablo Morillo. El único de los pintores que murió fusilado.