Niño de 12 años ingresa a una de las mejores universidades del mundo

Jeremy Schuler se matriculó en la Universidad de Cornell y se ha convertido en el estudiante más joven en entrar a una universidad de la Ivy League, que agrupa a ocho de las mejores instituciones de Estados Unidos.

Jeremy Schuler y sus padres el día de su grado de bachiller. / Texas Tech University
Jeremy Schuler y sus padres el día de su grado de bachiller. / Texas Tech University

Cuando apenas tenía tres meses, Jeremy Schuler ya era capaz de identificar algunos números y letras, a los 15 meses sabía el alfabeto, a los dos años ya leía libros en inglés, lengua que heredó de su papá, y otros en coreano, herencia de su mamá. Ahora que acaba de cumplir 12 años y se matriculó en la Universidad de Cornell se ha convertido en el estudiante más joven en entrar a una universidad de la Ivy League, que agrupa a ocho de las mejores instituciones de Estados Unidos.

Jeremy fue educado por sus propios padres, ambos ingenieros aeroespaciales, en Texas. No fue oficialmente a ninguna escuela. Su madre, Harrey Schuler, al descubrir la sorprendente habilidad de aprendizaje de su hijo, decidió renunciar a su trabajo y concentrarse en su educación.

“Descubrimos muy pronto que Jeremy no era normal”, comentó su madre a un periódico de Texas, “así que consideramos enviarlo a una escuela para niños talentosos, pero al final nos dimos cuenta de que iba muy adelante. Así que renuncié a mi trabajo y desde entonces me dediqué a la escuela en casa”.

Jeremy le dijo a un periodista del periódico The Guardian que “estaba nervioso al principio, pero ahora estoy más emocionado que nervioso”.

La socialización del pequeño genio ha sido uno de los retos para los padres. “Cuando era niño, en el parque se aterrorizaba cuando otros niños corrían o gritaban alrededor”, recuerda su madre. Una de las estrategias para compensar ese temor fue inscribirlo en clubes de matemáticas, a los que asistían otros niños con interés por los números. De hecho, uno de sus mejores amigos escribió un libro para explicar el videojuego Minecraft, uno de los favoritos de Jeremy, en el que los jugadores pueden realizar construcciones mediante cubos (bloques) con texturas tridimensionales, recolectar recursos, crear objetos con distintas utilidades o combatir criaturas. Aun en esos clubes, a Jeremy le resultaba difícil simpatizar con niños de su edad, y buscaba la compañía de otros más grandes.

Jeremy presentó el SAT, el examen de ingreso a la educación superior en Estados Unidos, en 2014. Su puntaje fue uno de los más altos, ubicándose en el percentil 99,6. A la hora de negociar la entrada de Jeremy a Cornell fue necesario encontrar un nuevo trabajo para su padre cerca de la universidad, en Nueva York. “Quiero asegurarme de que el niño tenga un ambiente sano y feliz durante su crecimiento”, comentó Lance Collins, decano de ingeniería de la universidad.

Joe Bates, un investigador líder en inteligencia artificial que hoy tiene 60 años y entró a la Universidad de Johns Hopkins cuando tenía apenas 13, comentó que una parte importante del éxito con estudiantes tan jóvenes es que mantengan informados a sus padres y consejeros sobre todo lo que les pase. “No va a ser como antes, cuando podías hacerte cargo de todo”, dijo al periódico británico. El lado positivo de una experiencia como esta es que los niños genios ya no se aburren ante los nuevos retos intelectuales que se les presentan.

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