Niños de colegios públicos construyeron microscopios de origami

Durante esta semana cerca de mil estudiantes de planteles oficiales del país participan en una iniciativa llamada Clubes de Ciencia. Los 66 talleres serán dictados por los mejores investigadores extranjeros y colombianos.

Santiago Ruiz, uno de los alumnos del curso de Tecnosentidos, mira por el orificio del microscopio de origami que acababa de construir en clase.  / Fotos: Óscar Pérez
Santiago Ruiz, uno de los alumnos del curso de Tecnosentidos, mira por el orificio del microscopio de origami que acababa de construir en clase. / Fotos: Óscar Pérez

En un salón de la Facultad de Biología de la Universidad Nacional de Bogotá, 17 niños y niñas de colegios públicos de la ciudad escuchan atentos al profesor Iván Rey mientras doblan una hoja tamaño carta. La pliegan y despliegan por unas líneas punteadas que trae el papel para que al final, resultado de ese origami, la hoja se convierta en el microscopio de bolsillo que creó el científico indio Manu Prakash, profesor de la Universidad de Stanford (EE. UU.) y experto en bioingeniería.

“¿Qué pasaría en el mundo si cada niño llevara un microscopio en su bolsillo? ¿Qué puede ser tan interesante del mundo microscópico?”, les pregunta Rey a los niños al momento de leer las instrucciones. “¡Todo!”, responde, dándoles la bienvenida a la red de microscopistas de todo el mundo que tendrán acceso a un universo desconocido lleno de organismos misteriosos o figuras intrincadas que bien podrían ser hechas por artistas.

Como explica Rey, físico de la Universidad de los Andes que ahora adelanta su doctorado en la Universidad de Maryland, la clase se llama Tecnosentidos, o cómo la tecnología expande el alcance de los sentidos. Junto con Javier Nossa, jefe de tecnología del Colegio Gimnasio La Montaña, dicta uno de los 66 cursos gratuitos de formación científica que hacen parte del programa Clubes de Ciencia, en el que participan cerca de mil estudiantes de colegios públicos de todo el país.

Estos talleres intensivos de ciencia y tecnología son dirigidos por 132 investigadores, la mitad de ellos vinculados a prestigiosas universidades de Estados Unidos, como Harvard, MIT, Stanford, Columbia, Yale y Cornell. En su segunda versión, financiada por el Sena y Colciencias, llegó a seis ciudades del país, como Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Pereira, Medellín y Túquerres (Nariño), y para el próximo año se espera que llegue a más regiones.

La idea original nació de investigadores mexicanos de Harvard hace cuatro años. Más tarde se pusieron en contacto con algunos de sus colegas colombianos que estudiaban en Boston para traerlo al país. Maier Avendaño, uno de los ocho fundadores colombianos, comentó que el objetivo del programa es “lograr una transformación social a través de la ciencia y la tecnología. La gente no habla de ciencia y ese es un paradigma cultural que tenemos que quebrar en el país”.

Por otro lado, Andrés Valencia, ingeniero industrial de los Andes y cofundador de Clubes de Ciencia, sostuvo que estos talleres son equiparables a un campamento de fútbol con James Rodríguez. “Son cursos de ciencia con los mejores”, aseguró. “La ciencia es muy abstracta y los clubes la aterrizan a la práctica. En el momento en que hacemos cosas claras y tangibles se abre el discurso”, remató.

“Lo más chévere es aprender cosas que en el colegio no vemos”, dijo Edwin Daniel Bolaños, estudiante del colegio Manuela Beltrán, cuando instalaba su muestra en el microscopio y miraba por los orificios la piel, que no esperaba que fuera peluda, de un zancudo. “En el colegio, la física se ve aburrida, pero acá la muestran de forma diferente”, coincide Santiago Ruiz, del colegio Minuto de Dios, a quien le tocó de muestra agua de charco.

En los días que restan del curso, la idea, como explica Iván Rey, es que los estudiantes vayan a salas de computadores y, mediante un software de uso libre, descarguen las imágenes que capturaron con el celular de las muestras de sus microscopios de papel. Así podrán tener las características físicas de los zancudos, arañas, hormigas, polen o agua de charco que vieron de cerca para avanzar en la investigación, como lo hacen desde los laboratorios los científicos de profesión.

Los niños estarán sumergidos hasta el sábado en clases de nanotecnología, biotecnología, ciencias de la salud, inteligencia artificial, ingeniería, innovación y emprendimiento. Todo para que “los científicos se abran un rol en la sociedad y la ciencia no sea vista como un lujo”, concluyó Maier Avendaño.