"No puede existir ningún tipo de exclusión": rector del Politécnico Grancolombiano

El ingeniero Fernando Dávila rector de la Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano, habla de los retos de la educación superior frente a la diversa realidad geográfica.

Fernando Dávila
Fernando Dávila Cortesía
Fernando Dávila es ingeniero de sistemas de la Universidad de los Andes. Antes de graduarse, fundó una empresa de computadores con sus estudiantes que aunque fracasó, le mostró la importancia de la educación virtual. Nombrado el primer vicerrector de tecnología de la Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano, transformó radicalmente dicha organización para prepararse frente a los retos de la educación virtual. Hablamos con Dávila para conocer cómo han logrado consolidarse como uno de los modelos de educación alternativa más rentables del país. 
 
¿En qué momento el politécnico Gran Colombiano decide incursionar en la educación a distancia?
 
En el año 2006 el Politécnico Grancolombiano, en su apuesta por ser una institución internacional comienza a hacer parte la red Ilumno, un entramado que reúne de universidades latinoamericanas en su búsqueda de consolidar la educación virtual. 
 
Pero pasar a ofrecer este tipo de educación se necesita la transformación de la estructura en pleno
 
Ilumno puso en evidencia que el futuro del mundo es digital. Presencialmente es muy difícil ofrecer una cobertura total. Luego viajamos a Brasil para observar algunas universidades, entre ellas, una en Londrina que está implementando un modelo que cuenta tiene 100. 000 estudiantes en su modalidad virtual. En el año 2007 presentamos 10 programas virtuales y en el 2008 el Ministerio de Educación Nacional los aprueba y así comenzamos el modelo virtual que ha venido construyendo conjuntamente con las demás universidades. 
 
Explíquenos un poco más de ello…
 
Con la colaboración de las demás universidades en la Red Ilumno, aprendemos de las experiencias existentes, tenemos soporte y desarrollo tecnológico para responder a los retos del crecimiento de la demanda de la educación virtual. 
 
¿Cuál es el propósito de la universidad en su apuesta de educación virtual?
 
Nuestra misión es darle a la personas una mejor opción de vida. Que puedan a través del estudio y la formación tener una mejor calidad de vida y puedan desarrollar sus aptitudes y habilidades de una manera independiente a la edad, y a la capacidad económica, entonces comenzamos a construir un modelo exitoso con 300 personas en el año 2008. 
 
Pero, para esa época la conectividad a internet era pésima…
 
No iniciamos con internet sino que teníamos unas antenas en las regiones. Esa situación la tuvimos durante dos o tres años porque avanzó la conectividad, olvídense de las antenas, ya que vamos de la mano con el desarrollo del país. Y el país necesita este tipo de educación…
 
¿A qué se refiere? 
 
Es muy enriquecedor asistir a las aulas, compartir con los compañeros, con los docentes, pero es un privilegio de unos pocos. De los muchachos de las grandes ciudades y de algunos de las regiones, pero en su gran mayoría, debido a la fragmentación geográfica del país, los muchachos no poseen los recursos para estudiar de forma presencial. La educación virtual no necesita que la personas se trasladen varias horas al día, por el contrario se les lleva la educación a las personas. 
 
¿Qué tanta complejidad tecnológica requiere el sistema de educación virtual?
 
Tener 100 personas en un salón de forma presencial es algo insostenible, pero en un modelo virtual, es algo común. 27.000 personas están inscritas en nuestros programas, eso significa que tenemos que estar constantemente preparados para ello. 
 
Y en procesos, ¿cómo se han venido preparando?
 
La primera vez que los inscritos a las carreras virtuales tuvieron que presentar las pruebas de Estado, representó un reto para nosotros. Y además, con el crecimiento exponencial, hemos tenido que estar en constante mejoramiento de los procesos. Por supuesto, recibimos soporte de la red Ilumno. 
 
Algunos de los críticos de la educación virtual han esgrimido argumentos desde la deserción. ¿Usted qué piensa?
 
Hemos diseñado diversos mecanismos para evitar la deserción. Desde un seguimiento constante a los estudiantes, pasando por tutores preparados por la Universidad para brindarles acompañamiento. Además, su objetivo no es enseñar sino facilitar que el estudiante aprenda. Las plataformas, además, nos permiten saber si el estudiante está teniendo problemas para apropiar el conocimiento y con los cursos, para así solucionarlo de manera rápida. Hay todo un gran trabajo de la Vicerrectoría de estudiantes.
 
¿Cuál es el momento clave de la educación virtual?
 
Los primeros semestres, si el estudiante aprueba los primeros semestres se vuelven autónomos y aprende a buscar información de manera rápida, adquiere disciplina y un método de trabajo.  
 
¿Qué tanta flexibilidad existe entre la duración y los costos a diferencia de la educación de la educación presencial?
 
El costo también varía. Es una decisión que tomó la Universidad. Nosotros queremos democratizar la educación que la gente pueda acceder a la educación de calidad. Nuestros programas virtuales valen la tercera parte de un modelo presencial. Una de las variables que afecta el acceso a la educación en nuestro país es el costo. También tenemos la apuesta de la Huella Grancolombiana, con un sistema de becas y descuentos. No puede haber exclusión sin ningún motivo, en todos los planos. 
 
¿Cuáles son los programa más demando en su versión virtual actualmente?
 
Administración de empresas y psicología. No fue aprobado Trabajo Social, ya que algunos han argumentado que la carrera no puede ser virtual. 
 
Y el grado, ¿también es virtual?
 
No. Lo pueden hacer como prefieran. Pueden graduarse en las instalaciones de la universidad. 
 
¿Cómo han medido la calidad de la educación virtual?
 
Estamos haciendo un estudio para examinar cómo nuestros egresados han venido mejorando la calidad de vida, porque la mayoría de nuestros inscritos, han trabajado.