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hace 1 hora

"No siempre hay que estudiar derecho o administración"

Alejandro Venegas analiza los factores que deberían tener en cuenta los jóvenes a la hora de escoger carrera.

Alejandro Venegas coordina los sistemas de información del Ministerio de Educación. / David Campuzano.

A la hora de escoger carrera y universidad muy pocos jóvenes saben que existe una herramienta del Estado para ayudarles en esta decisión. Se trata del Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES), un mecanismo del Ministerio de Educación que recopila la oferta de programas e instituciones presentes en el país.

Alejandro Venegas coordina el SNIES, el Observatorio Laboral para la Educación y el Sistema para la Prevención de la Deserción de la Educación Superior (SPADIES). Estos tres sistemas se complementan para que quienes terminen la educación media puedan tomar decisiones acertadas, en lugar de escoger las mismas carreras tradicionales basándose en experiencias familiares.

¿Qué herramientas ofrece el SNIES para decidir carrera?

Brinda toda la información sobre cuáles son los programas académicos que existen en el país, cuáles son las Instituciones de Educación Superior (IES) que los ofrecen, en qué municipios y departamentos, si tienen el reconocimiento del Mineducación y los costos de los programas, entre otros aspectos. Lo más importante es que la gente conozca que hay diferentes alternativas en diferentes regiones, que no sólo son los mismos programas que todo el mundo conoce y que están saturados.

¿Qué tipo de programas caben dentro de esta oferta ‘alternativa’?

A nivel tecnológico, hay algunos muy interesantes. Uno de esos se llama tecnólogo en higiene y seguridad industrial. En 2011 se graduaron 91 personas y el 88% tuvo vinculación al sector formal a un año de graduados, con un salario promedio de $2’124.000. Eso demuestra que no siempre siempre la única opción es estudiar derecho o administración.

¿Quiénes aprovechan la información del SNIES?

Nuestros principales usuarios son las instituciones educativas, porque este mecanismo les sirve para hacer marketing de sus programas y mejorar la gestión interna. También a los investigadores, a las instituciones del Gobierno y al Ministerio, pero queremos fortalecer otro público, que son los padres de familia y los estudiantes que terminan la educación media.

¿Qué factores están teniendo en cuenta los jóvenes a la hora de elegir carrera y universidad?

Las decisiones se basan muchas veces en un referente de familia o de amigos. Es algo muy subjetivo, porque eso no implica que lo que estudió un conocido al que le fue bien le vaya a funcionar al estudiante. La recomendación es, tengan en cuenta por lo menos 4 elementos: que conozcan sus habilidades y competencias; consulten sobre el programa; indaguen cómo les va a los profesionales de esas carreras que están pensando estudiar; y evalúen los costos de sus estudios y las posibilidades de pago que tienen tanto el gobierno como las mismas universidades.

¿Cómo deben cambiar esos factores según la situación socioeconómica o la región del país?

Dependiendo de la región, las posibilidades pueden ser diferentes. Muchos de los programas que queremos llevar a las regiones tienen una relación estrecha con el desarrollo productivo de cada una de ellas. Eso implica movilizar la demanda para que se estudien carreras que necesita su entorno, siendo la mejor manera de generar capacidad regional. Por ejemplo, el tema agrario es complejo para el país porque hay pocos incentivos para estudiar carreras relacionadas. Los programas agrarios son de más baja vinculación y más bajos salarios, además el sector no está formalizado. Ese es el trabajo con el Ministerio de Agricultura y con los gremios: tecnificar y potencializar este sector, lo que sin lugar a dudas se verá reflejado en mejores salarios.

¿Qué tan relacionados están los índices de deserción con una mala decisión a la hora de escoger carrera?

Está estrechamente ligado. Nos hemos dado cuenta de que hay múltiples factores que pesan en este tema, como las brechas de conocimiento que vienen desde el colegio, las dificultades financieras y la escogencia de la carrera. En tercero y cuarto semestres es cuando más desertan, porque se dan cuenta de que no era lo que esperaban.