Novedosa aplicación guiaría a los niños para ir al colegio en grupo

El Sistema Integrado para el Aprendizaje de la Movilidad (SIAM) permite que los padres contacten a sus hijos con otros niños que tengan el mismo destino –en este caso la escuela– de modo que se muevan por la ciudad acompañados y con la supervisión de un adulto.

Ilustración de la aplicaciónAgencia de noticias UN

El Sistema Integrado para el Aprendizaje de la Movilidad (SIAM) permite que los padres contacten a sus hijos con otros niños que tengan el mismo destino –en este caso la escuela– de modo que se muevan por la ciudad acompañados y con la supervisión de un adulto.

Así lo explica el diseñador industrial Erick Daniel Cárdenas, de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien señala que su propuesta está relacionada específicamente con el uso sostenible del sistema integrado de movilidad de Bogotá, TransMilenio.

Para ello se desarrolló una interface que genera un cambio en los hábitos de consumo, de la movilidad individual a la movilidad comunitaria. En ese sentido, se plantea que a partir de este aplicativo los niños de un mismo sector de la ciudad puedan ir al colegio en grupo.

Además de proporcionarles a los niños la seguridad necesaria para moverse de su casa a la escuela, se crea tejido social. Esto quiere decir que los niños no solo se sienten parte de la ciudad, sino que crean relaciones sociales, compañeros y amigos, algo que para el investigador es necesario en una época en la que prima el individualismo.

La falta de rutas escolares y los diferentes problemas de movilidad de la ciudad dificultan la permanencia de los niños en los colegios. Según la Encuesta Distrital de Deserción Escolar (EDE) de 2015, se determinó que una de las principales causas por las que los estudiantes dejan el colegio es el poco apoyo en transporte y alimentación escolar, por lo cual se implementaron programas distritales como “Al Colegio en Bici” y, a nivel nacional, el Programa de Alimentación Escolar (PAE).

Al colegio en TransMi

Con el SIAM, los padres registrarán al usuario, quien deberá reconocer y relacionar el territorio con sus intereses de movilidad mediante las interfaces de origen y destino.

Después el usuario deberá reconocer una movilidad estratégica y sostenible, según la distancia y sus intereses de recorrido. En este punto, el investigador explica que la interface está conectada con otra propuesta que incluye al sistema de transporte de la capital, TransMilenio.

“Para el caso de los niños que deben tomar transporte público, la idea es que al llegar a la estación cuenten con una ruta especial dentro del sistema integrado, que les permita llegar a su colegio”, comenta.

Agrega que “la llegada al sistema de transporte significa otra etapa pedagógica, ya que les permitirá aprender a moverse en la ciudad y a usar los buses de manera correcta”.

La aplicación le indicará al niño su ubicación a partir de los kilómetros que recorrerá hasta su destino. Por ejemplo si su trayecto es corto, puede viajar de pie, mientras que si el trayecto es más largo, utilizará las sillas.

Al llegar a la estación, el bus –que se adecuaría para que por dentro sea interactivo– lo ubica según los kilómetros de desplazamiento. Las sillas están distribuidas como en un metro, o sea a los costados, así los niños tendrán la oportunidad de conversar y relacionarse a partir de la movilidad.

Se espera que más adelante la aplicación les ofrezca a los pequeños la oportunidad de identificar lugares, como por ejemplo museos, parques y entidades.

La idea surgió después de observar que las ciudades no están adaptadas para los niños, por lo cual ellos han perdido autonomía y habilidades sociales.

“Cuando entras a TransMilenio, desde la taquilla te das cuenta de que no hay un diseño de ciudad para ellos, donde puedan aprender a comportarse como ciudadanos”, comenta el diseñador industrial de la U.N.

Agrega que detrás de esta propuesta está el concepto del psicopedagogo italiano Francesco Tonucci, autor de La ciudad de los niños, obra que critica la forma en que las ciudades están estructuradas y aconseja que estas se planeen pensando en los niños, en cierta medida “protegidos” por el resto de la población.