Orlando Ariza ganó el premio Compartir a mejor rector de Colombia

Con el proyecto: "De recicladero a escuela de calidad", el rector de la Institución Educativa Nuestra Señora del Pilar en Villagarzón, Putumayo. está cambiando la realidad de estudiantes pobres y con dificultades de aprendizaje.

Orlando Ariza estudió con los padres Redentoristas en Bogotá.

Desde 2009, Orlando Ariza es el rector de la Institución Educativa Nuestra Señora del Pilar en Villagarzón, Putumayo. Cuando asumió el cargo, el colegio perdía estudiantes todos los días, su infraestructura era pobre y tenía mala fama. El nuevo rector, un maestro por accidente que estudió con los padres Redentoristas en Bogotá y llegó al Putumayo como catequista, puso en marcha una inesperada estrategia de crecimiento: recibió a todos los estudiantes desescolarizados de la comunidad. Llegaron al colegio los jóvenes que habían sido expulsados de otras instituciones, los consumidores de sustancias psicoactivas, los que tenían problemas de disciplina y de convivencia, y los de peores resultados académicos. 

A raíz de esa decisión, la gente del municipio empezó a referirse al colegio como “el recicladero. Diez años después, Ariza fue escogido entre más de 100 postulados como el mejor rector del país. Su apuesta pedagógica hizo que en 2017 el colegio obtuviera el tercer mejor rendimiento de Putumayo, según el ISCE. Ese año, todas las calificaciones estaban por encima de la meta de Colombia de ser la más educada para 2025: en primaria el puntaje fue de 7,22; en secundaria, de 7,38, y en media, de 7,37.

“Lo primero que hicimos fue construir un nuevo currículum que fuera pertinente y significativo para los niños. Queríamos que a los estudiantes les gustaran sus clases, entonces revisamos las asignaturas del plan de estudio y lo transformamosradicalmente”.

El nuevo currículum del colegio Nuestra Señora del Pilar no se divide por materias independientes, sino que tiene tres grandes campos de investigación. El primero es Responsabilidad social y ciudadana, que incluye las clases de ciencias sociales, llamadas en el colegio Ciudadanos; las clases de español, conocidas como Comunicativos; las de inglés, que son We are explorers, y las de filosofía, que se llaman Reflexivo. El segundo campo es el de Desarrollo sostenible, medioambiente e innovación. “Vivimos en una región amazónica en donde es importante que la tecnología vaya de la mano con el desarrollo sostenible”, dice Ariza y añade que las clases de este campo son Curiosos, que reemplaza ciencias naturales; Innovadores, que hace referencia a Tecnología; y Pilosos que es matemáticas”. El tercer campo es el de Desarrollo personal. En él están Creativos, que es Artes; Activos, que es educación física; Espiritualidad, equivalente a religión y Solidaridad que es la antigua Ética.

Estas asignaturas trabajan de forma articulada y armónica, y han logrado los buenos resultados académicos del colegio. De acuerdo con los jurados del premio, el rector logró transformar de forma positiva la institución a partir de “trabajo eficaz de resignificación curricular, liderazgo fuerte, pero con afecto, esfuerzo continuo de los docentes y fortalecimiento del rol de los padres de familia”.

Su propuesta pedagógica tiene, como elementos básicos, el fortalecimiento de las prácticas de aula, el enfoque en competencias, el trabajo por proyectos y el cambio en la concepción y práctica evaluativa. En su inicio, la institución solo tenía ocho salones. Hoy cuenta con 20 aulas de clases, un área de 2.500 metros adicionales y el restaurante escolar más grande del departamento. De ser el recicladero, el colegio pasó a ser la institución más querida por la comunidad.