La Salle, la universidad que más becarios recibió

De los 10.080 estudiantes del programa ‘Ser pilo paga’, 1.100 eligieron esta institución con sede en Bogotá. Estudiantes y expertos explican por qué.

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La próxima semana 1.100 bachilleres del programa ‘Ser pilo paga’ comenzarán clases en la Universidad de la Salle, en Bogotá. Los muchachos, de sisbén 1, 2 y 3, dueños de algunos de los mejores puntajes en las pruebas Saber, representan casi la mitad de los 2.300 nuevos estudiantes que matriculó la institución para este semestre.

La Salle se convirtió en la universidad que más ‘pilos’ recibió, en comparación con las otras 32 universidades acreditadas vinculadas al programa y las razones por las que esto ocurrió pudieron ser varias.

Para los alumnos la buena imagen que tiene la universidad, unida a su oferta académica variada y su formación humanista tuvo mucho que ver con su elección:

“Soy de Sincelejo y elegí La Salle porque he escuchado que tiene muy buenas ingenierías y escogí ingeniería civil. Pensé en la UIS (Pública - Bucaramanga) pero escuche que había que hacer exámenes de admisión y pagar la inscripción entonces cuando La Salle me dijo por correo que ya estaba admitido me decidí por esta. También pasé a la Universidad del Norte, pero en Bogotá tengo familia, entonces puedo vivir con ellos y así me va a alcanzar más la plata”, dice Ledner Pérez, de 18 años.

Camila Acosta, de 17 años, eligió trabajo social consiente de que el programa en La Salle ha recibido dos veces acreditación en alta calidad. Otros se decidieron porque era la única universidad que ofertaba sus carreras, como en el caso de Hernando Terraza, de 15 años, quien se mudará de Valledupar a Bogotá para estudiar licenciatura en lenguas.

Geraldine Prieto y Alejandra Solano, quienes tuvieron como primera opción una universidad pública, eligieron La Salle después de no haber pasado los exámenes de admisión o haber quedado en listas de espera por un cupo a medicina veterinaria. “No pasé a la Nacional, pero además dicen que La Salle es la mejor del país en esta carrera”, dice Prieto. Mientras que Juan Manuel Rojas acepta que fue clave el acompañamiento de la universidad para tomar su decisión: “En Los Andes no pasé por mi nivel de inglés entonces estaba entre la Jorge Tadeo y La Salle y en las dos tuve la oportunidad de que los directivos de la universidad me asesoraran. En La Salle me convencieron. Estaba entre arquitectura, ingeniería civil y urbanismo y me quedé con la última porque vi los premios que han recibido y las publicaciones y además es la única universidad que ofrece este pregrado”, dice.

Otro punto, expuesto por un experto del Observatorio Laboral del Ministerio de Educación, y es que aunque muchos de ellos desearon tener un cupo en la Universidad de Los Andes (considerada la mejor del país), la competencia para ingresar elevó los puntajes de corte que dejaron por fuera a muchos buenos a los que no les alcanzaron los puntos y fueron desplazados hacia otras universidades.

Al preguntarle a las directivas de la institución qué pudo influir en esta decisión, el hermano Frank Ramos, vicerrector de promoción y desarrollo, explica que la apuesta de la universidad ha sido atender población que vienen de condición humilde, donde más del 80% de los estudiantes es de estratos 1,2 y 3.

“Llevamos años enfocándonos en este tipo de población y hemos hecho labores de promoción en diferentes regiones. En Yopal, por ejemplo, tenemos el programa Utopía, reconocido en el suroriente del país por formar a jóvenes víctimas del conflicto armado como ingenieros agrónomos. Muchos conocen esta universidad y su enfoque humanista”.

Además para Ramos es evidente que las familias tuvieron en cuenta su solvencia económica. “Este es un programa de créditos condonables y si los estudiantes desertan, saben que en La Salle terminarán adquiriendo deudas mucho menores que las de otras universidades privadas acreditadas”.