Se graduó la primera generación de Ser Pilo Paga

En la Universidad Autónoma de Bucaramanga, los primeros profesionales beneficiados por este programa recibieron sus diplomas el pasado diciembre.

El programa Ser Pilo Paga se convirtió en una bandera del pasado gobierno. Aquí, el presidente Juan Manuel Santos con algunos de los 10.000 jóvenes beneficiados en 2016.Ministerio de Educación

41 nuevos profesionales, incluyendo a 22 comunicadores sociales, 12 enfermeros, seis administradores de empresas y un licenciado en educación escolar, se convirtieron el pasado diciembre en los primeros graduados gracias al programa de gobierno “Ser Pilo Paga”, una de las banderas del expresidente Santos en materia de educación superior.

Todos los estudiantes recibieron sus diplomas de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, que acogió a estos jóvenes, quienes obtuvieron los mejores ICFES en 2015, pero por su situación socioeconómica no tenían los recursos para acceder a la educación superior.

“Siempre fue un sueño grande estudiar en una universidad sobre todo desde la perspectiva de mi familia, porque realmente no había nadie dentro de mi núcleo familiar que hubiera pisado una universidad”, le dijo una de esas egresadas, Nashly Céspedes, al sistema de medios de la UAB en diciembre pasado.

Nos sentimos orgullosos por ser el programa del que egresan las primeras Ser Pilo Paga del país y cumplir con el propósito de tenerlas activas laboralmente, como también ver como una de ellas puede seguir con su sueño de continuar su proceso de formación con doble titulación con un programa de Francia”, sostuvo Sergio Iván Ferreira Traslaviña, otro de los egresados.

Para 2018, ya eran 40.000 los jóvenes que se habían beneficiado del programa, y que estaban estudiando en las universidades de su elección en todo el país.

Un programa controversial

Sin embargo, el programa nunca estuvo exento de críticas. Una de ellas, y tal vez la principal, es que el programa no solucionaba los problemas estructurales en materia de educación superior en el país, por lo que, en últimas, no ayudaba al fin de la educación: la movilidad social.

“Cuando se mira la lista de los bachilleres que salen de los estratos 1, 2 y 3, estamos hablando de 482.000 jóvenes. Ser Pilo Paga da entre 10.000 y 12.000 becas. ¿Qué pasa con los otros 470.000? ¿Cuál es su opción? ¿Una universidad pública que no ha crecido o el SENA, que es educación para el trabajo? No hay una solución del problema estructural en Colombia”, le dijo a este diario María Patricia Asmar, consultora independiente y exsubdirectora del Icfes, en 2017.

En medio de las protestas frente a la desfinanciación de ls universidades públicas del año pasado, Dolly Montoya, rectora de la Universidad Nacional de Colombia, señaló que con los $3,7 billones que se canalizaron a través de Ser Pilo Paga, las universidades públicas hubieran podido quintuplicar la cobertura del programa (es decir, en lugar de atender a 40.000 estudiantes, las públicas habían podido recibir a 200.000). Y es que tan solo el 15% de los ‘pilos' terminaban en universidades públicos, reveló El Espectador en 2017. (Puede interesarle: Los Andes: ¿la universidad pública más cara de Colombia?)

Otra de las grandes críticas que se hicieron una y otra vez era que no había ningún respaldo legal para el mismo, por lo que los vaivenes políticos podrían tirarlo abajo. Y eso fue lo que pasó tras la llegada de Iván Duque a la Casa de Nariño. 

En septiembre pasado, el presidente Duque anunció que suspendería el programa, y que sería reemplazado por uno nuevo. En octubre, la ministra de Educación, María Victoria Angulo, anunció la llegada de “Generación E”.

Con este, el Ministerio busca remediar las críticas sobre el “desvío” de recursos públicos a las privadas, pues si lo “pilos” eligen estudiar en una universidad pública, el programa les cubrirá el 100% de la matrículas, mientras que si eligen una privada, el Estado solo pondrá la mitad de la matrícula, la institución privada deberá poner un 25% y la cooperación internacional, el 25% restante.

Asimismo contempló la inversión de 223.000 millones de pesos anuales para proyectos de inversión en las 61 instituciones de educación superior pública, así como un aumento anual para gastos de funcionamiento del IPC + 1.8 puntos porcentuales.

Sin embargo,  el Consejo de Rectores del Sistema Universitario Estatal (SUE) señaló que estos recursos no son necesarios para enfrentar la deuda histórica de estas instituciones. (Más información: Los “peros” de las universidades estatales a “Generación E”, el nuevo “Ser Pilo Paga”)

 

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Redacción Vivir

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