Una rectora enseña cómo transformar un colegio

comenzó ayer, en Bogotá, el evento que reúne a 1.500 maestros. Aurora Garay habló sobre la revolución que emprendió en una institución de Santa Marta.

Aurora Garay ganó el Premio Compartir a Rectora Ilustre en 2016 / Pablo Correa

Aurora Garay comenzó su conferencia frente a más de 1.500 maestros que llegaron ayer a Bogotá, para participar en el Foro Educativo Nacional, mostrando algunas imágenes del colegio que recibió cuando la nombraron rectora hace ocho años. Vivía en Ibagué, pero al ganar el concurso docente fue designada al Liceo Samario, en Santa Marta.

La entrada del colegio era descolorida y sucia. El cielo raso de varios salones estaba a punto de venirse al piso. Los pasillos eran una polvareda que el viento alborotaba todo el día. El lugar favorito de los niños era la biblioteca. Pero no porque les gustara leer, sino porque era el único donde había aire acondicionado. Nadie quería visitar los baños. Cuando llovía todos salían corriendo y se iban para sus casas. Para rematar, la idea de una rectora cachaca asustó a algunos maestros.

Cargada de entusiasmo y convencida del poder de la buena educación, Garay comenzó su revolución auscultando las opiniones de los niños y los maestros sobre lo que más les disgustaba de su institución y lo que sí les gustaba.

Además de “observar, escuchar y comprender” a la comunidad educativa, la “seño”, como le dicen sus alumnos, centró parte de sus esfuerzos en buscar apoyo en distintas instituciones, desde el Ministerio de Cultura hasta la Universidad del Magdalena, para sacar adelante los programas que tenía en mente.

Alrededor del colegio levantaron un muro para evitar que entraran vendedores ambulantes o personas ajenas a la comunidad. Pintaron y repararon los salones. Empoderó a los profesores y apoyó sus propuestas pedagógicas.

“Es importante entender la realidad de cada institución”, aconsejó a sus colegas reunidos en el auditorio del colegio Agustiniano, en el occidente de Bogotá. Foto tras foto fue demostrando lo que es capaz de hacer un grupo de maestros motivados junto con sus estudiantes. Como el colegio sólo tiene una persona encargada del aseo, todos han puesto de su parte para mantener el orden.

Combatir el calor en los salones de clase fue una tarea a la que no le restó importancia luego de escuchar las quejas de los alumnos. Administrando bien los recursos, logró que se arreglaran los ventiladores averiados y crear espacios mejor ventilados.

Educar con entusiasmo, buscando espacios limpios y agradables, trabajando hombro a hombro con los maestros y desterrando los comportamientos agresivos, muy pronto dio frutos.

Los puntajes en las Pruebas Saber de los estudiantes comenzaron a mejorar. De los 156 bachilleres, una tercera parte logra entrar a la Universidad del Magdalena, cuando antes tan sólo cinco o seis pasaban los exámenes de admisión. El año pasado seis alumnos recibieron la distinción Ser Pilo Paga. Y uno de ellos fue Premio Andrés Bello.

“No podemos dedicarnos sólo a las clases. Hay que desarrollar actividades para que los estudiantes quieran estar en el colegio”, dijo durante su conferencia.

En los próximos tres días, maestros de todas las regiones del país discutirán esta y otras 128 iniciativas pedagógicas exitosas. En el foro, que se puede seguir por la página web del Ministerio de Educación, también participan invitados internacionales como Frank Locker, experto en planeación de instituciones educativas; Stephanie Jones, de la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard, y Andrew Tolmie, psicólogo británico experto en aplicar las neurociencias al aprendizaje.

“Estamos convencidos de que la paz se construye desde los colegios”, dijo el ministro de Educación (e), Francisco Cardona, durante la apertura del foro que cumple 14 años como uno de los principales eventos educativos del país.

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