Uniandes aceptó 46 “pilos” y un día antes de la inducción los rechazó

Los estudiantes del programa Generación E que se presentaron a la Universidad de los Andes a la carrera de medicina para el I semestre de 2019 recibieron una carta de admisión, inscribieron materias, se mudaron a Bogotá y un día antes de iniciar las actividades académicas les informaron que no estaban matriculados.

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“Felicitaciones y bienvenido a la Universidad de los Andes, fuiste admitido para cursar el programa de Medicina a partir del primer semestre de 2019”. Ese fue el mensaje que recibieron 46 jóvenes de distintas regiones del país beneficiarios del programa Generación E, nueva versión de Ser Pilo Paga, el 30 de octubre de 2018.  El correo electrónico que los llenó de alegría estaba firmado por la Dirección de Admisiones y Registro de la Universidad de los Andes y terminaba así: ”Estamos muy felices de que nos hayas escogido. Será un orgullo tenerte en nuestra universidad”.

Sin embargo, el 16 de enero de 2019, un día antes de empezar la inducción, cuando los jóvenes ya habían comprado útiles, inscrito materias y estaban terminando de instalarse en Bogotá, la universidad les envió un nuevo correo. En este les comunicaban que ya no estaban matriculados y que no podrían comenzar sus estudios de Medicina, como habían previsto.

La carta, firmada por Ana María Meza, jefe de servicios financieros, decía lo siguiente: “Cada periodo semestral la universidad de los Andes establece un periodo de matrículas, para el primer semestre de 2019 la última fecha disponible para realizar este proceso es el 17 de enero. Como hasta la fecha el Icetex no ha aprobado ningún apoyo para los beneficiarios del componente de Excelencia del programa de Generación E usted no se encuentra matriculado en la Universidad”.  

Meza argumentaba en las cartas que los cupos para el pregrado de Medicina estaban ocupados por personas que ya se habían matriculado. Ante esta decisión inesperada, jóvenes y padres de familia decidieron ir al otro día a pedir explicaciones más claras a la Universidad.

La decana de la Facultad de Medicina, los vicerrectores académico y financiero y el rector, Pablo Navas, los recibieron. Después de una tensa conversación, ofrecieron guardarles el cupo para el segundo semestre del año y una inscripción en un programa básico de medicina, un “premédico”, ofrecido por el departamento de educación continua.

Aunque hasta el momento de publicación de este artículo la Universidad de los Andes no se había pronunciado ante las preguntas enviadas por El Espectador, los padres de familia creen que las razones de esta decisión en realidad son financieras. “La Universidad prefirió adjudicar los cupos a jóvenes que se encontraban económicamente solventes para asumir los costos del 100% de la matrícula, dejando rezagados a 46 adolescentes beneficiarios del Programa de Generación E”, escribieron los padres de familia en una carta dirigida
al Ministerio de Educación y fechada el 18 de enero de este año.

Los padres aseguran que la decisión de la universidad les está vulnerando el derecho constitucional a la educación y a la igualdad: “La universidad nos ofertó un cupo y ahora nos lo está negando. Nuestros hijos no hacen sino llorar y están sumergidos en estado  de depresión porque creen que sus sueños se frustraron y que sus esfuerzos no valieron la pena”, afirman en la misma carta.

Después de la reunión con los directivos y cuando aún estaban a tiempo de formalizar la matricula, los padres de los 46 jóvenes recibieron la aprobación del crédito del Icetex y corrieron hasta la universidad para inscribirse. Pero  la institución insistió en que ya era muy tarde. Los cupos para estudiar el pregrado de medicina el primer semestre de 2019 ya estaban llenos. 

El problema central del asunto estaría en las nuevas condiciones del componente de excelencia del Programa Generación E. A diferencia de Ser Pilo Paga, en el que el Gobierno Nacional asumió todos los costos de la matrícula de los estudiantes elegidos, en generación E, el Estado aporta 50%, 25% se financia con recursos de un Fondo de donaciones y el 25% restante lo tiene que poner la universidad. Estas nuevas reglas del juego fueron la respuesta del Ministerio de Educación ante la oleada de críticas que generó Ser Pilo Paga y también los problemas de su arquitectura financiera.

La U. de los Andes desde el principio estuvo en el centro del debate. De hecho, el programa Ser Pilo Paga fue creado y diseñado por un grupo de sus profesores. Algunos de ellos, más adelante, pasaron a ser asesores del Ministerio y se convirtieron en defensores  de los beneficios sociales del programa.

Eduardo Behrentz, vicerrector de desarrollo, escribió varias columnas en El Tiempo a favor del modelo. En una titulada “En defensa de los sueños”, Behrentz afirma que otorgar becas a los mejores estudiantes de estratos bajos es un instrumento de movilidad social que resulta obvio en el mundo académico internacional.  “No me imagino a ningún experto internacional argumentando que sea injusto que una persona de alta capacidad intelectual y bajos recursos, que provenga de una zona alejada de los polos de desarrollo, tenga la oportunidad de recibir el mismo entrenamiento que los egresados de los colegios de élite del país”, escribió. Y finalizó diciendo: “a los que se han propuesto impedir que el país expanda las posibilidades de becar a los mejores cerebros les digo: ojalá se den a la tarea de entender los sueños que están truncando y se hagan responsables del inmenso costo que harán pagar a incontables generaciones de colombianos que se perderán de los beneficios de su talento”.

En la otra orilla, muchos líderes de opinión y voceros de las universidades públicas argumentaron que no tenía sentido que se pagaran matrículas privadas tan altas como las de Los Andes mientras las universidades públicas afrontaban una profunda crisis financiera.

De hecho, la carrera de medicina de los Andes es la más costosa entre los pregrados de todo el país ($23.254.000 en 2018).  Julián de Zubiría, director del Instituto Merani y consultor en educación, planteó hace un tiempo que “Ser Pilo Paga, un programa que tuvo serios errores de diseño, le costó al país 4 billones de pesos para atender tan solo a 39.000 estudiantes".

Durante los años que estuvo vigente el programa ser Pilo Paga, la U. de los Andes fue una de las más beneficiadas. Un estudio del Ministerio reveló que esta institución fue la tercera que más ‘pilos’ recibió, pero la que más dinero obtuvo: $49’065.428.800, casi el doble que la Bolivariana y La Salle.

Después de la reunión con las directivas de la U. de los Andes, los padres de familia decidieron hacer un reclamo formal ante el Ministerio de Educación y se reunieron con las funcionarios encargados de acompañar a los beneficiarios del programa Generación E. En el  acta de la reunión quedó establecido el compromiso del Ministerio para buscar alternativas reales para que la universidad les resuelva el problema lo más pronto posible.

Por ahora, los padres de familia, con miedo, afirman que a esta altura del partido solo están buscando que la universidad realmente se comprometa por escrito a guardarles el cupo para el siguiente semestre y que los créditos del Icetex se aplacen y no se cancelen porque, en sus palabras, “existe el riesgo de que no los aprueben a mitad de año y se pierdan por completo las becas”.

Fuentes del Ministerio de Educación confirmaron que hasta la fecha no han recibido ningun otro reclamo con una situación similiar. Al contrario, aseguraron que ya hay más de 2.000 jóvenes de generación E estudiando en distintas universidades del país. 

*El Espectador intentó conocer las razones de la Universidad de Los Andes ante este caso pero hasta el momento no hemos recibido una respuesta. El Ministerio de Educación también fue contactado pero aún no se pronuncia oficialmente sobre el caso.