Universidad de Los Andes insta a respetar los derechos a la igualdad y no discriminación

A través de una carta, profesores de la institución decidieron expresar su postura frente a la educación con enfoque de género.

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Dada la controversia que ha desatado últimamente la revisión de los manuales de convivencia, los cuales deben estar ajustados para garantizan el derecho a la igualdad y a la no discriminación de todos sus integrantes –según lo ordenó la Corte Constitucional el año pasado– la Universidad de Los Andes decidió pronunciarse al respecto a través de una carta firmada por docentes de las Facultades de Psicología y Derecho, la Escuela de Gobierno y el Grupo de Investigación Familia y Sexualidad.

Con el fin de “contribuir a la generación de espacios de diálogo, convivencia y resolución pacífica de conflictos”, Los Andes plantea algunos puntos para tener en cuenta en el debate: el primero de ellos es el de no olvidar que, a nivel global, lograr la equidad de género es el objetivo 5 de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 lo que “exige que todos los agentes sociales nos comprometamos  con acciones concretas que contribuyan a cerrar las brechas de inequidad que existen en todos los indicadores de bienestar que evalúan anualmente los organismos nacionales e internacionales”, dice la universidad.

“Las investigaciones realizadas indican que el trato inequitativo comienza en el nacimiento, cuando la familia establece diferencias en las oportunidades que da a sus miembros con base en la apariencia de sus genitales y en la categoría sexual que se les asigna al nacer a partir de esa condición biológica. Ese trato desigual se mantiene en las instituciones educativas y se prolonga a lo largo de toda la vida”, advierten los docentes pues "ese trato desigual se fundamenta en las normas y expectativas que cada contexto sociocultural define sobre cómo deben ser y comportarse las personas según el sexo que se les asigna al nacer”,

Sin embargo, dicen, esas normas de género “sustentan el prejuicio, el estigma y la discriminación hacia personas que expresan identidades sexuales, identidades de género y orientaciones sexuales diversas” lo que pueden terminar en enfermedades mentales o físicas.

“La categoría de género permite comprender fenómenos que van desde la desnutrición infantil, el desempeño en matemáticas hasta el desarrollo humano y social, pasando por el consumo de sustancias psicoactivas, el embarazo en la adolescencia, la mortalidad materna, la violencia sexual, la intimidación en el contexto escolar, las enfermedades cardiovasculares, los homicidios, los accidentes de tránsito, los suicidios, entre muchos otros”, explica la carta.

Pero como este no es un debate que debería interesarle únicamente a los colegios o a la Iglesia Católica, Los Andes plantea la necesidad de que la comunidad educativa, así como las familias, las organizaciones sociales, los entes gubernamentales y los espacios legislativos se empoderen de la situación conociendo la importancia de reconocer los derechos a la igualdad y no discriminación.

Otro de los puntos que menciona la carta es el de reconocer los aportes que pueden hacerle a la sociedad los sectores diversos. “las inequidades no solamente tienen un efecto negativo para quienes sufren a consecuencia de la exclusión, también afectan las sociedades en la medida que no se aprovecha la riqueza de aportes que hacen los diversos grupos que la conforman”.

Y plantean entonces algunas preguntas que valdría la pena tener en cuenta y reflexionar al respecto: ¿En mi familia, mi trabajo, mi organización, mi vecindario, mi país, existen condiciones que generan un trato desigual que ubica a unas personas en desventaja con respecto a las otras? ¿Qué características tienen las personas que están en desventaja? ¿Todas las personas, sin ningún tipo de distinción, reciben el trato digno que se merecen?  ¿Cómo puedo contribuir para garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades, privilegios y condiciones?

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