Universitarios aplican proyecto pedagógico para reducir conflictos en Transmilenio

A través de un modelo pedagógico-comunicacional, aplicado durante siete meses por un equipo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se logró que en el 57 % de los casos asociados con conflictos ciudadanos en este sistema, las personas modificaran sus formas de relacionarse.

El modelo pedagógico forma parte de un proyecto en consorcio entre TransMilenio y la UNAL, en el que participaron las facultades de Artes, de Ingeniería y de Derecho para desarrollar esquemas de intervención basados en la mediación social, pedagogía y estadística. Archivo El Espectador

Un equipo de cerca de 120 mediadores distribuidos en 15 estaciones de Transmilenio realizaron la intervención. Una primera fase consistió en una observación participante que permitió hacer un diagnóstico de las situaciones de conflicto que se presentan entre los usuarios del sistema de transporte. 

Dichas situaciones fueron seleccionadas de un total de 1.096 registradas. El 29 % de estas correspondía a agresión verbal, el 24 % a situaciones que afectan la salud y el 15 % a riñas.

Según explicó el profesor Édgar Ardila, director de la Escuela de Justicia Comunitaria de la UNAL, tales situaciones serían propiciadas por un problema estructural del sistema, en el que hay muy poco espacio frente a la demanda. A ello se suma la falta de reconocimiento y apropiación del sistema como un espacio importante en el que los ciudadanos pasan alrededor de un 10 % de sus vidas.

El modelo pedagógico forma parte de un proyecto en consorcio entre TransMilenio y la UNAL, en el que participaron las facultades de Artes, de Ingeniería y de Derecho para desarrollar esquemas de intervención basados en la mediación social, pedagogía y estadística, con el fin de intervenir en el fenómeno de la evasión y generar nuevo conocimiento para el manejo social de conflictos.

“Registramos todos los conflictos y fuimos creando un banco de datos que nos condujo a establecer 27 situaciones tipo, sobre las que actuamos estableciendo para cada una modalidades y protocolos de intervención”, explicó el profesor Ardila.

Construcción de identidad

“El propósito era propiciar la construcción de una identidad que ha sido sumamente esquiva en la ciudad en general pero más en TransMilenio, porque la gente siente que es un espacio completamente transitorio”, comenta el profesor Ardila, y agrega que aunque se cree que las personas no se vuelven a cruzar con las mismas personas en su trayectos, esto sí sucede muy a menudo.

Para esta tarea se priorizaron intervenciones en episodios como las personas que retrasan abordaje de usuarios, ciudadanía que desconoce a la población vulnerable, situaciones que afectan la salud, evasión de pago y la salida o ingreso por las puertas de estaciones.

A partir de ahí se generaron momentos pedagógicos, como por ejemplo la regulacion de las filas de abordaje de los articulados y alimentadores, actividad que permitió identificar y apropiar normas de convivencia y cultura ciudadana, ya que se convirtió en un contexto comunicativo entre el equipo de mediadores y las personas que esperan. Esto propició el intercambio de indicaciones de autocuidado, respeto mutuo y del aporte a la convivencia de la ciudad.

“Es el entendimiento de que la convivencia en alta medida son normas de relacionamiento que por supuesto tienen que ver con la ley, con el Código de Policía, con el reglamento de TransMilenio, pero también con las normas de cortesía y de convivencia”, asegura el profesor Ardila.

Las filas, caso exitoso

La regulación de las filas demostró ser un caso de éxito en la intervención que no está consignada en la ley pero que es una norma importante. En el portal de Las Américas, donde se había registrado la mayor cantidad de situaciones de conflicto y de riñas, también se lograron cambios con la implementación de las filas para abordar.

Tal intervención se dio en tres momentos: primero, los cuatro mediadores de la estación motivaron a los usuarios a hacer la fila durante un mes, con la intención de que sintieran que la norma era para su beneficio, mientras que en una segunda fase se identifica que aunque las personas aún no hacen la fila por iniciativa propia, sí lo hacen cuando identifican la presencia de los mediadores.

En una tercera etapa los mediadores empezaron a encontrar las filas hechas por los usuarios, lo que evidenció su aprendizaje y una transformación de la cultura de TransMilenio.

“Ese ejercicio pedagógico se produce en cinco minutos que tenemos para una catedra, lo que pasa es que se repite todos los días”, manifiesta el docente.

 

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