Veintiún días de hambre por la Uniamazonia

El estudiante Albeiro Benítez denuncia crisis financiera y académica de la institución y pide la renuncia del rector Leonidas Rico.

El estudiante Albeiro Benítez.  /La Nación
El estudiante Albeiro Benítez. /La Nación

Desde el primer piso de la sede de la Universidad de la Amazonia, en Florencia (Caquetá), el estudiante de ingeniería de alimentos Albeiro Benítez dice que coserse la boca y armar una huelga de hambre fue la única manera de visibilizar lo que ocurre en la institución.

Benítez vive en un pasillo de la universidad desde hace 21 días, dentro de una carpa. Se alimenta de suero a través de un tubo conectado a la boca que, además, tiene cosida con dos puntos cerca de la comisura de los labios, los cuales, sin embargo, no le impiden hablar. El estudiante pasó de pesar 89 kilos a 77, habla poco y se comunica a través de redes sociales. Acompañado por el Consejo Estudiantil y su líder, Alexánder Cortés, y con el apoyo de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), exige la renuncia del rector Leonidas Rico.

Los jóvenes alegan que la universidad tiene uno de los índices de calidad más bajos, producto de la crisis económica, que los semestres “se convirtieron en trimestres” y que en enero de este año todas las matrículas tuvieron incrementos de entre 65 y 156%. Además, sostiene que dentro de las convocatorias para la contratación de docentes varios cargos se quedan “en manos de familiares de directivos y el rector ha contratado como jefes de programas o decanos a personas sin méritos académicos”.

“Al depurar escalafones internacionales vemos que en 2010 ocupábamos el puesto 183 de calidad en el país y ahora el 232, muy por debajo de institutos técnicos que no tienen esta infraestructura ni esta planta de docentes. De las 32 universidades públicas, estamos en el puesto 29”, dice el representante estudiantil Alexánder Cortés.

A lo que Albeiro Benítez agrega: “Llevamos cinco años denunciando sin respuestas. Arriesgo mi integridad para que nos escuchen. Le dije a mi mamá que se prepare, que voy hasta las últimas”.

Lo que más ha llamado la atención es la ausencia del rector Leonidas Rico en esta discusión. Aunque el 24 de septiembre Rico le dijo al periódico local El Líder que una comisión de diálogo adelantaría los acercamientos con los  estudiantes, hasta el momento no se ha reunido con ellos para encontrarles una salida a los reclamos.

En el único comunicado que se conoce de la rectoría, firmado hace 15 días, Rico propone crear exámenes de simulación para enfrentar el descalabro en las pruebas de calidad Saber-Pro y consolidar una mesa de negociación que “garantice la democracia”. Además, explica que el alza en las matrículas se debió a políticas que buscaban equilibrar los precios de las carreras para avanzar en la equidad y pide que se respete el libre nombramiento que hizo de los cargos. El rector ya había asegurado que el déficit financiero de la Uniamazonia supera los $200.000 millones y que necesita $1.500 millones más para reestructurar sus laboratorios. El Espectador intentó insistentemente contactarse con él, sin lograrlo.

Lo cierto es que hasta el momento no ha habido espacio para el diálogo y Benítez continúa en la huelga, mientras el médico Jorge Bolívar emite su diagnóstico: “Tiene que cuidarse la boca de infecciones. Ha acatado la recomendación de no moverse tanto. Le envié exámenes para descartar la afectación de sus riñones y, aunque ha perdido peso, su condición es estable”.

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