“Abenomics”, lo que hace que el primer ministro japonés sea invencible

Shinzo Abe es el favorito de las elecciones legislativas de hoy en Japón. Él mismo convocó los comicios, de forma anticipada, para reforzar su mandato. ¿Qué es lo que pasa hoy en las urnas japonesas?

El primer ministro japonés, Shinzo Abe. AFP

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, que convocó elecciones legislativas anticipadas para este 22 de octubre, es un estratega astuto en política interior y, en el exterior, un diplomático prudente y pragmático.  Abe, de 63 años, volvió al poder como un salvador en diciembre de 2012, tras el luctuoso período durante el ejecutivo de centroizquierda, entre 2009 y 2012, marcado por el sismo y el tsunami de marzo de 2011, que originó la catástrofe nuclear de Fukushima.

Desde entonces se mantiene en el poder y su partido ha ganado todas las elecciones, salvo la renovación de la Asamblea de Tokio, que ganó en julio la gobernadora de la capital, Yuriko Koike, que acaba de crear un partido de oposición para las legislativas.

Shinzo Abe es el tercero de una estirpe de importantes políticos. Su abuelo, Nobusuke Kishi, fue ministro durante la Segunda Guerra mundial. Sospechoso de crímenes de guerra, fue arrestado pero nunca juzgado por el Tribunal de Tokio. Luego fue primer ministro y firmó en 1960 con el presidente estadounidense Dwight Eisenhower un tratado de seguridad y cooperación que es hoy la base de la estrecha alianza entre los dos países. Su padre, Shintaro Abe, llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores. Al morir en 1993, el hijo ocupó su escaño en el parlamento.

Por segunda vez en cinco años, Abe decidió disolver la cámara baja del Parlamento para, según explicó, escuchar a los ciudadanos. Abe está casado pero no tiene hijos. Esta campaña su lema de campaña es que la escuela sea gratis para los más pequeños.

Llega a las urnas respaldado por una política firme ante Corea del Norte. Y este conservador también ha dicho que quiere un Japón capaz de defenderse militarmente sin arrastrar indefinidamente la carga del arrepentimiento frente a China o Corea del Sur, dos países ocupados por tropas japonesas.

Por otra parte, Abe se adapta a cada cambio de presidente estadounidense. Fue el primer dirigente en precipitarse a Nueva York para entrevistarse con Donald Trump inmediatamente después de su elección a la presidencia en Estados Unidos, en noviembre de 2016. Al mismo tiempo, intenta no ofender al presidente ruso Vladimir Putin, con el que le gustaría resolver el diferendo de las islas Kuriles (llamadas "Territorios del norte" por los japoneses), anexionados por la Unión soviética tras la Segunda Guerra mundial.

¿Qué son las “Abenomics”?

Es la estrategia de Abe para quedarse en el poder.  Abe llega reforzado a estas elecciones gracias al buen pulso de la tercera economía mundial, que atraviesa su período expansivo más largo de los últimos once años y el mejor momento desde que el líder conservador llegó al poder a finales de 2012, cuando puso en marcha su ambicioso plan basado en reformas, estímulos e inversión pública.

Los indicadores más recientes apuntan a que el producto interior bruto (PIB) nipón se mantendrá en la senda creciente, mientras que la Bolsa de Tokio ha escalado a niveles inéditos en las últimas dos décadas, gracias a la confianza de los inversores en los beneficios corporativos y en la previsible continuidad en el poder de Abe.

Esta bonanza económica eclipsa los escándalos de amiguismo que golpearon al Gobierno en los últimos meses y minaron la popularidad del primer ministro, y supone "uno de los motivos más importantes" del renovado apoyo popular a Abe, según dijo a Efe el profesor de la Universidad de Tokio Yu Uchiyama. "Habrá muchos votantes que no quieran desalojar a Abe del poder incluso si no son muy partidarios suyos", explica este politólogo.

Sin embargo, le quedan por resolver complejos desafíos demográficos, sociales y laborales. El consumo doméstico, principal pilar del PIB nipón, continúa sin dar el ansiado empujón a los precios debido a que los sueldos no han subido lo suficiente, lo que supone un lastre para la maquinaria de crecimiento y aleja la meta inflacionista del 2 por ciento deseada por el Gobierno y el Banco de Japón (BoJ).

El modesto gasto de los hogares podría verse aún más mermado por la subida del impuesto sobre el consumo desde el actual 8 por ciento hasta el 10 por ciento, prevista para 2019 y necesaria para mejorar la salud fiscal de Japón, cuya deuda pública es más del doble de su PIB y la mayor del mundo desarrollado.

La falta de mano de obra vinculada al envejecimiento demográfico y la baja productividad son otros de los problemas más preocupantes de Japón a medio y largo plazo, según vienen alertando organismos como el Fondo Monetario Internacional (IMF) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los expertos reclaman reformas estructurales -llamadas la "tercera flecha" de "Abenomics"- para superar estos obstáculos, y en particular, para favorecer la natalidad, promover una mayor incorporación de la mujer al mercado laboral o recortar la brecha salarial entre empleados con contrato indefinido y los temporales.

Abe, de hecho, justificó la convocatoria de elecciones anticipadas por la necesidad de "aplicar las últimas fases de 'Abenomics' para garantizar el crecimiento", y detalló algunas de las medidas previstas, entre las que destaca un nuevo y cuantioso plan de inversión basado en la ampliación de los servicios públicos.

Estas medidas favorecerán a sectores como la sanidad o la educación.

Cuando el primer ministro, Shinzo Abe, pensaba que tenía delante una oposición debilitada y convocó elecciones legislativas anticipadas, Yuriko Koike creó contra todo pronóstico el Partido de la Esperanza, que ella misma encabeza.  A esta política curtida de 65 años le gusta compararse con el joven presidente francés, Emmanuel Macron, que también creó un movimiento político.  Pero las encuestas señalan que tiene poca opción de arrebatarle el cargo al partido de  Abe.

*Con información de EFE y AFP