contenido-exclusivo

Aborto, religión y radicalismo en EE. UU.

Lousiana, Missouri, Georgia y Alabama son solo algunos estados en donde se han aprobado leyes que buscan restringir el acceso al aborto en Estados Unidos. Helmi Henkin, presidenta de una de las tres clínicas de abortos que hay en Alabama, dice que el debate no deber ser moral y habla de cómo se ha radicalizado peligrosamente el debate.

Grupos antiaborto en Missouri (EE. UU.) protestan frente a clínicas de aborto, en manifestaciones cada vez más agresivas. / AFP

Desde hace unos años, una oleada conservadora ha tomado fuerza en contra del aborto en Estados Unidos. Lousiana, Missouri, Georgia y Alabama son solo algunos de los estados que en las últimas semanas han aprobado leyes antiabortistas para revertir la decisión de Roe vs. Wade, una emblemática sentencia de la Corte Suprema de EE. UU. que en 1973 legalizó el aborto en todo el país.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no solo ha envalentonado a los grupos antiabortistas para manifestarse y radicalizar el discurso en contra de las mujeres que quieren interrumpir su embarazo, así como las clínicas que realizan abortos legalmente; también ha permitido el nombramiento en el Tribunal Supremo de jueces ultraconservadores, como Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh, que les dan a los autodenominados grupos “pro vida” esperanzas de erosionar la decisión con la que hace 45 años se garantizó el derecho a abortar.

Ver más: La miedosa ofensiva contra el aborto en EE. UU.

Frente a esto, 42 fiscales estadounidenses dijeron que no van a iniciar procesos judiciales que deriven en nuevas leyes que limiten el aborto. Explicaron que “muchas de estas nuevas leyes son tan ambiguas que criminalizan a cualquier persona involucrada en un proceso de aborto”.

Para las clínicas de aborto, organizaciones defensoras del aborto y los derechos reproductivos, y las mujeres que deciden abortar en Estados Unidos la situación se ha vuelto cada vez más difícil, y el gobierno inventa nuevas estrategias para evitar abortos, como no renovar las licencias a las clínicas y hacer recortes de presupuesto. Helmi Henkin, presidenta de West Alabama Clinic Defenders, un grupo que acompaña y escolta hasta las clínicas de aborto a mujeres que quieren interrumpir su embarazo, y vicepresidenta de divulgación pública del fondo Yellowhammer, el único fondo de aborto que está en todo el estado de Alabama, habla de cómo la defensa de los derechos civiles y reproductivos ha perdido espacio en el país desde la llegada de Donald Trump a la presidencia.

Ver más: Mike Pence, el hombre de la agenda antiaborto en EE. UU.

En Alabama, donde está radicada, y donde solo quedan tres clínicas de aborto, se aprobó recientemente la ley estatal antiaborto más restrictiva del país, pues prohíbe la interrupción del embarazo en prácticamente todos los casos, sin contemplar excepciones para la violación o el incesto, y amenaza incluso con cadena perpetua a los médicos que lo practiquen. Aunque la ley no ha entrado en vigor, se teme que los estados sigan cambiando las reglas para obligar a estas clínicas a abandonar sus actividades y lleven el debate hasta provocar una batalla legal que alcance la Corte Suprema.

¿Cómo es tener un aborto en Alabama, uno de los estados más conservadores del país?

En este estado, si usted quiere abortar, debe ir a una clínica especializada. Pero ahora, a las afueras de las clínicas hay manifestantes antiabortistas gritando cosas horribles, diciéndole que se va a ir al infierno, que va a matar a su bebé y que eso la convierte en una asesina. Por eso escoltamos a las pacientes desde nuestras oficinas hasta adentro de la clínica para protegerlas de estas agresiones y para controlar la actividad de los manifestantes y estar seguros de que no rompan ninguna regla mientras están ahí.

Ver más: Alabama, un estado en reversa

¿Cómo cambió la situación desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca?

Alabama es un estado muy conservador, y lo ha sido desde hace muchos años. Ha habido restricciones al aborto en el pasado y desde hace muchos años la interrupción del embarazo ha estado bajo ataque en el país. Pero desde hace diez años y, sobre todo, desde 2016, con la llegada de Trump al poder, estas prohibiciones y restricciones se han promovido más frecuentemente y se vuelven más extremas, al tiempo que incrementan las agresiones de los protestantes antiabortistas.

¿Cómo ha afectado esto a los defensores y las clínicas de aborto en Alabama?

Desde hace un año hemos visto un incremento de los protestantes antiaborto, justo después de que fuera aprobada la enmienda dos de la Constitución de Alabama, que establece la “santidad de la vida no nacida”. Es decir, que la política de estado era reconocer y apoyar los derechos de los niños no nacidos, en especial el derecho a la vida en todas sus formas, y mantener que el estado de Alabama no protegía el derecho al aborto ni requería financiación para abortos. Esto, sumado a todas las cosas que Trump y otros políticos están diciendo sobre el aborto, da pie para que los manifestantes sientan que pueden ser más agresivos y violentos. Ahora ponen fotos de las escoltas de mujeres y las mujeres en redes sociales, son más agresivos con lo que dicen… Incluso, tenemos que tener un oficial de policía afuera de la clínica monitoreando la actividad de los protestantes.

¿Por qué cada vez más estados aprueban leyes antiaborto?

Nos hemos dado cuenta de que todos los estados están pasando leyes este año tratando de competir entre ellos para llegar hasta la Corte Suprema y promover que Roe vs. Wade sea anulada. El derecho al aborto está bajo ataque y se están promoviendo otras leyes, por ejemplo, que las mujeres tengan que esperar 72 horas tras su cita con el doctor para hacerse el aborto a ver si lo “pensaron mejor”, o la ley del latido del corazón, entre muchas otras que están esperando que Roe sea anulada, para pasar. Además, pareciera que los conservadores están realmente en una carrera para convertirse en los políticos más pro vida. Trump lo dice: “Somos la administración más pro vida del país”.

¿Qué podría pasar con las mujeres si no tienen acceso a un aborto seguro?

Pese a que ya hay espacios que les brindan asistencia a las mujeres que quieren hacerse un aborto y que incluso les brindan la posibilidad de viajar a otros estados a hacerse abortos, yo creo que si esta ley entra en efecto las mujeres van a morir. No solo porque van a recurrir a hacerse abortos inseguros, sino porque tampoco van a poder acudir a otras formas del cuidado de la salud. Por ejemplo, hay muchas formas seguras de realizar un aborto autoinducido, como con pastillas, y la información está en internet. Pero el hecho es que el aborto autoinducido es ilegal en Alabama, y en este y otros estados del país ya están enviando a mujeres embarazadas a prisión por intentar inducir sus abortos. Hay una criminalización y los proveedores de salud van a estar asustados de trabajar en Alabama, sencillamente porque no quieren ser perseguidos por cuidar la salud frente a estos temas.

Ver más: En Alabama practicar un aborto será castigado con 99 años de prisión

Estados Unidos era considerado uno de los países que más defendía los derechos civiles y las libertades. ¿Qué pasó?

Desde que Trump fue elegido, su administración ha estado impulsando una serie de cosas que no solo afectan los derechos reproductivos o del aborto, sino también los derechos de las personas transgénero y los derechos de los inmigrantes. Sin embargo, los antiaborto han triunfado haciendo de esto un debate sobre la moral, algo hipócrita para mí. Soy cristiana, pero desde mi perspectiva, esta gente está intimidando y violentando a los demás y gastando toda esa plata llevando el tema a la corte. Se podrían emplear esos recursos para hacer otra clase de servicios sociales que realmente pudieran ayudar a personas que ya están en este mundo. Hablan de aborto, pero hay cientos de niños en Alabama que están en casas de acogida esperando todavía ser adoptados.

¿Qué ha pasado en Alabama desde que anunciaron la nueva prohibición?

Las clínicas tuvieron un incremento de la gente llamando a preguntar si su cita para abortar seguía en pie o si el aborto era legal todavía. Pero el aborto sigue siendo legal en todos los 50 estados y esta prohibición en Alabama, si no es bloqueada, que puede pasar, no será efectiva hasta dentro de seis meses.

¿Qué papel están jugando los políticos y los movimientos religiosos en estas nuevas decisiones?

El radicalismo es muy peligroso y ellos lo saben. Saben que estas cosas que dicen vuelven a las personas más radicales y más violentas, porque se ven justificadas en sus acciones. Pero como ellos realmente creen que el aborto es un asesinato y creen que las personas deben ser castigadas, aseguran que nos merecemos la violencia que nos dan. Los discursos de los políticos antiaborto, basados en la religión, solo incrementan el radicalismo.

 

 

últimas noticias